Guerra en Ucrania: Pulso por la hegemonía mundial

Guerra en Ucrania: Pulso por la hegemonía mundial

Putin y XI Jinping mantienen una relación estrecha, lo cual se evidencia con la visita del líder chino a Moscú, en la que firmaron varios acuerdos de cooperación

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abril 04, 2023
Guerra en Ucrania: Pulso por la hegemonía mundial

“Espero estar equivocado, pero mi instinto me dice que lucharemos en 2025. Xi Jinping se aseguró su tercer mandato y fijó su consejo de guerra en octubre de 2022 Las elecciones presidenciales de Taiwán son en 2024 y ofrecerán a Xi una razón. Las elecciones presidenciales de Estados Unidos son en 2024 y darán como resultado para Xi una América distraída... el equipo de Xi, la razón y la oportunidad están alineados para 2025”. (Michael A. Minihan, General de la fuerza aérea de EEUU).

Desde occidente, se publicita el apoyo logístico y armamentístico a Ucrania, como un instrumento para fomentar la paz y la democracia en el mundo. Estados Unidos y la OTAN, promulgan su intervención como un hecho loable para mantener la estabilidad y la convivencia en las naciones. Paradójicamente, para alcanzarla no evocan la búsqueda de diálogos y/o acuerdos de paz con Rusia, sino por el contrario, aumentar la colaboración y las capacidades del ejercito ucraniano para defenderse. En la práctica se trata de una guerra ruso – estadounidense con cadáveres ucranianos.

Sin embargo, detrás del telón, se juega un pulso entre el denominado “triángulo estratégico”, entre China, Rusia y Estados Unidos. Desde 1950 la alianza Mao Zedong--Josef Stalin, alimentó la determinación de EEUU por detener el comunismo, que lo llevo a participar en guerras en Corea y en Vietnam. Sin embargo, la ruptura sino-soviética en la década de los 70´s, entre Mao Zedong y Nikita Khrushchev, derivada de los distintos intereses nacionales, terminó en un rompimiento del movimiento comunista internacional que desbrozo el camino al establecimiento de relaciones USA y la República Popular China. Bajo el gobierno de Richard Nixon, en 1972 se declaró que “Estados Unidos reconoce que todos los chinos a ambos lados del estrecho de Taiwán sostienen que solo existe una sola China y que Taiwán es parte de China. El Gobierno de Estados Unidos no cuestiona esa posición”.

En la nueva coyuntura, Washington encamina su narrativa, asimilando la situación Ucrania- Rusia con la de China- Taiwán ignorando la historia. Adicionalmente señala la “injerencia” de China en la isla rebelde, mientras entrega armas y financiamiento para estimular las nuevas autonomías. El trasfondo es la estrategia para buscar el apoyo de los aliados europeos, así como de Japón y Australia, para frenar la alianza Moscu- Pekín que inician una “nueva era”, contener al Gigante Asiático que debilita la hegemonía de USA en lo económico, tecnológico y militar. Su modelo de democracia tambalea cuando el propio expresidente Donald Trump enfrenta procesos judiciales con cargos de fraude fiscal, incitación a la violencia al desconocer su derrota electoral y protagonizar escándalos sexuales, no obstante, funge como candidato de los republicanos para la próxima contienda presidencial.

Finalizada la segunda guerra mundial, la hegemonía política y militar era norteamericana. Se creyó que su lugar como potencial mundial no podría ser amenazada en un futuro cercano. Sin embargo, al otro lado del Pacífico, el dragón chino, que estaba dormido, empezaba a despertar.

En efecto, la política de la Reforma y la Apertura, establecida por Deng Xiaoping en 1978, creo las bases para que la Republica Popular de China iniciara un proceso de modernización sin precedentes en la historia y mayor protagonismo en la escena mundial. Superar la condición de un país pobre, atrasado y e impulsar un desarrollo hacia adentro apoyándose en el principio Maoísta de “valerse de sus propias fuerzas”, así como apoyado en la ciencia y tecnología atraer inversiones y experiencias de otros países, sin repetir los errores del pasado. Así se crearon Zonas Económicas Especiales, mano de obra barata e infraestructura para atraer inversión extranjera y abrirse al pacifico.

Los críticos plantearon que dicha política se alejaba de los principios comunistas, que había impulsado una ideologización a ultranza (Revolución cultural).Deng respondió: “No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato”. Ahora la historia le da la razón, el comercio con el exterior y la atracción de inversiones trajeron prosperidad y desarrollo, al punto que China se convirtió en la segunda economía mundial. Los resultados reflejan el pragmatismo y las políticas de PCCh fundamentadas en desarrollar el “Socialismo con características chinas”, donde la educación, la ciencia, la innovación y la tecnología, tienen un papel preponderante.

A partir de los pilares establecidos por Deng (1978-1989), seguidos por Jiang Zemin (1989-2002), Hu Jintao (2002-2012) y Xi Jinping 2012- 2028, China ha experimentado un crecimiento exponencial, con tasas del 7 y 10% anual, y en pandemia no experimento recesión y creció por encima de las economías desarrolladas. En 100 años pasó de ser una nación eclipsada y desconocida, con una población mayoritariamente campesina, una estructura semifeudal y un analfabetismo del 90% de la población adulta, a eliminarlo (1%) e incrementó su participación en el PIB mundial al 20%. Multiplicó el PIB perca pita 60 veces y saco de la pobreza a 800 millones de personas.

