Buenaventura es una tierra de gente que ha aprendido a resistir. Mientras su puerto mueve buena parte del comercio del país, sus habitantes siguen enfrentando problemas de seguridad, falta de agua potable y desempleo. De allí es Camila Gómez, una voleibolista que encontró en el deporte una forma de abrirse camino y que ahora acaba de cumplir otro de sus sueños: convertirse en soldado en Estados Unidos.

Su nombre es conocido entre los aficionados al voleibol. Como líbero de la Selección Colombia, se ganó un lugar por su técnica, capacidad defensiva y disciplina, cualidades que la llevaron a jugar en equipos de Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, después de años compitiendo en las canchas, decidió tomar un rumbo distinto y formarse para servir a la comunidad.
La noticia de su graduación como integrante de la Guardia Nacional del Ejército de Florida sorprendió a quienes han seguido su carrera deportiva. Dos caminos que parecen muy diferentes, pero que en su historia tienen algo en común: la exigencia física, la disciplina y la determinación para alcanzar una meta.
El camino que llevó a Camila Gómez a convertirse en una de las mejores líberos de Colombia
El voleibol llegó a la vida de Camila cuando apenas tenía cinco años. Antes había pensado en practicar patinaje, pero los costos de ese deporte no se ajustaban a las posibilidades de su familia. Fue entonces cuando su hermana, ocho años mayor y también voleibolista, la llevó a uno de sus entrenamientos.
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Bastaron unos cuantos peloteos para que la niña encontrara una pasión. Con el tiempo, se propuso convertirse en una de las mejores líberos del país. Aunque su estatura no era la habitual para otras posiciones de la cancha, hizo de esa condición una oportunidad para desarrollar su velocidad, recepción y capacidad defensiva.
Su talento comenzó a llamar la atención desde muy joven. En 2013, durante la Copa Latina disputada en Perú, hizo parte del equipo colombiano que se quedó con el título. Además, recibió reconocimientos individuales como mejor líbero, mejor recepción y mejor defensa, y fue distinguida como la jugadora más valiosa del torneo.

Su paso por la Selección Valle y las categorías nacionales fue el comienzo de una carrera que pronto la llevaría a competir fuera del país. La joven que había descubierto el voleibol en una práctica acompañando a su hermana empezaba a abrirse espacio en escenarios internacionales.
De las selecciones colombianas a los clubes de Brasil y Estados Unidos
Después de terminar el bachillerato en el Colegio Ciudad de Cali, Gómez comenzó a construir su trayectoria internacional. Uno de sus primeros destinos fue Rumania, donde jugó para el CSU Medicina Târgu Mureș. Más adelante llegó a Estados Unidos para continuar sus estudios y su formación como deportista.
En Miami Dade College hizo parte de un equipo que consiguió dos títulos nacionales universitarios consecutivos. Posteriormente pasó a Texas A&M University, donde continuó compitiendo en el voleibol universitario. En 2019 también se destacó con la Selección Colombia en los Juegos Panamericanos de Lima, en los que fue reconocida como mejor líbero.
Su siguiente parada fue Brasil. En la temporada 2020-2021 llegó al Sesc-RJ/Flamengo, equipo con el que tuvo una actuación destacada. Allí fue reconocida como mejor líbero y mejor defensora del Campeonato Carioca, y sumó tres medallas. Después pasó al Esporte Clube Pinheiros, con el que consiguió el oro en la Copa São Paulo y la plata en el Campeonato Paulista.

Con Colombia también alcanzó resultados importantes. En 2022 hizo parte del equipo que consiguió la medalla de plata en la Copa Panamericana y disputó el Mundial de voleibol celebrado en Polonia y Países Bajos. Luego regresó a Estados Unidos para jugar con Grand Rapids Rise y Omaha Supernovas, clubes en los que siguió demostrando sus condiciones como líbero.
De las canchas a la Guardia Nacional del Ejército de Florida
A pesar de los logros deportivos, Camila empezó a pensar en una vida más allá del voleibol. Su interés por ayudar a otras personas la llevó a formarse en la Academia de Bomberos de Miami, donde encontró un camino que también exigía preparación física, disciplina y capacidad para responder en situaciones de emergencia.
En 2025 se graduó como bombera. Un año después llegó otro paso importante: completó su formación como soldado y se incorporó a la Guardia Nacional del Ejército de Florida. La preparación incluye manejo de armas y entrenamiento para atender emergencias, incendios y distintas situaciones en las que pueda prestar servicio a la comunidad.
A sus 31 años, ‘La Chiqui’, como la conocen en el ambiente del voleibol, no considera que su historia deportiva haya terminado. Según contó a medios colombianos, espera presentarse al equipo femenino de voleibol de la institución militar y mantiene la ilusión de volver a vestir la camiseta de la Selección Colombia.
Su objetivo sigue siendo llegar a unos Juegos Olímpicos y luchar por un lugar en el próximo Mundial, que se disputará en 2027 en Estados Unidos y Canadá. Después de recorrer clubes de varios países y cambiar las canchas por la formación militar, Camila Gómez todavía tiene metas deportivas por cumplir. Su historia, por ahora, suma un nuevo uniforme, pero no le ha quitado las ganas de volver a jugar.
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