Cuando Poncho, un duro de Puerto Tejada, cierra sus ojos, se ve con una máquina de afeitar dibujando cabezas en vez de una 9 mm. Video

 - “Aquí estoy parado, peluqueando ahora con mis siete balazos adentro”
Las oraciones de su cucha le resuenan a Poncho como un escudo que lo vuelve inmune a las balas; le rebotan y si le entran apenas le hacen cosquillas. Hubo una que se le enquistó en la cintura pero vive tranquilo con ella. La bala de la médula lo llevó a rodar en una bicicleta obligado a apoyarse en una muleta.  Cuando el desorden áspero de las calles de Puerto Tejada — municipio a 17 kilómetros de Cali– le dan tregua. se detiene a pensar en su vida sin la 9 mm que le ha permitido llegar a los 25 años:

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Por Tomás Pinzón y Alejandro Álvarez

Somos un equipo de periodistas que queremos mostrar, además del país de siempre, ese que está olvidado, el de la otra orilla.