Pelea de Coca Cola con Fabiola Piñacué y productos Coca Nasa

La pelea de la gigante Coca Cola contra Fabiola Piñacué y los productos de su empresa Coca Nasa

La hermana del exsenador Jesús Piñacué vende aromática de coca hace 30 años y marcas Coca-Sek, Coca Pola y Coca Libre que Coca Cola demandó

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febrero 11, 2024
La pelea de la gigante Coca Cola contra Fabiola Piñacué y los productos de su empresa Coca Nasa

En las montañas de Inzá, uno de los 42 municipios del Cauca, está el Resguardo indígena Calderas donde los nueve hijos del líder indígena nasa o páez, Victoriano Piñacué y su esposa, nacieron y crecieron pegados a la tierra como lo hicieron sus ancestros durante cientos de años.

En ese entonces y lejos del casco urbano, los Piñacué estudiaban con curas o monjas en internados y normales rurales, respiraban aire limpio, se bañaban en ríos de aguas claras, jugaban entre los árboles, hablaban nasa ywe, algo de español y compartían esa zona ancestral de Tierradentro con campesinos y mestizos.   

Ya adultos, entre las 6 hermanas y 3 hermanos, los más conocidos han sido Jesús Piñacué, quien en 1997 fue elegido el primer Senador indígena del país; Daniel Piñacué, un comunicador social que siguió los pasos de líder comunitario como su tío Nicolás Piñacué; la Licenciada en Educación, Máster en Lingüística y dirigente del Cric, Susana Piñacué y la politóloga Fabiola Piñacué, líder de la empresa Coca Nasa con apoyo hermano Victoriano.

Aunque desde la década de los setenta, el exsenador Jesús Piñacué estuvo comprometido con la defensa de los derechos de las comunidades indígenas sobre sus territorios ancestrales y también simpatizó con corrientes innovadoras como el M-19, impulsó la reforma a la Constitución y los Acuerdos de Paz, estos últimos que para él siguen vigentes, su hermana Fabiola tomó un camino distinto.  

El impacto de la avalancha el río Páez y el narcotráfico en el Cauca

En los años noventa, era una joven con más ambiciones que plata. Había sido alcaldesa de Páez, sufrió con su familia la avalancha de la región de Tierradentro, las fumigaciones con glifosato durante el gobierno de Andrés Pastrana, las marchas de campesinos cocaleros y salió del Cauca con rumbo a Bogotá a estudiar Ciencias Políticas con los sacerdotes jesuitas cuando el semestre costaba 3 millones 600 mil pesos y no había programas del Gobierno de matrícula gratis.

Impotente, empezó a enseñarles a sus compañeros las propiedades ancestrales de la hoja de coca y promovió su venta en los pasillos y salones de la Universidad Javeriana en Bogotá. Llevaba las hojas secas en pequeñas bolsas plásticas y servían para preparar té, aromática o infusiones de coca. Con las ganancias pagaba a plazos la matrícula, los almuerzos, los pasajes y las fotocopias.  

Cada bolsa con hojas de coca las vendía a 500 pesos y para mejorar la presentación, la joven Fabiola Piñacué buscó maquiladores que la empacaran en pequeñas cajas con lo que mejoró notablemente la presentación de su producto artesanal marcado también como Industria Indígena Colombiana.

En ese momento, nada sabía de la Dian, registro en la Cámara de Comercio, papeles o formalización y el tema social no era menos complicado porque la coca era ilegal y las comunidades no querían comprometerse.  

Así estuvo vendiendo el té de coca durante un año. Posteriormente, elaboró galletas, cosméticos, jabones y el negocio creció rápidamente, se formalizó, etiquetó las aromáticas y desarrolló otros productos con las marcas Coca Sek, Coca Libre, Coca Pola de su empresa Coca Nasa.

La reacción de la gigantesca multinacional Coca Cola Company no se hizo esperar y se fue lanza en ristre contra la producción de la empresa Coca Nasa para intentar sacarlos del mercado, pero Fabiola Piñacue les ha dado la batalla y su empresa ya alcanza los 30 años.   

El enojo de Coca Cola y la respuesta de Coca Nasa

A comienzos de 2000, Coca Cola se enojó porque Piñacué estaba utilizando una parte de su marca con el argumento de que usaban el nombre Coca desde hacía más de medio siglo y los Nasa respondieron que ellos usaban la coca desde hace siglos.

Piñacué logró registrar Coca Sek, que en lengua nasa significa Coca Sol, pero Coca Cola no se quedó quieta y hace poco instauró una demanda por el producto Coca Pola y los indígenas le preguntan a la empresa quién les dio permiso de usar la coca en su receta secreta.

Actualmente, la empresa de Fabiola Piñacué, que también ha contado con el apoyo de su hermano Victoriano, está recogiendo información para llevar su reclamo ante tribunales internacionales para lograr algún día ponerle punto final a esta controversia en torno al nombre coca, que según el exsenador Jesús Piñacué, ha implicado que le boten los productos y los envases a su hermana.    

