'El Gurrufero', una verdadera locura que volcó las miradas a Telecaribe

La serie ha sido un fenómeno extraño en medio de audiencias fragmentadas. La comedia no solo tiene humor, drama y trances fuertes, sino música y dichos de la región

Por: ALFONSO RAMON HAMBURGER
mayo 04, 2021
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'El Gurrufero', una verdadera locura que volcó las miradas a Telecaribe

En el apogeo de las películas mexicanas, en San Jacinto era fácil robar en los barrios Yuca Asá, La Bajera y alrededores de Coco Solo y La Felicidad. Se iban en masa al cine, dejaban la casas solas. Ese fenómeno solo se ha vuelto a repetir con la serie El Gurrufero, que tiene unidos a los habitantes de la tierra de La Hamaca, pero ya sin hurtos, porque la imagen les llega a sus casas por Telecaribe, sábados y domingos a las ocho y treinta de la noche. Ya no existen los cines.

Jacinto Llerena, a sus 93 años, quien fuera por sesenta años el operario del teatro Santa Isabel, una de las dos salas de cine a cielo abierto que tuvo San Jacinto en su apogeo, no solo recuerda las mentadas de madre que le hacían los espectadores cuando se cortaba la cinta, sino los hurtos, porque aquellos barrios se iban masivamente al cine y las casas quedaban a expensas de los amigos de lo ajeno.

Ahora, en tiempos de pandemia, la cosa es distinta, aunque parecida. Las que quedan solas son las calles de San Jacinto. Desde las siete de la noche, mientras cae una llovizna menuda sobre el pueblo en estos inviernos aposentados en los Montes de María, una persona puede caminar desnuda por sus calles y callejones y nadie se percataría. La gente busca puestos frente a los televisores desde prima noche. Se forman convites y hasta parranditas familiares. Luis Arrieta, actor extra en El Gurrufero, acondicionó el patio de su casa en el barrio Buenavista, con una pantalla gigante, que recuerda los mejores tiempos de Jacinto Llerena en el teatro Santa Isabel.

Hacia rato que los sanjacinteros –gente que comparte la tierra con Toño Fernández, Adolfo Pacheco y Andrés Landero– no lograba unirse en un solo tema. El Gurrufero, una comedia sustraída de una de las canciones de Pacheco, El Viejo Miguel, rodada en esa tierra, los tiene bailando en un solo pie, lo que preocupa al propio Adolfo, porque en estos macondos se suele romper los protocolos con suma facilidad. Nadie habla mal del Gurrufero. Es más, la gente está colaborando con más historias, dijo Alfonso Hamburger, gestor de la idea, quien dice no estar preocupado por una segunda temporada. “Por ahora estamos disfrutando la serie, después veremos”, dijo.

El Gurrufero, que se transmite por Telecaribe sábados y domingos a las 8 y 30 de la noche, ha logrado inimaginables niveles de sintonía.  La misma gente se ha encargado de divulgar la voz. Entre capítulo y capítulo, los prosumidores elaboran todo tipo de memes y promocionales geniales, con los Simpson, con El fürher, con las figuras públicas. Todos están enganchados en El Gurrufero, el único bar que no afecta el toque de queda. Siempre está abierto. Lo que pasa en el interior de El Gurrufero, una comedia tipo sitcom, norteamericana, todo transcurre en el mismo lugar, es una verdadera locura.

Para el actor principal Andrés Vásquez, quien hace las veces de Silvio, El Gurrufero es una comedia sin antecedentes en la televisión colombiana. Aunque Vásquez nació en Armenia, Quindío, desde los dos años vivió en Cartagena y después en Barranquilla, donde vive actualmente, de modo que manejar el acento fresco del hombre de la tierra de la Hamaca fue un reto, pero no difícil de asumir, debido a que llegó unos días antes del rodaje y se empapó con los actores naturales, como Neil Reyes, Gustavo Barraza, Raúl Gómez Alandete (El Lobo), Luis Vázquez o los diferentes músicos de la tierra, como los gaiteros de San Jacinto, Adolfo Pacheco, Yeison Landero, Rodrigo Rodríguez, Carmelo Torres, Eduardo Lora o Piero Fernández.

Quien se tropieza con El Gurrufero por algún vericueto se queda enganchado. La comedia no solo tiene humor, drama y trances fuertes, sino música y dichos de la región, caracterizada porque cada habitante tiene su sobrenombre.

Desde que comenzó el proyecto, el nombre de El Gurrufero impactó. Una encuesta en las redes sociales dio como resultado el rescate de más de 400 refranes y dichos de la región, mitos y leyendas, como el del espíritu de Lara, que le echa tierra a la comida y prende las casas de palma.

Los actores naturales, que le cayeron en chagua al Gurrufero, un salón de baile de los años treinta, reconstruido con los colores del nuevo Macondo por el artista samario Fred de La Rosa, quien fue el director de arte. Es un gurrufero aterrizado a la era virtual, con una fotografía y diseño de arte llamativos y con tomas aéreas de San Jacinto, un pueblo ancestral que combina el Caribe con lo Andino, donde resalta el cerro de Maco, vestido de verde, donde se inspiran los compositores.

Todo en El Gurrufero ha ido de la mano de Dios. El lanzamiento desde San Jacinto, el jueves ocho de abril, fue la transmisión más vista en las redes del canal Telecaribe, con un 95 de la audiencia total.

Con un humor repetitivo, con algunos clichés muy marcados, la televisión recreativa del Caribe ha encontrado en El Gurrufero una manera distinta de enamorar y de contar el cuento, quizás rememorando al Florentino Ariza de la novela El amor en los tiempos del cólera de Gabo.

Para Mabel Niebles, una actriz nacida en Achi (Bolívar), quien hace las veces de mesera, con incursión en las redes sociales con su serie Que traga Maluca, El Gurrufero ha sido una oportunidad soñada de mostrar el verdadero acento de la mujer del Caribe Sabanero, y tan ausente de la televisión regional.

Igual cosa piensa Jaime Pineda, actor barranquillero con ancestros sabaneros, quien interpreta el papel de Miguel Carmona, en su primer papel estelar después de su paso por el teatro. Tomar el acento sabanero-montañero fue todo un reto.

Para Toño Suárez, director de la serie, El Gurrufero es una locura. Es una combinación de todo, experiencia, juventud, sentido de pertenencia, música, humor, tragedia, denuncia social; una relación estrecha entre web y televisión.

El Gurrufero, del que se han escrito ensayos muy interesantes en la búsqueda del porro, se remonta a la llegada de una recua de mulos en 1850 a San Jacinto. Eran cinco hermanos apellido Pacheco, que llegaron atraídos por la fiebre del tabaco y se quedaron en la región. Eran blancos ojos de grillo. Entre ellos llegó el bisabuelo de Adolfo Pacheco, quien se casó con una india concertada, Crucita Estrada, que hacia los mejores bollos de la región.

Llegaron cargados de petróleo de Barrancabermeja y se quedaron. De allí surge el Viejo Miguel, donde aparece la palabra gurrufero, reconstruida en esta serie que tiene las calles solitarias.

Véala por Telecaribe, sábados y domingos 8:30 p.m.

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