“No es hora de ir a un lugar donde en cualquier parte estalla una bomba o donde vuelan unidades policiales”, dijo el gobernador del estado fronteriza del Táchira, Freddy Bernal, al recomendarles a sus ciudadanos no visitar la ciudad de Cúcuta o venir de este lado de la frontera a lo estrictamente necesario.
Su invitación fue seguida por una oda a la situación que, según él, se vive en su territorio donde reinan “la tranquilidad y el control absoluto”, que habría que proteger incluso con el cierre de los puentes internacionales en la zona limítrofe.
Sus palabras generaron incomodidad entre dirigentes y empresarios cucuteños para quienes la exhortación de Bernal tiene un perceptible tufo de hipocresía por lo que él mismo ha representado para la seguridad en el área fronteriza.
Mandos militares y policiales de la región y directivos y afiliados a la Cámara de Comercio recordaron, con base en documentos e información verificable, que Bernal está incluido en la Lista OFAC (denominación asociada a la Lista Clinton) desde el año 2011, por decisión de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos.
Desde entonces figura en los registros oficiales del gobierno norteamericano como un facilitador clave del tráfico de armas entre el gobierno de Venezuela, en la época de Nicolás Maduro, y la entonces guerrilla de las FARC.
Tanques de pensamiento especializados en seguridad, como InSight Crime, señalan que Bernal, junto con otros altos cargos civiles y militares de la llamada estructura del Cartel de los Soles, coordinó apoyo logístico, protección y adiestramiento con líderes de las FARC.
Sus estudios recuerdan que, históricamente, la cooperación de altos mandos chavistas con este grupo armado colombiano fue el puente decisivo para el despegue del narcotráfico transnacional desde territorio venezolano.
Si es así, se trata de alguien con incidencia en la crisis que en materia de seguridad vive la capital nortesantandereana, golpeada por la influencia del ELN, de grupos disidentes de las Farc y de bandas venezolanas, algunas de las cuales trasponen libremente la frontera para venir a buscar lucro con sus acciones personales.
En su propio país hay varios dirigentes que tienen la misma percepción de Bernal. Fuentes de la Cámara de Comercio e Industria del Estado Táchira, que hablaron bajo la condición de no ser identificadas por su nombre, aseguraron que la influencia del gobernador en escenarios del bajo mundo es mucho más amplia de lo que se cree. Según los dirigentes consultados, el gobernador manejó “puntos de alcabala” durante la crisis de la migración masiva de venezolanos hacia Colombia.
La denominación “puntos de alcabala” está reservada a aquellos puntos de seguridad fronteriza donde los migrantes eran obligados a pagar para garantizar el derecho a cruzar la frontera por San Antonio del Táchira y por Peracal, principalmente. Hay numerosas quejas de mujeres que aseguran incluso que eran forzadas a dispensar favores sexuales para que se les permitiera salir de Venezuela.
La situación es de conocimiento de la presidenta encargada del país vecino, Delcy Rodríguez, quien ya advirtió a Bernal de los riesgos que generaría seguir con ese tipo de actuaciones. Aun así, las fuentes no descartan que el funcionario quiera sacar partido de la crisis de Cúcuta e inducir nuevos problemas fronterizos.
El mandatario tachirense envió un mensaje de apoyo al alcalde de Cúcuta, Jorge Acevedo, y al gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, para manifestarles su deseo de que Colombia “logre restablecer la paz en la región”, sus palabras fueron recibidas no sin reservas, dados los antecedentes.
Esa “expresión de solidaridad” se dio ante recientes hechos violentos que afectaron sensiblemente a Cúcuta e incluyeron un atentado con explosivos en el sector de El Escobal y el homicidio del exsecretario de Gobierno Miguel Castellanos, lo que también generó reacciones encontradas en sectores políticos y gremiales de Colombia sobre el manejo de la frontera.
En Bogotá y Washington fuentes estadounidenses que existen informes sobre fiscalización de drogas que han apuntado de forma recurrente a redes de corrupción infiltradas en las fuerzas de seguridad y el entorno político del gobierno venezolano, en tiempo de la dictadura de Maduro, englobadas bajo el término informal “Cartel de los Soles”). En los desgloses de figuras civiles y militares presuntamente implicadas en estas dinámicas de amparo al tráfico ilícito, el nombre de Freddy Bernal figura de forma sistemática.
Tanto Bernal como funcionarios que todavía continúan en el gobierno venezolano han rechazado e ignorado categóricamente estas acusaciones, catalogándolas como “falsos positivos” y como parte de una campaña de persecución política coordinada desde el exterior.
Cercanía a Diosdado
Entre sus objetivos dentro del cartel de los soles Estados Unidos también ha sido mencionado el nombre del mayor general José Gregorio Martínez Campos, quien en alguna época fue director de la Zona Operativa de Defensa Integral en el Estado Táchira y hombre cercano al actual gobernador de ese estado y a un viejo conocido de ambos: Diosdado Cabello, ministro del Poder Popular de Interior, Justicia y Paz.
Una de las principales fuentes de las autoridades de Estados Unidos ha sido el exmilitar Luis Pineda Castellanos, hombre cercano a Chávez durante el fallido intento golpista del 4 de febrero de 1992 contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Chávez fue amnistiado por Rafael Caldera, pero Pineda siguió recluido en prisión aun después de que Chávez fue elegido presidente.
Al salir de la cárcel Pineda solo encontró espacio para cargos menores en el gobierno y, según información de los Estados Unidos, aunque se vinculó en actividades de narcotráfico al lado de antiguos compañeros de armas. Más tarde se transformó en informante y luego desapareció.
Durante su permanencia en prisión y más tarde en libertad Pineda Castellanos publicó en 2004 en Mérida el libro “El diablo paga con traición a quien le sirve con lealtad: anécdotas de mi vida con Hugo Chávez Frías”. Aquel sería un anticipo de sus denuncias sobre corrupción en el régimen que más tarde, ya por fuera de la industria editorial, escalarían hasta el cartel de los soles.
Antes de convertirse en informante contra el chavismo, el exoficial le puso este colofón a su libro: “Aquí la gente cree que el poder lo tiene Hugo Chávez. Están muy equivocados, en poder está en manos de la promoción de Diosdado. (Los demás) son tontos útiles sin cerebro para razonar”. La fortaleza del gobernador Bernal radicaría hoy en su cercanía a Cabello.
Bernal tuvo un papel importante en los cuestionados Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) y también fue ministro de Agricultura Urbana.
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