Entre recortes sociales, debates sobre descentralización y polarización política, una mirada crítica reflexiona sobre la falta de un rumbo claro en el país

- El gobierno De la Espriella transcurre entre discursos, shows y promesas donde nada dulce aparece
Texto escrito por: Germán Peña Córdoba
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Uno busca y busca y nada encuentra. Se contradice lo que ancestralmente siempre se ha dicho: ¡el que busca encuentra! En esta ocasión apelo a la metáfora del disco de Rubén Blades en su álbum Siembra titulado "Buscando Guayaba Ando Yo". Significa que busco lo que hace falta, lo fundamental, busco lo escondido. Es la búsqueda de lo más preciado, lo ideal, que es muy difícil encontrarlo a plenitud.

En esa dirección, quisiéramos encontrar un filón de oro inexplotado para luego explotarlo a favor de un gobierno que con propósitos nobles beneficie al pueblo trabajador Colombiano. Quisiera yo decir algo relevante y bueno; pero en este caso no encuentro nada que decir. Por más que deseamos que a mi país Colombia le vaya bien, no se encuentran datos ni argumentos sólidos que soporten mi deseo por fuera del deseo mismo. En este gobierno veo mucho señalamiento con el dedo índice, sin pensar que quien señala con el dedo índice, tres dedos de su mano lo señalarán a él. Todo es camorra, discursos farragosos, pleitos estériles y amenazas veladas incentivadas desde el exterior, donde le brindan apoyo a la entrega de la soberanía.

Por otro lado, los medios de comunicación construyen narrativas que en un ambiente enrarecido les inyectan espectacularidad mediática y les pone los pelos de punta al desprevenido observador, que ya expresa cansancio. Al final de la jornada, todo se desvanece como un edificio implosionado, que cae estrepitosamente y solo levanta una polvareda; luego la falacia se disipa en el laberinto probatorio.

¡Nada es serio!

Todo es veneno nada tiene sabor a guayaba dulce y fresca. Es un espectáculo circense diseñado para engañar y manipular incautos. El emperador Julio César lo había probado con los Romanos para mantenerse en el poder, de allí se deriva la popular frase: ¡pan y circo!

Pero seguimos buscando lo que ya se perdió después de muchos años de lucha, seguimos buscando lo que no se ha perdido como son, las grandes conquistas sociales que trataremos de preservar a toda costa, pues mucho costaron producto de derramar sangre, sudor y lágrimas. Cuando se trata de matar el arte y falsear la historia cualquier cosa puede suceder, incluso repetir épocas aciagas que se creían superadas. Es la estigmatización como arma política y a esto se le debe contraponer la alta política, asociada al disenso y a la producción de ideas inteligentes para salir adelante. En vez de dispersar y dividir en asocio de la deliberada polarización, la reconciliación y la paz de los Colombianos es posible. La búsqueda incesante de la paz debería ser la máxima prioridad de cualquier programa de gobierno cuerdo y sensible, porque además, es una obligación constitucional de todo gobernante.

¡Pero, buscando Guayaba ando yo, que tenga sabor que tenga mentol!

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En el nuevo presupuesto del 2027 busco la guayaba y, solo encuentro tijeretazos para las causas sociales. Buscando la guayaba solo encuentro una casa dorada en Barranquilla símbolo de la "descentralización" de un poder mal concebido. La descentralización no es el desplazamiento de la administración de Bogotá a Cali, Medellín o Barranquilla; la verdadera descentralización se basa en el impulso a la ley del Sistema General de Participación, para que las gobernaciones, las alcaldías y los distritos capitales perciban más dinero para la inversión en acueductos, agua potable, escuelas, colegios pavimentación de vías y hospitales. La reforma debe ser complementada con la ley de competencias que igualmente determina responsabilidades al ordenador del gasto.

¡Buscando Guayaba ando yo!

No sabemos para dónde vamos, primera vez que no observo una visión clara de país. Reina el caos, la confusión y una inversión de valores en un país Laico. Observo, una excesiva religiosidad que crea suspicacia. Se pierde y se olvida el concepto de Laicismo, qué es la corriente de pensamiento que defiende la independencia del estado de cualquier influencia, norma o confesión religiosa. Colombia por constitución es un País Laico. Bien lo decía Aristóteles hace mil años: "el aspirante a dictador tiene que aparentar religiosidad y aparecer piadoso para cuando empiecen las arbitrariedades y los abusos la gente se abstenga a rebelarse, se adormecen y lo tolera con naturalidad, porque piensan que los dioses están de su lado".

ADENDA. Siguen los damnificados del terremoto esperando los auxilios prometidos y que ya están embolsillados como donaciones. Mientras tanto, en el barrio el Lido de Cali, seguimos chupando las partículas de polvo que despide la particular escombrera localizada en plena calle 5 con cra 56. Me pregunto: ¿Y de la Guayaba qué?

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Por Nota Ciudadana

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