Los poderosos suizos que abandonaron el ferrocarril del Pacifico que Petro quiere rescatar

Los poderosos suizos que abandonaron el ferrocarril del Pacífico que Petro quiere rescatar

Trafigura se quedó con el contrato para operar el tren y sin permiso de la ANI se lo entregaron a un emprendedor paisa que se quebró y el Presidente va por él

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abril 10, 2024
Los poderosos suizos que abandonaron el ferrocarril del Pacífico que Petro quiere rescatar

Hace más de 20 años, es decir, desde el gobierno de Ernesto Samper en 1998, se intentó recuperar el tren del Pacífico. La infraestructura de la ruta Buenaventura-Cali-La Felisa-Zarzal y la Tebaida (Quindío) debía volver a funcionar. Con el trayecto en pie se reducirían los costos de transporte y se tendría una comunicación directa entre la zona cafetera y el Pacífico. El responsable seleccionado para la concesión, Tren de Occidente SA, fue la cuestionada empresa española Sacyr. Sacyr terminó cediendo el contrato en 2008 a la sociedad Ferrocarril del Oeste S.A, que se creó con inversionistas 100 % colombianos, que pronto sacaron la mano.

Luis Fernando Andrade, expresidente de la Agencia Nacional de Infraestructura

Llegó entonces el gobierno de Juan Manuel Santos con Luis Fernando Andrade como presidente de la ANI quien tenía entre sus prioridades retomar el proyecto fallido del ferrocarril del Pacífico. El Presidente Santos se montó simbólicamente en uno de sus vagones.  

En 2012, el presidente de la ANI anunció la existencia de un nuevo consorcio para el tren, integrado por inversionistas que disponían de recursos frescos. Los nuevos interesados eran los colombianos del Grupo Marivendo, quienes crearon la sociedad consorcio Ferrocarril del Pacifico, con el objetivo de lograr la concesión. El nuevo grupo recibió una importante inyección de recursos por parte de la norteamericana RDC Railroad Development Corporation, sin olvidar también el rol del general israelí, Israel Ziv, quien había sido un asesor importante en el Ministerio de Defensa de Santos. Se dice incluso que Israel fue el arquitecto de dos éxitos militares: la Operación Jaque y el bombardeo en la frontera ecuatoriana a las Farc, donde murió, el comandante Raúl Reyes.

El rol de Ziv ameritó incluso una columna de la internacionalista Laura Gil en diciembre de 2014. Así que la cercanía con el Presidente Santos era evidente. La compañía norteamericana RDC aportó recursos cercanos a los 70 millones de dólares con la condición de mantener la concesión hasta 2030. Entre todos escogieron como gerente a Steven Mishaan del grupo Marivendo, quien dio declaraciones con mucho entusiasmo cuando el proyecto apenas comenzaba. Sin embargo, el entusiasmo fue flor de un día y la misión de lograr la conexión del Pacífico no se hizo realidad. Un nuevo consorcio llegaría al proyecto.  

La invitada a la obra fue una multinacional europea: el conglomerado suizo Trafigura cuya filial en Colombia es conocida como Impala. Los suizos constituyeron en Panamá con 500 dólares la sociedad Fenwick Colombia, solo para llegar a este proyecto en el Pacífico y nombraron como representante legal a Alejandro Costa. En su aterrizaje a Colombia, los extranjeros les apostaron a las promesas del presidente Santos con la infraestructura férrea y la navegabilidad del río Magdalena. Los suizos adquirieron la participación mayoritaria del Ferrocarril del Pacífico (FDP) dejando a Marivendo y Railroad Development Corporation con una participación minoritaria e indirecta y en Barranquilla los suizos iniciaron el proyecto de transporte fluvial.

Los suizos le apuestan al Ferrocarril del Pacífico

Trafigura, que es una de las comercializadoras más grandes del mundo en puertos y manejo de carga, no solo invirtió en el tren del Pacifico, sino que con su filial Impala adquirió una concesión para transportar mercancía en el rio Magdalena. Actuando como gerente, el barranquillero Alejandro Costa, quien logró, en 2014, acuerdos con Cormagdalena y con la ministra de Transporte, Natalia Abello, para la utilización de la infraestructura fluvial del río Magdalena, un negocio que aún conservan y que se concentra en transporte de líquido, principalmente petróleo. La operación en el río la suspendieron en diciembre de 2023 por las acciones de grupos armados ilegales.    