La planta propia donde producen Coca Sek, Coca Pola y Coca Libre

Cuando Coca Nasa empezó a producir Coca Sek, el producto innovador que no le gustó para nada a Coca Cola, Fabiola Piñacué utilizaba botellas y la empresa Peldar les exigía pago de contado, aceptaban pedidos con tres meses de anticipación, pues era frecuente que descontinuaran los envases.

Ante las circunstancias adversas, Fabiola buscó y encontró una empresa italiana fabricante de bebidas enlatadas en Cajicá a la que le pagaba por maquilar, pero ellos quebraron. Ante este nuevo revés, montaron planta propia en un local alquilado en el occidente de Bogotá y hoy, la Coca Sek la produce la empresa Coca Nasa con el trabajo de un grupo multidisciplinario y multicultural de 20 personas y operarios que trabajan por un salario y cumplen horario. La mayoría son mujeres y solo hay tres hombres para mover las pesadas latas.

Como en los comienzos, tienen más ganas que capital pues no hay muchas personas que le apuestan a un proyecto a base de hoja de coca como el que Fabiola Piñacué lleva adelante con el permiso de comercialización expedido por la autoridad indígena especial, la convicción de que si no ejerce su cultura, no sería la persona que es y la insistencia a las Cortes para que les permitan a las comunidades vender libremente y no solo en sus territorios, las bebidas de coca que son más saludables que las bebidas azucaradas.

La mayor pérdida en el largo camino empresarial

Durante el gobierno de Andrés Pastrana y la dirección del Invima a cargo de Miguel Ángel Rueda, la embajadora de Estados Unidos en Colombia y posterior Secretaria de Estado, Anne W Patterson y el presidente George Bush pusieron el grito en el cielo por la idea de comercializar bebidas a base de coca.

Fabiola Piñacué recuerda que esa visita coincidió con el comienzo de la emisión de alertas del Invima diciendo que esas bebidas no se podían vender fuera de los territorios indígenas, hubo fallos en contra como uno de la Corte Constitucional y a favor del Consejo de Estado que reconoció el carácter público de las autoridades indígenas para expedir resoluciones y mandatos en función de la protección del patrimonio cultural de los indígenas.

Perdieron de todas maneras porque empresas como Carrefour les habían hecho un pedido de 50 mil unidades y Cafam otra cifra similar. A Coca Nasa le tocó despedir trabajadores y acabar con los diferentes productos. Les han llegado a decomisar entre 15.000 y 20.000 latas en zonas indígenas como Putumayo cuyo precio en el mercado oscila entre 8.000 y 10.000 pesos. A veces, se las devuelven con cuatro meses de vencimiento y las deben botar. 

Una y otra vez, Fabiola Piñacué se ha levantado. Hoy, continúa con su labor, aunque las alertas se repitan y siga soñando con el día en que el té de coca se venda en el mundo como el café o el té de la India porque para ella, este es un proyecto piloto pedagógico para demostrar que en las comunidades indígenas hay potencial y pueden obtener ingresos de su sabiduría y sus valores culturales como se hace también con el mote de maíz, por ejemplo, autofinanciándose y sin matar ni robarle a nadie.

A pesar de todos estos obstáculos, el compromiso asumido con todas las tareas de la planta de producción, Coca Nasa avanza y vende los productos a través de la página web, www.cocanasa.org tienen oficina en el centro de Bogotá donde atienden inquietudes de los clientes, están en las redes sociales y han hecho algunos ensayos de exportación a los Países Bajos, pero prefieren copar el mercado nacional y vender los excedentes de producción afuera como el abono de coca que le venden a una empresa canadiense para fertilizar plantaciones utilizadas para producir tequila.

Uno de los dos hijos de Fabiola Piñacué tiene ahora el liderazgo de la parte comercial de la empresa Coca Nasa, los nueve hermanos, entre ellos Jesús Piñacué, continúan muy activos y solidarios, pero no se meten en los temas empresariales de Fabiola y ella reconoce que tiene un apellido que ellos, en particular Jesús, han defendido con dignidad.

Qué hay de la vida del exsenador y excandidato a la Vicepresidencia, Jesús Piñacué

El abogado Jesús Piñacué fue fórmula de Antonio Navarro Wolff en su candidatura a la Presidencia de la República en 1994 por la Alianza Democrática M-19. En 1998, después de salir elegido como Senador y durante una conferencia en la Universidad Complutense de Madrid, un diseñador del famoso Giorgio Armani le propuso ser modelo para una campaña publicitaria, pero no aceptó.    

Estuvo tres períodos en el Congreso y se retiró convencido de que lo que no se hace en 12 años, no se va a hacer. Un acuerdo posterior con los sectores liberales del Valle del Cauca no fue bien visto por las comunidades y lo castigaron.  

Su rol como hermano de Fabiola Piñacué en Coca Nasa no ha implicado una tarea específica, pero sí da línea especialmente en el manejo político de las iniciativas empresariales y la legitimidad jurídica ganada porque cree que lo se debe hacer es diversificar el uso de la hoja de coca. Hoy, como abogado y docente está dedicado a las tareas de la Universidad Indígena con el propósito de desarrollar la línea de lenguaje y pensamiento del derecho porque la interculturalidad en el Derecho se puede desarrollar, es un comunero a carta cabal y sigue en los escenarios de reflexión de la comunidad.

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