Los enredos de la segunda dosis de Pfizer

Pasados 21 días de la aplicación de la primera dosis del biológico, Luis Enrique fue por la segunda. Sin embargo, el panorama que encontró no fue alentador

Por: Luis Enrique Tamara Cedano
julio 02, 2021
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Los enredos de la segunda dosis de Pfizer
Foto: PxHere

El ministro de Salud le ha salido al paso a las críticas sobre la aplicación de la segunda dosis del biológico de la farmacéutica Pfizer, afirmando que esta puede aplicarse dentro de los 90 días siguientes a la aplicación de la primera dosis. Días después, el representante de Pfizer afirmó, desmintiendo al ministro, que la segunda dosis debe aplicarse a los 21 días después de la primera.

Ahora bien, mi experiencia relacionada con este tema es la siguiente. El pasado 07 de mayo de 2021 me presenté en las instalaciones del Hospital Universitario San José (ubicado en la calle 50 con carrera 50, aproximadamente), convocado por la EPS Salud Total (entidad en la que aparezco en condición de beneficiario), para aplicarme la primera dosis del biológico de Pfizer.

Faltando cinco días para cumplirse los siguientes 21 días y recibir la segunda dosis, ante el silencio de la EPS me contacté a través de una línea telefónica y la funcionaria que me atendió me aconsejó que esperara porque deberían mandarme un mensaje de texto. En caso de que no lo recibiera, me recomendaba que me presentara en el hospital el día 28 de mayo de 2021. Así lo hice.

Los empleados que atienden el ingreso al hospital me informaron que allí no estaban colocando segundas dosis de Pfizer y que me comunicara con mi EPS. Utilizando el portal web de Salud Total solicité información al respecto y me contestaron que responderían en los términos de ley a la petición registrada con el número 0605216307.

Ante el silencio de la EPS, busqué en su página web los sitios de vacunación dispuestos para ello y encontré que el más cercano a mi lugar de residencia correspondía a la IPS Christos Sinergia Global en Salud, ubicado en la Calle 63 No 9A-45. Me presenté allí y ante una multitud de usuarios que se agolpaban a la entrada logré dialogar con un funcionario que atendía las inquietudes.

Le informé que estaba interesado en la aplicación de la segunda dosis de Pfizer. Me comentó que averiguaría y entró a las instalaciones de la IPS. Esperé durante hora y media, pero el funcionario no volvió a salir, así que decidí aguardar alguna respuesta de la EPS. Finalmente, los medios de información registraron la noticia de que habían llegado al país segundas dosis de Pfizer.

Llamé y me agendé para recibir atención el 1 de julio de 2021 en las instalaciones del centro comercial de la calle 72 con carrera 11. Allí, durante 3 horas bajo el sol, permanecí en la fila hasta que finalmente nos hicieron ingresar. Fuimos conducidos al sótano. Allí varios funcionarios verificaron nuestra información, incluyendo el consentimiento escrito para la aplicación de la vacuna.

Luego, nos trasladaron hasta el tercer piso, previo recorrido por pasillos y dos escaleras eléctricas. Allí nos ubicaron en un local con sillas dispuestas para los usuarios. Después de recoger los documentos que portábamos, los revisaron y me llamaron por mi nombre y apellido. Un joven delgado, con tapabocas, me informó que no me podían colocar la segunda dosis de Pfizer por cuanto habían transcurrido más de 42 días después de haberme aplicado la primera.

Argumenté que el ministro de Salud había repetido en varias ocasiones que la segunda dosis se podía aplicar dentro de los 90 días siguientes a la primera, lo cual significaba que le estaba mintiendo al país. El funcionario afirmó que esa información la estaban diciendo para aplacar los ánimos de la ciudadanía ante la no disponibilidad del biológico para aplicar la segunda dosis. Sin embargo, decidió consultar con su superior.

Se retiró y unos 10 minutos después volvió y me dijo que tenía dos opciones. La primera, quedarme con la primera dosis. La segunda, recibir la segunda. En este caso debo firmar un documento que señala que esta se aplica bajo mi responsabilidad en el evento de que presente síntomas adversos que no se conocen porque la dosis se aplica por fuera del tiempo de los 42 días.

¡Cómo así que 42 días, si el ministro había afirmado que 90 días y el representante de Pfizer insistió en que debería aplicarse a los 21 días! Además, corría el riesgo de que de todas maneras me podía contagiar. A modo de consuelo, me informó que el gobierno en un futuro, no especificado, decidirá qué hacer con los ciudadanos, que como yo, estamos en el limbo en materia de protección contra el COVID-19.

Ante ese panorama sombrío, decidí no aplicarme la segunda dosis, y el funcionario escribió eso en la tarjeta de Mi vacuna. Me despedí y pensé: "Bueno, estamos en Macondo y cualquier cosa puede suceder. Este gobierno pasará a la historia como el de los mentirosos, comenzando por su presidente".

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