Tras cuatro décadas de trabajar por una "bonificación", 40 mil madres comunitarias serán vinculadas como empleadas públicas con todas las garantías de ley

 - Las madres comunitarias abandonan los voluntariados para ser vinculadas a la nómina del ICBF

En un acto de justicia y reivindicación del rol de las madres comunitarias, el gobierno de Gustavo Petro ha determinado vincular, en los próximos tres años, a 40 mil de ellas como empleadas del Estado con todas las garantías que ello supone. Para entender la importancia de este acontecimiento es menester mencionar los siguientes puntos clave:

  • Origen de los hogares: Los hogares comunitarios de bienestar se crearon hace 40 años como una estrategia del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) para enfrentar la desnutrición y brindar cuidado a la niñez en sectores vulnerables.
  • La trampa del "voluntariado": Durante estas cuatro décadas, las madres comunitarias desarrollaron su labor bajo una figura de "voluntariado" o contrato civil. A cambio, recibían una “bonificación mensual” que, en muchos casos, invertían en alimentos para los niños porque los suministrados por el Estado no eran suficientes, a menudo por la corrupción administrativa.
  • Abandono estatal: Miles de estas mujeres envejecieron, enfermaron o murieron ejerciendo esta labor sin recibir una pensión, en un acto de desidia y abandono cruel por parte del Estado colombiano.
  • Más que alimentos: La labor de las madres comunitarias va más allá de cocinar. Ellas acogen a esos niños como propios, les brindan afecto y una entrega que no hay dinero que pueda pagar.
  • Impacto familiar: Cuidar niños en un hogar comunitario es un trabajo de toda la familia que no se reconoce, pues los integrantes ceden su espacio, tranquilidad y privacidad para garantizar la atención de los menores.
  • Red de apoyo vital: Para muchas familias, especialmente las monoparentales, hallar a una madre comunitaria significa la posibilidad de generar ingresos con la tranquilidad de que sus hijos están en un entorno seguro.

Lo anterior reafirma que las madres comunitarias son actores esenciales para la cohesión social. Aportan significativamente al desarrollo del país, fortalecen el bienestar familiar y promueven la dignificación del trabajo del cuidado. Como colombiano, no se puede más que aplaudir esta decisión del gobierno y felicitar a todas esas mujeres que hoy ven reconocida su labor con algo que, aunque justo, se queda pequeño ante la grandeza del trabajo que hacen.

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