Los “indignados” de Guatemala que ayudaron a tumbar a Otto Pérez

La ola popular nació en Facebook en abril acompañada por las denuncias de corrupción crearon un fenómeno similar a de Egipto y España

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septiembre 05, 2015
Los “indignados” de Guatemala que ayudaron a tumbar a Otto Pérez

“De alguna manera, sí nos inspira, pero no fue algo planificado, son las circunstancias de cada país”, señala Álvaro Montenegro acerca del movimiento de los “indignados” que sacudió a España en 2011. Montenegro tiene 27 años y estudia Derecho, fue uno de los promotores de la primera protesta el 25 de abril pasado, y que se convirtió en una cita fija de cada sábado que perduró y creció a lo largo de estos casi cinco meses. Todo empezó como un evento en Facebook.

“Emitimos un comunicado para decir que no estábamos vinculados a ningún partido político, que no iba a haber ningún escenario porque no queríamos promover a ningún líder, y que queríamos hacerlo de forma pacífica”, explica Álvaro. Gracias al boca a boca y a las redes sociales la convocatoria superó todas sus expectativas: miles de personas participaron de la primera manifestación, a la que asistieron familias, estudiantes, jubilados e indígenas.

Cuando parecía que Otto Pérez Molina y sus poderosos aliados se salían con la suya y conseguían esquivar la justicia por varios meses, los ciudadanos se les plantaron, en Ciudad de Guatemala y en todos los departamentos. Y esos ciudadanos departamentales presionaron tanto a los diputados, que los congresistas terminaron dando la espalda a sus dirigentes para quitarle la inmunidad al presidente, por primera vez en 194 años como República.

El 25 de abril fue un día histórico, 15 mil personas se juntaron contra el fraude de La Línea. Luego de que el Ministerio Público encabezado por la fiscal Thelma Aldana y la Comisión Internacional Contra la Impunidad de  Guatemala liderada por Iván Velásquez, revelaran el entramado de entuertos que tenían varios de los dirigentes de la Aduana de Guatemala con líderes políticos del país, los ciudadanos salieron a las calles a pedir la renuncia de la vicepresidente Roxana Baldetti. En mayo, los estudiantes de la nacional Universidad de San Carlos con alumnos de las privadas y 60 mil personas más salieron a la calle y dijeron que la renuncia de la vicepresidente no era suficiente. El 27 de agosto fue un día que se inscribirá definitivamente en la historia de ese país. La concentración de 100 mil ciudadanos se convirtió en paro nacional.

Otto Pérez fue enviado a prisión luego de renunciar a su cargo. El juez consideró que había peligro de fuga por lo que estará en la cárcel mientras se realiza el proceso en su contra.

Otto Pérez fue enviado a prisión luego de renunciar a su cargo. El juez consideró que había peligro de fuga por lo que estará en la cárcel mientras se realiza el proceso en su contra. Foto: PlazaPublica.gt

Un paro que no fue promovido por el sector empresarial, sino por organizaciones de la Asamblea Social y Popular y por ciudadanos que decidieron que iban a llegar sin pedir permiso, con la autoridad que les concedió la exigencia de una renuncia a un presidente aferrado al cargo. Después de cinco meses de marchas mínimas reclamando la renovación del sistema político y electoral, la marcha del 27 de agosto de 2015 es la más numerosa de la historia de Guatemala y representa una unión de discurso de muchos sectores sociales en un mismo espacio. La segunda gran marcha de mayo demostraba que el silencio de los padres por los años de represión era el grito de los hijos sin miedo, esta tercera marcha de agosto, como bien twiteó el escritor Arnoldo Gálvez, presentó a todos los nietos de la Revolución de Octubre de 1944.

La convocatoria original a un paro nacional, desde hace semanas, era de la Alianza Social y Popular, en donde destacan el Comité de Unidad Campesina (CUC), organizaciones de la iglesia católica y estudiantes. Pero el discurso peleonero de Otto Pérez para regañar a quienes pedían su renuncia enfureció al resto de la sociedad. Ese jueves, los campesinos hicieron recorridos de cinco kilómetros desde cuatro puntos de la Ciudad, los estudiantes de universidades privadas y públicas de 10 kilómetro. La diversidad de Guatemala, segmentada, pero orgánicamente unida, protestando.

Pero no era una cuestión sólo capitalina. El paro fue nacional: universitarios, campesinos, maestros, estudiantes de secundaria y ciudadanos manifestaron en varias cabeceras departamentales. Con bloqueos en carreteras menores y en la Interamericana, en todo el país estaban pidiendo la renuncia de Pérez Molina. El acusado de ser el defraudador del país logró unir a Guatemala. La capitalina y la rural. La profunda. Todas las posibles.

La fiscal general, Thelma Aldana y el dirigente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala, Iván Velásquez llevaron a cabo la investigación sobre corrupción que detonó las multitudinarias manifestaciones

La fiscal general, Thelma Aldana y el dirigente de la Comisión Internacional Contra la Impunidad de Guatemala, Iván Velásquez llevaron a cabo la investigación sobre corrupción que detonó las multitudinarias manifestaciones.

Contagio centroamericano

‘Con el movimiento de los indignados, efectivamente hay muchas similitudes, a excepción del contexto de violencia y de la cultura política existente bien entendida’, dice a la AFP Kevin Parthenay, investigador del Observatorio sobre América Latina del Instituto de Estudios Políticos de París. “Tomando en cuenta estos dos últimos aspectos pareceríamos más cercanos a la ‘primavera árabe’ que a los ‘indignados'”, indica. Al mismo tiempo que explica su escepticismo acerca de un posible contagio a toda Centroamérica.

Sin embargo, en el continente ya se escucha que Honduras y El Salvador han protagonizado manifestaciones. En Honduras por ejemplo, los ciudadanos acusan al presidente, Juan Orlando Hernández, también de corrupción, tanto así que están pidiendo la instalación de una comisión internacional de la ONU contra la impunidad, similar a la de Guatemala y que es dirigida por el colombiano Iván Velásquez. Según ellos, la comisión podría destapar los negocios sucios del presidente.

Los “indignados” de Guatemala esperan inspirar a El Salvador, donde está prevista el próximo sábado la primera protesta. Álvaro Montenegro dice que desde Guatemala les están dando información y compartiendo experiencias. En este país es el expresidente Francisco Flores quien está involucrado en un escándalo de corrupción, pero hasta ahora no ha surgido ningún movimiento de protesta. Tampoco en Panamá, donde el exmandatario Ricardo Martinelli, investigado por la justicia, dejó el país en enero. En El Salvador “sobre todo la derecha opositora quisiera ver cuanto antes instalada alguna comisión al estilo de la CICIG de Guatemala“, explica el analista Dagoberto Gutiérrez.

Con información de Nómada y El Periódico (Guatemala)

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