La Registraduría Nacional del Estado Civil tiene todo listo para que la próxima jornada
electoral sea un éxito. Para ello no solo dispuso el software de escrutinio nacional, sino
que además cerró el contrato con la Unión Temporal Electoral 2026, el engranaje técnico
que permitirá consolidar y divulgar los resultados oficiales. Aunque esta unión está
liderada en su mayoría por Thomas Greg & Sons, hay otra firma clave detrás del proceso:
la española Indra, una compañía que desde hace años aparece silenciosamente en el
corazón de las elecciones colombianas.
Indra nació entre 1992 y 1993 como resultado de la fusión de CESELSA e INISEL, en un momento en el que España apostaba por fortalecer su industria tecnológica y de defensa. Con el paso del tiempo, la empresa se consolidó como un gigante en sectores estratégicos como defensa, transporte, transformación digital y consultoría tecnológica.
En 1999, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) realizó una oferta pública de venta que permitió privatizar el 66 % de la compañía. Ese movimiento no solo cambió la composición accionaria, sino que abrió la puerta a una expansión internacional agresiva que llevó a Indra a América Latina, incluyendo Colombia, donde encontró un mercado clave en procesos tecnológicos estatales.
Actualmente, la estructura accionaria de la compañía refleja su peso estratégico: el Estado español conserva cerca del 28 % de participación; la firma de defensa Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), propiedad de los hermanos Ángel Escribano y Javier Escribano, tiene una porción significativa; y el fondo británico Amber Capital, fundado por el inversionista francés Joseph Oughourlian, completa el grupo de grandes accionistas.
Amber Capital, además, tiene presencia en el sector de medios a través del Grupo PRISA y participación en el fútbol, incluyendo clubes como Millonarios Fútbol Club y Racing Club, lo que evidencia el alcance de sus inversiones en sectores estratégicos y de opinión pública.

Ángel Escribano, hoy presidente ejecutivo de Indra, ha sido una figura clave en la expansión de la compañía. A través de EM&E, él y su hermano han desarrollado sistemas complejos de defensa, como armas de control remoto, sistemas electroópticos y kits de munición guiada. No obstante, aunque su ADN está ligado al sector militar, la operación de Indra en Colombia ha estado más asociada a procesos tecnológicos civiles, especialmente en el ámbito electoral.
El rol de Indra en las elecciones colombianas
Desde hace más de 28 años, Indra tiene presencia en Colombia y ha participado en algunos de los procesos electorales más relevantes del país. Su nombre aparece vinculado a las elecciones presidenciales de 2014, 2018 y 2022, así como a las elecciones territoriales de 2011, 2015, 2019 y 2023. También estuvo presente en el plebiscito por la paz de 2016 y en la consulta anticorrupción de 2018, dos de los procesos más sensibles en la historia política reciente del país.

Para coordinar estas operaciones en la región, la empresa ha delegado responsabilidades en directivos como José Fernando Quintero Vargas, quien en 2022 era director del sector público para la región andina y cono sur. En agosto de 2024, el ejecutivo ecuatoriano asumió como CEO de Indra Group Colombia, Ecuador, Centroamérica y Caribe, consolidando así el liderazgo regional de la compañía.
El contrato actual, según se ha divulgado en distintos medios, asciende a $48.000 millones y fue adjudicado a la Unión Temporal Soluciones Electorales, de la cual hace parte Indra. La responsabilidad no es menor: consolidar, procesar y divulgar los resultados oficiales de las elecciones legislativas y presidenciales de 2026, uno de los eventos democráticos más importantes del país.
Además, la compañía fue la encargada de diseñar la denominada “solución informática” para el escrutinio electoral. Este software fue adquirido en 2022 por la Registraduría y posteriormente entregado al Consejo Nacional Electoral, por orden del Consejo de Estado, en medio de debates sobre transparencia, control y custodia del sistema.
Así, más allá del liderazgo visible de Thomas Greg & Sons, Indra vuelve a posicionarse como una pieza técnica fundamental dentro del engranaje electoral colombiano. Una empresa extranjera, con raíces en el sector defensa europeo, que hoy tiene en sus manos una parte clave del proceso democrático del país.
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