El compromiso con el Ferrocarril del Pacífico era, entre otras cosas, rehabilitar los cuatro kilómetros entre Buenaventura–La Cumbre, un trayecto con afectaciones a lo largo de la ruta que implicaba realizar adecuaciones. No solo se encontraron con socavones para extraer oro, sino que las orillas estaban invadidas con viviendas que no permitían establecer la franja de seguridad exigida de 12,5 metros. Trafigura y su filial colombiana, Impala, no cumplieron.  

La multinacional terminó retirándose en 2016 sin haberle informado a la ANI, es decir, armaron maletas y abandonaron el proyecto. El retiro fue radical. Le vendieron casi que simbólicamente, es decir, cedieron la totalidad de las acciones del ferrocarril al emprendedor paisa, Gustavo Adolfo Giraldo Chavarría, que algo sabía del negocio de transporte férreo y que había sido representante legal del Taller Industrial Ferrocarril de Antioquia Ltda., aunque claramente no tenía el capital para afrontar una tarea de tal envergadura.

Un emprendedor paisa terminó de dueño de la concesión del tren  

La transferencia de las acciones de los suizos a Giraldo Chavarría tuvo todos los visos de ilegalidad por no contar con la autorización de la ANI, que está encargada de entregar las concesiones. El presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, no disimuló su sorpresa y rechazó la precipitada actuación de Fenwick Colombia, representados por el barranquillero Alejandro Costa. Costa actualmente lidera el mega proyecto Puerto Antioquia en Urabá.

Pronto Giraldo suspendió la operación del tren, lo cual le significó una multa de 275 millones de pesos a la concesión. Las sanciones no pararon. Un año después, la cabeza de la Concesión Ferrocarril del Pacífico recibió una multa por 51 millones de pesos.  

La transferencia y el paro de operaciones fueron las últimas gotas antes de declarar la nulidad del contrato por parte de la ANI, que se oficializó el 3 de agosto del 2017.

La empresa Ferrocarril del Pacífico hoy está en liquidación, Andrade fue aún más lejos. Se valoraron las pérdidas y la ANI terminó imponiendo una multa de 51.8 millones de dólares al concesionario Ferrocarril del Pacífico S. A. S por los diferentes perjuicios ocasionados al Estado, que obviamente nadie va a pagar.

Un nuevo impulso a los trenes

Durante el gobierno Duque, con Angela María Orozco como ministra de Transporte, regresó el tema de recuperar el transporte férreo. La ministra Orozco, con el respaldo de la exvicepresidenta Martha Lucía Ramírez, presentó con mucho ímpetu el proyecto ferroviario en el congreso de infraestructura de Cartagena en 2019.

A los planes con las vías ferroviarias del país se les atravesó la pandemia y la Ministra Orozco no logró avanzar al ritmo deseado. Los esfuerzos se concentraron en el tramo la Dorada-Chiriguaná cuyas redes fueron modernizadas y que se estrenó con transporte de carga durante el gobierno Petro.

El ferrocarril del Pacífico no tuvo la misma suerte. Sin embargo, su recuperación está dentro de las prioridades presidenciales. El gobierno de Gustavo Petro mediante la ANI y Findeter, en febrero del presente año, suscribió un contrato por $224 mil millones de pesos que tuvo al Presidente como testigo en su último viaje a Cali.

Con el dinero se pondría en pie la infraestructura del corredor Buenaventura-Cali-Zarzal-La Tebaida. Según la ANI se harían, entre otras cosas, recuperación y reparación de la estación de Buenaventura, la estación y la bodega de Cali y el taller de Palmira con la meta de recobrar y conservar el corredor férreo del Pacífico. Se busca, y parece en serio, la promesa de poner a rodar de nuevo el tren y con ello saldar una deuda con la región del Pacífico que aligeraría el movimiento de carga de importación y exportación por el Puerto de Buenaventura.

La multinacional Trafigura sigue poderosa en el mundo y mantiene aún sus inversiones en Colombia, mediante su filial, la sociedad Impala en Barranquilla, pero de manera restringida, ahora se limita a transporte líquido, es decir, Impala mueve hidrocarburos como petróleo desde el puerto de Barrancabermeja.

Impala sigue a la espera de la promesa de Santos con la cual decidieron invertir en el país, de ver el río Magdalena de nuevo completamente navegable. Sin embargo, pueden empacar maletas e irse del país como ocurrió en Buenaventura.

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