Opinión

Rómulo Bustos en la mecedora amarilla

Así es el poeta Rómulo Bustos, ganador del premio Premio Nacional de Poesía 2019

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octubre 30, 2019
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Rómulo Bustos en la mecedora amarilla

Sentado en esa mecedora amarilla, él podría soltar una ocurrencia del tipo: “El que en amarillo se sienta, a la belleza de sus versos se atiene”. Así, degustando cada palabra. Hasta finalizar con una ligera mueca que se anuncia en sus labios como duda eterna.

Podría observar esa foto un instante, quizá unos largos segundos, o unas cuantas horillas, algo que en sus códigos de tiempo no tiene la menor ni la mayor importancia… Responder con la lentitud de un cangrejo extraviado. “Hay algo en esa foto que me gusta… ¿No sé si es el gesto de búsqueda en el rostro, o la precisa elevación del índice derecho que insinúa… será necesario pasar una nueva página? No sé, no lo sé…

“Pero espera…  —vuelve a hacer un paciente silencio— ¿Será la posición del sombrero, el ligero ajuste sobre la rodilla, la mirada inquisidora sobre esa hoja que ha quedado ahí en el límite? No lo sé, mi niño, no lo sé”.

Así es el poeta Rómulo Bustos, ganador del premio Premio Nacional de Poesía 2019.

Una vez en Bogotá, al poeta Héctor Rojas Herazo, patriarca de formas y colores, se le preguntó si poetas como Rómulo Bustos o Jorge García Usta reafirmaban en sus obras las mirabas sobre el mundo Caribe.

El poeta Héctor Rojas Herazo tomó un sorbo de café que “La niña Rochi”, su compañera de toda la vida, le había servido, y dijo con su voz de roca: “Lo que ocurre es una cosa, ellos también son patieros. Enfocan el patio y el paso del silencio con una finura verbal extraordinaria. Rómulo es uno de los poetas positivos que tiene la Colombia nueva. Es un hombre que ama el sollozo y la hondura familiar. Ama la amistad. Es un hombre esencial y notabilísimo poeta, pero aquí la clave es que ellos son también patieros.

El maestro aseguró que era un hombre hondamente sentidor, que padece y sufre la alegría de sentir, un hombre prensado al vivir, que logra una gran finura en el decir.

Vuelvo entonces sobre esa foto de la mecedora amarilla, y lo que pienso es que sobra el piso y falta la arena. Sobran las paredes y falta una cerca de matarratones. Un árbol de cañaguate al fondo y una centena de flores amarillas en reposo sobre la tierra. Hace falta ese árbol de camajorú , que son dos al tiempo, uno que crece hacia arriba y otro hacia abajo, como Rómulo Bustos menciona en algunos de sus versos.

Desde Noticias de un animal antiguo, Jorge García Usta escribe el poema titulado En memoria de Jacques Prevert, dedicado a Rómulo Bustos y sus breves signos de la escrita bienaventuranza, que diría Mutis: a los que no tienen el perfil de Boogie/ a los que almuerzan con tarde (todas las tardes)/ a los cantores de puerta en puerta/ a los ilusionados con sus nudillos/ a los que bailan en el mercado/ a los que escriben casi sin palabras.

Foto: David Lara Ramos

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