La fallida estrategia de Jennifer Arias

Tremenda jugadita la de la representante Arias, que quiere envolver a todo el mundo con el derecho a la defensa que, según ella, se le está negando...

Por: Jay Bernardy
noviembre 26, 2021
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La fallida estrategia de Jennifer Arias
Foto: Pixabay

Desde hace varios días he venido escribiendo sobre Jennifer Arias, la controvertida presidenta de la Cámara de Representantes.

En primer lugar, porque no es ejemplarizante que se deje de sancionar el plagio, ni mucho menos que ella acuda a triquiñuelas para esconderlo o negarlo.

En segundo lugar, porque el nepotismo descarado que profesa habla muy mal de nuestra clase dirigente, sabiendo que hay muchos profesionales que meritoriamente están capacitados para ejercer los cargos públicos. Rechazó como profesional su descaro.

Ahora, amigo lector, cuando su situación se sigue empantanando, cuestiono vehementemente que haya tratado de radicar otro trabajo investigativo, después de haber pasado cierto tiempo desde su graduación, y cuando el plagio que se le achaca ha sido más que demostrado.

Todo esto demuestra que de verdad se le “olvidó” citar, y que está presionando a la Externado de Colombia para que le saque del atolladero, y que cree contar con ciertas influencias que la cuidan. Sin embargo, dicha universidad, queriendo conservar ahora su prestigio, se ha negado a recibirle el nuevo trabajo.

Así que la investigación que se le está haciendo parte únicamente del trabajo que primero entregó, del cual, dice ella, no reposa ninguna copia en la biblioteca o repositorio de la universidad, porque está negligentemente se lo extravió.

¿Al fin qué? ¿Lo entregó o no lo entregó? ¿Se lo enbolataron o no se lo enbolataron? ¿Se niega a que públicamente se lo pueda consultar? Son los interrogantes que más de uno tiene. Yo diría que todo este enredo se llama dilación.

Tremenda jugadita la de la representante Arias, que quiere envolver a todo el mundo con el derecho a la defensa que, según ella, se le está negando, cuando en ningún momento se la priva de nada.

Pero también uno se pregunta: si la representante dice que su monografía no reposa en ninguna parte, ¿por qué la Externado de Colombia dice que su investigación solamente reconoce el trabajo con el que la graduanda se recibió?

Cuando la bestia se muere y no se la entierra, esta empieza a oler mal. Por lo tanto, su estrategia hoy resulta fallida, una muestra de la trampa que crece con flor silvestre en muchos profesionales o funcionarios públicos.

Decía Friedrich Nietzsche –el gran pensador alemán que murió en medio de la locura, pero igualmente cuerdo cuando hablaba– que “la mentira más común es aquella con la que las personas se engañan a sí mismas”.

Esto habría que decírselo a Jennifer Arias, para que entienda, aunque sus conexiones la salven –así funcionan las cosas aquí: con la rosca –, que todo el mundo académico comprende que violó los derechos de autor de varios investigadores. De su situación académica nadie puede tener dudas: plagió, así de simple. Puede que salga airosa, pero en el fondo deberá reconocer que es una mediocre más.

Por todo lo anterior, resulta importante que se analice su comportamiento, porque es así como se desnuda éticamente a los que hoy tienen cierta figuración pública.

Los funcionarios públicos colombianos, muchos de ellos graduados en universidades prestigiosas, nacionales o extranjeras, cuando no han desarrollado ciertas habilidades investigativas, mandan a hacer sus trabajos de grado.

Acuden a sus conocidos –pensemos en Julián Bedoya, el senador del Partido Liberal– para que los ayuden adelantar sus carreras quemando créditos ficticios; emplean todas sus influencias, sean estas políticas o administrativas, para que los ubiquen a donde quieren estar. ¡Qué mal ejemplo para nuestra juventud!

En conclusión, se le pide a la Universidad Externado de Colombia que aclare todo este enredo, porque pasan los días y su prestigio académico se sigue viniendo a pique, simplemente por la falta de claridad en un caso que está más que decantado.

Recuerde esto, amigo lector, que Aristóteles llegó a decir que “no basta decir solamente la verdad, mas conviene mostrar la causa de la falsedad”. Se nos debe decir cómo Jennifer Arias pudo graduarse, haciendo uso del descaro para plagiar y para hacer valer sus influencias.

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