Una llamada a los jóvenes a conocer la historia política colombiana para evitar repetir errores del pasado y votar con verdadero sentido crítico

- ¿Por qué los colombianos caemos siempre en los mismos errores políticos?
Texto escrito por: Germán Peña Córdoba
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Siempre le sugiero a los más jóvenes que aunque sea un poquito, aunque sea por los laditos, aunque sea de manera superficial, lean un poco y se empapen de la historia política de Colombia para poder opinar con algo de objetividad; de lo contrario se opina y se decide sin contexto, se conceptúa en el aire. Si leen encontrarán sorpresas y verán cómo los hechos se repiten de forma asombrosa como un Déjà vu.

Los jóvenes y aun gente veterana, con el simple hecho de no leer, apoyan decisiones de manera acrítica e irreflexiva. La mayoría de gente, sin referentes históricos, en forma ciega y emocional defienden personajes nefastos. No enterarse de su fatal determinación puede ocasionar a corto plazo un perjuicio a sí mismo, va en contra de sus derechos e intereses, pues lo más seguro es que, bajo un régimen sin escrúpulos, ilegítimo y dictatorial sus derechos serán conculcados.

¿Pero de qué nos sorprendemos?. Siempre ha sido así: los mismos conculcados, sin conciencia política, ni conciencia de clase, deciden votar por el mismo que mañana les conculcará sus derechos. Existe cierta fantasía en el marginado que es alimentada por los medios de comunicación afines a la codicia: a los pobres les crean un estereotipo de vida inalcanzable, pero ellos, guardan la lejana esperanza que algún día lograrán alcanzarla como norma del éxito.

Es como el jinete que montado en su caballo y armado de una larga vara que se dobla y de ella pende una zanahoria estirada hacia adelante del hocico del animal. Como la vara corre simultáneamente con el caballo el objetivo que es la zanahoria y que pende adelante jamás será alcanzada por el caballo. El marginado lo cree, pero el Neoliberalismo jamás cederá, en empobrecerlo, porque se alimenta de la permanente desigualdad aupada por el mismo sistema autocrático.

Lo anterior, es lo mismo que sucede con el pobre arribista: desean en lo más íntimo ser aceptado y anhelan ser como sus eternos conculcadores. Odian al de su misma clase y, con tal que el otro no salga adelante, hasta se sacrifican a sí mismos.

En la película Django Desencadenado, el esclavo Stephen ve al esclavo liberto Django montado en un caballo:

—¡Amo mire a ese Django montado en un caballo!—

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El amo le contesta:

—¿Quieres un caballo?—

—No amo, yo lo que quiero es que Django no lo tenga—

¡Tal cual!

Cuando la equivocada decisión fluye, se desarrolla, se atornilla y se toman decisiones anacrónicas que nos regresan al ostracismo se cae en cuenta, pero ya es tarde. Todos incluso los derechistas moderados, se dan cuenta del evidente desacierto, pero todos callan con tal de no darle la razón a quien con anterioridad anunciaba el desastre. Vamos al error como los ríos van hacia el mar: nada los detiene. Es patológico, es la dificultad que para muchos representa el no reconocer errores y no tratar de enmendarlos. Es grande la dificultad, que para muchos representa reconocer y aceptar la palabra: ¡me equivoqué!

Existen muchos con vasta experiencia, que hoy andan con esa dificultad a cuestas, los años vividos deberían favorecer el reconocimiento, pero el Negacionismo es más fuerte. Es tan atávica la decisión que fuimos capaces de renacer a Laureano Gómez qué representa lo más retrógrado de la historia política de Colombia y matar por segunda vez a Carlos Pizarro.

Pero me sucede lo que algunos amigos coetáneos me dicen: "Peña: vos en tus escritos a veces te dispersas" ¡Puede ser cierto! No me incomoda la crítica. Sucede que en la dinámica de la escritura, se me atropellan las ideas y, termino escribiendo lo que no había pensado escribir inicialmente. Hoy tenía pensado escribir sobre el eterno fraude en las elecciones, como algo que no es nuevo. Será en otra oportunidad.

Solo puedo decir algo al respecto.

Antiguamente era muy popular decir: "el pueblo vota hasta las cuatro de la tarde y la Registraduría lo hace después de las cuatro". Antes se decía: "el que vota elige", luego mutó para decir "el que escruta elige" y hoy con toda la tecnología del engaño podemos decir el que maneja los Software, los Bots y las encuestas elige. Ya el fraude no es nacional es trasnacional.

ADENDA. Nadie, absolutamente nadie en Cali ha recibido auxilio alguno como damnificado del terremoto, entre los cuales me encuentro yo. Solo nos hemos ganado una escombrera en el barrio el Lido y, la expulsión inhumana e inconstitucional de los habitantes de calle y recicladores que pernoctaban en el barrio San Pascual, y hoy deambulan como Zombis en los barrios Junín, Bretaña, Alameda y Guayaquil. ¿Y los semáforos? Yo bien gracias.

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Por Nota Ciudadana

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