Opinión

Un minuto de silencio

Por:
diciembre 13, 2013
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Santiago, 30 de noviembre de 2013

 

Querido Horacio,

¿Tienes mañas raras? Cómo te explico… Te pongo un ejemplo: mi abuelo y yo compartíamos una oficina. Él trabajaba y yo estudiaba. Pero teníamos mañas: en la biblioteca los libros iban en orden alfabético y por género. Teníamos una colección de búhos y los ordenábamos según el tamaño. Y no podíamos terminar el día laboral y de estudios, respectivamente, si no hacíamos un juego: él escribía una palabra en una hoja y yo tenía que continuar con otra palabra que comenzara por la última letra de la palabra que él había escrito. Y así, hasta que nos cansábamos.

Hace poco agarré una maña nueva que me gusta mucho: dedicarle un minuto de silencio diario a algo, cualquier cosa, que me parece que ya se fue, ya murió, o que mutó en algo mejor o peor. Como sé que te gustan mis bobadas ―y si no, al menos te las aguantas estoicamente como debe hacer un buen amigo―, te comparto unos cuantos que he escrito en mi cuaderno durante estos últimos meses, total, no es una mala época para este ejercicio. Y dice así:

Un minuto de silencio por…

˜Todos esos correos que he enviado: de cariño y no, a amigos, amigas y no tanto,y que nunca han sido respondidos.

˜La amistad de las dos personas que más me han herido en toda la vida, y que lo hicieron en poco menos de 15 días.

˜Los odios que me acecharon.

˜Los libros de mi biblioteca que tuve que regalar.

˜Los lápices bonitos que se me quedan donde los clientes.

˜Tres pares de gafas.

˜La plata que presté.

˜Los libros que presté.

˜Mi salud inquebrantable.

˜Las dos botellas de vino del otro día.

˜El buen gusto.

˜La buena música.

˜Las fotos que quemé.

˜Los correos que me enviaba un admirador que tenía en Brooklyn.

˜Mi computador.

˜Dos discos y tres pares de medias.

˜La próxima temporada de eventos en el Teatro Municipal de Santiago, que se quemó porque acá no saben cuidar el patrimonio.

˜La sensatez y ecuanimidad en la política colombiana.

˜El entusiasmo de los que apoyaron al campo colombiano.

˜La palabra “expresidente”.

˜Los ¿diálogos? de paz.

˜La diferencia entre izquierda recalcitrante y derecha recalcitrante.

˜Los argumentos en lugar de las agresiones a la hora de discutir.

˜Los honestos.

˜La buena voluntad.

˜La buena fe.

˜El criterio y la altura de miras.

˜Los que no confunden criticar con lapidar.

˜Los que le dicen a uno lo que creen de frente, en las mismas narices.

˜El respeto al que profesa otra religión.

˜El respeto por los símbolos religiosos de ese que profesa otra religión.

˜Madiba.

˜Emma Reyes.

˜Las ideologías sin demagogia.

˜Chávez (porque Maduro hace que lo extrañemos).

˜El significado de la palabra “indignación”, sin la libre y amañada interpretación actual.

˜Todos los que no recibieron el Premio Nobel de Literatura, mereciéndolo.

˜La humildad para reconocer los errores.

˜La capacidad de perdonar.

˜Los lugares comunes (que no sé quién se inventó que son malos).

˜Lo que no se dijo en una mordida de lengua.

˜El arte en las “performance artísticas”.

˜Los millones y millones que se han robado los corruptos.

˜Los años de cárcel que no pagarán los culpables (If You Know What I Mean).

˜Las buenas intenciones que no se quedan en palabras.

˜Las malas intenciones que se frustran.

˜La noche que acabo de perder ―o ganar, según como se mire―, transcribiéndote esto.

 

¿Y por qué cosas has hecho tú un minuto de silencio, Horacio?

 

 

Abrazos y besos,

Laura.

www.lauragarcia.cl

@LaZapaquilda

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