Opinión

El olvido que no seremos

Después de tanto bombo, nada es extraordinario en la película, que es una simple historia de padre e hijo

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septiembre 25, 2021
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El olvido que no seremos
La adaptación de una autobiografía donde el olvido que seremos es una frase literaria sin destino

No me leí el libro de Héctor Aban Facio Lince. Pero sí estaba pendiente del pantallazo cinematográfico dirigida por el director español Fernando Trueba que consiguió el premio Goya y, que por fin salió en Netflix la semana pasada.

El olvido que seremos nos muestra la dinámica de una familia antioqueña el mundo interno balanceado siempre en su actitud cotidiana del trabajo. Reflexión de un autor que quiere contar los avatares de su propia historia. Y una bella relación de padre e hijo que se desarrolla entre una familia con seis 6 mujeres.

Héctor Abad, médico profesor universitario e investigador de programas de salud pública. Estas últimas son las actividades por donde comienzan sus desencuentros con el gobierno. De los estudios en las tres comunas de Medellín donde la pobreza y el abandono del estado sale la solución que el equipo de médicos propone para la emergencia sanitaria son: agua potable de un acueducto y la vacunación. El hambre, como siempre, no tiene mucha solución.

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Las imágenes de las hermanas hacen aparte de un contexto muy especial y  los carros son otros protagonistas; en especial un bello Plymouth azul donde transcurre su infancia

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A todas las actividades lo profesor acompaña su hijo único. Ellos son un dúo. Hasta en la universidad lo espera en su oficina frente a su máquina de escribir mientras habla con su secretaria. Son inseparables. Por otro lado, las imágenes de las hermanas hacen aparte de un contexto muy especial y  los carros son otros protagonistas; en especial un bello Plymouth azul a donde transcurre su infancia.

Pero después de tanto bombo, nada es extraordinario en la película. Todos tenemos héroes y muchos tienen muertos los muertos de los paramilitares. Su madre Cecilia, siempre estuvo al comando de los números.

Pero la película es una simple historia. Nada es excepcional. Una narrativa simple que sigue la relación padre e hijo. De una dimensión bella mas no inusual. Unos actores buenos que se salvan de la mediocridad en la complicidad. Una vida simple en una historia benigna de un hombre y su hijo que quiere ser escritor. Punto que se asoma por muchos lados.

Se trata de la adaptación de una autobiografía donde el olvido que seremos es una frase literaria sin destino. ¿Quién no tiene un héroe sin historia en este país del olvido?

Este mismo país que ahora tiene 1.490 monedas de bronce que, para que su regalo tenga apariencia de joya lleva una línea de oro de 24 kilates para entregarlas en un acto inútil del presidente a sus amiguitos de palacio. quien va a querer algo que no tiene valor y que servirá para guardarlas para siempre en un cajón. Se trata deEl olvido que no seremos.

 

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