Según el FMI, en el 2022, el PIB mundial alcanzo los 100 billones de dólares, China ocupo el segundo lugar con 20 billones muy cercano a EE. UU, a primer lugar con 25 billones de dólares.

Desde la crisis financiera de 2008 originada en USA, el eje del comercio mundial giró al Asia Pacífico. La Unión Europea y Estados Unidos han perdido peso en la geopolítica global, mientras el gigante asiático gana presencia en Europa, Africa y países latinoamericanos. El Banco Mundial advierte que China superará a Estados Unidos en el año 2030 y en materia política el presidente de Ucrania pide a China que medie en el conflicto para una salida negociada. El presidente Lukashenko de Bielorrusia aliado de Putin propone un alto al fuego y el inicio de negociaciones de paz sin condiciones antes de que escale el conflicto.

Estados Unidos ha reaccionado replanteando su política exterior que, desde   Bill Clinton lideraba la globalización capitalista sin proteccionismos.  Con la llegada del COVID-19, la administración ultra nacionalista de Trump (América First), el proteccionismo se puso al orden del día, abandono la participación en los organismos internacionales y convierte a China en la gran amenaza.

Curiosamente China llena ese vacío rompiendo su muralla y defiende la globalización (La nueva Ruta de la Seda). Para el Pentágono, aunque la invasión rusa a Ucrania es una amenaza a corto plazo, China es el desafío más importante para la seguridad de USA, pues es “el único rival que tiene la intención de remodelar el orden internacional y cada vez más tiene el poder para hacerlo”. (El Tiempo 28-10-2022). Por su parte, Xi Jinping ha declarado que su país será un participante activo en la conformación de un nuevo orden internacional abanderando el multilateralismo. El 4 de enero de 2019, el PCCh, declaró - “El mundo se enfrenta a una situación de grandes cambios sin precedentes en la última centuria. EL desarrollo de nuestro país se encuentra todavía en un importante periodo coyuntural estratégico, y los riesgos y desafíos, algunos previsibles y otros imprevisibles, son cada vez más numerosos. Todo el Ejército debe conocer y dominar de manera correcta la situación de seguridad y desarrollo de nuestro país, ser más conscientes del posible advenimiento de adversidades, crisis y guerras, y llevar a cabo como es debido odas las tareas de preparación para la lucha militar, a fin de cumplir resueltamente las misiones y tareas que el Partido y el pueblo nos confíen

El pulso en el campo tecnológico, económico y comercial, se calienta con el morbo de los halcones de la guerra. Los países se han ido preparando como se observa en el gasto militar respecto al PIB en las 5 primeras economías en 2022: Estados Unidos destina un 3,7%, seguido de China (1,8%), Alemania (1.2%), Reino Unido 1.7% y Japón 0.9% según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo).En arsenal nuclear, según Nuclear Threat Initiative, Estados Unidos encabeza la lista con 3.750 ojivas nucleares, Rusia con 1.444, China con 290, Francia con 290, Reino Unido con 225 y la India entre 130 y 140.

La “nueva era” entre Rusia y China, es vista por Estados Unidos como un peligro para su hegemonía militar desde el año 2008, con el acuerdo definitivo de frontera entre los dos países (4.500 kilómetros) que puso fin a cuatro décadas de conflicto por límites territoriales. Putin y XI Jinping mantienen una relación estrecha, comparten el interés por contrarrestar la ofensiva de Occidente, lo cual se evidencia con la reciente visita del líder chino a Moscú en un momento en que China está siendo objeto de sanciones por parte de USA y Europa. Durante la visita, firmaron varios acuerdos de cooperación en áreas como la energía, el transporte y la inversión. También abordaron cuestiones regionales e internacionales, como la situación en Ucrania, el acuerdo nuclear con Irán y la cooperación en el Ártico.

Anthony Blinken, secretario de Estado, a propósito de la visita señalo que “podría ser un punto irreversible en el trato bilateral si efectivamente China decide romper su neutralidad, Hasta ahora hemos visto que proporcionan apoyo no letal a Rusia para su uso en Ucrania. Nuestra preocupación ahora se basa en que están considerando brindar apoyo letal, según información que tenemos”. El portador de exteriores, Wang Wenbin, respondió “Quien no para de proporcionar armas al campo de batalla es Estados Unidos, no China. No están cualificados para dar órdenes a China y nunca aceptaremos que dicten o impongan cómo deben ser las relaciones chino-rusas”.

Los cambios en la geopolítica replantean un nuevo orden mundial que Colombia debe incorporar a su política exterior. Se necesita una diplomacia que conozca las realidades de la coyuntura internacional, lo cual demanda lideres experimentados, con buen nivel de formación, respetar la carrera diplomática, y como lo señalo el embajador en China Sergio Cabrera “El mundo ya no es bipolar sino multipolar, ya no se trata de mirar solo a Estados Unidos sino a múltiples lugares”, además de verla como aliado (Portafolio 16-03-23). Esto también es válido para otros países con quienes tenemos relaciones diplomáticas para no pretender imponer nuestro discurso, sino ganar amigos en la lucha frontal al poder del narcotráfico (multinacional), conquistar la paz e impulsar las reformas estructurales que demanda el país.

*Profesor investigador-Exrector UNAL

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