El caso de Duvalier Sánchez ha ido pasando inadvertido y me parece que exige ser evaluado en rigor por la opinión pública. A mí Duvalier me parece un congresista importante y concuerdo con muchas de sus posturas, pero me incomoda personalmente cómo usa elementos machistas en su discurso, pero peor aún, que ni siquiera se da cuenta.
Ya tenemos suficiente con conductas machistas en la derecha como para tener que tolerarlas en el progresismo. Duvalier está en plena cruzada de control político en contra de Dilian Francisca Toro y Clara Luz Roldán, y me parece que eso está muy bien, pero en su caso se nota claramente que sus motivaciones han ido pasando de lo político al plano personal y, desafortunadamente, lo han llevado a sacar el machito segregador que casi todos los hombres llevan dentro.
1. La mujer tornillo
Alguien le puede parecer graciosa esta pieza o decir que en Colombia hay libertad de expresión pero Duvalier es un congresista y debe dar ejemplo. La semiótica de la imagen es totalmente desafortunada, deshumaniza a la otra persona y la reduce a una cosa. Al convertir a la señora Toro en una herramienta industrial se le despoja de su esencia humana.
La cosifica, se refuerza la idea de la mujer como un objeto sobre el cual el hombre (el congresista Sánchez) ejerce control político, físico o mecánico. Pero vayamos más allá: al reducir a la gobernadora Toro a una pieza de ferretería con cabello donde lo único que permite identificar que es una mujer es precisamente un cabello rubio perfectamente peinado, reduce la identidad femenina a un rasgo estético o de vanidad, contrastándolo con la "seriedad" intelectual (los lentes, el pergamino) del hombre. La verdad el congresista Sánchez más bien parece un inquisidor.
En esta imagen Duvalier no critica su gestión con datos sino que la ridiculiza mediante una deformación grotesca de su físico. Es poco común ver a políticos hombres representados como objetos domésticos o herramientas de forma tan literal para cuestionar su legitimidad. Al hombre se le suele caricaturizar por sus acciones; a la mujer, se le suele anular como ser humano.
2. Hay un lugar en el infierno para ella
Dictan medida de aseguramiento contra Dilian Francisca Toro http://t.co/cPTzDmel vía @elespectador #HayUnLugarEspecialEnElinfiernoPara ella.
— Duvalier 🏛️ SENADO #Verde4 🌻💚 (@DuvalierSanchez) July 24, 2012
En 2012, hace 14 años, cuando Duvalier era una persona común (no un Congresista) usó esta noticia de la señora Toro con el hashtag, #HayUnLugarEspecialEnElInfiernoParaElla. De nuevo muy desafortunado este tuit. La entonces senadora no estaba condenada, de hecho, fue absuelta, el Sr. Duvalier no solo la condenó, sino que la mandó al infierno.
Por esta razón, Duvalier, a las mujeres nos cuesta el doble ejercer la política, todo lo tenemos en contra, en el actual Congreso y en las gobernaciones solo el 19% son mujeres; en las alcaidías somos el 13%, en las altas cortes el 30%, ganamos un 30% menos que los hombres por hacer los mismos trabajos. Entonces representante Duvalier, cuando usted ejerce dureza, matoneo y es agresivo contra las mujeres, así sean sus adversarias políticas, refleja dos cosas, que sus motivaciones son personales, no políticas y que le parece gracioso ejercer violencia de género, así no sepa que lo es.
3. El capital erótico
Al final de este video del 13 de enero de 2026, Duvalier dice: “Dilian Francisca, si usted se tiñe el color de cabello, se mandan a hacer cejas, uñas, cirugías estéticas, si quieren aumentarse o reducirse algo (…) simplemente si quieren aumentar su capital erótico… no lo hagan con recursos de los vallecaucanos”
Esta expresión, el tono despectivo del mensaje y la desafortunada expresión “capital erótico” denota claramente desprecio de Duvalier por las mujeres que se hacen cirugías estéticas. ¿Por qué esto no está bien? Porque independiente de las motivaciones, el que las mujeres se hagan cirugías es parte también de la diversidad y debe ser respetado.
Es verdad que muchas mujeres se hacen este tipo de operaciones movidas por estereotipos machistas, pero aún así, nadie tiene el derecho de lapidarlas por hacerlo e insisto, es parte de la diversidad. Hay mujeres que adecúan su cuerpo para jugar futbol, otras para levantar pesas, hay tribus africanas en Etiopía donde las mujeres se colocan grandes platos labiales y otras en Kenya que se estiran el cuello y, Duvalier, hay mujeres a la que les da la gana aumentarse el busto o la cola y todo esto hace parte la diversidad humana, las mujeres están en su libertad de hacerlo y nadie tiene un sensor moral para decirles que hacer, ¿o ese sensor moral lo tiene usted, Duvalier?
Apreciado Duvalier, lo peor de todo esto, es que usted escudado en un fallo de la Corte Constitucional, fallo del que discrepo, ojo las cortes también se equivocan, ahora se siente con barra libre para seguir diciendo cuanto insulto machista se le venga a la mente.
Duvalier, nadie se opone a sus controles políticos, al contrario, pero apoyarse en expresiones machistas les resta credibilidad. Como mujer de izquierda y feminista le pido por favor, haga un curso de comunicación con enfoque de género. Duvualier, se lo dice una mujer que lleva 25 años estudiando el feminismo y ejerciéndolo, sus posturas son machistas y no hay nada de malo en aceptarlo, creo que todos los hombres han sido educados para serlo. Lo triste de todo esto es que usted siendo congresista no lo sepa. Yo también tengo cuestionamientos en contra de Dilian Francisca Toro, pero sobre cualquier cosa es mujer y si la tengo que defender pues eso haré.
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