Cuando Iván Márquez creía en la paz que terminó pateando

Cuando Iván Márquez creía en el Proceso de Paz que terminó pateando

En esta entrevista, le contó al periodista Jorge Enrique Botero todo sobre su vida y lo que esperaba de un Acuerdo que terminó pateando para retomar las armas

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julio 20, 2023
Cuando Iván Márquez creía en el Proceso de Paz que terminó pateando

Esta entrevista fue realizada por el periodista Jorge Enrique Botero en junio 29 del 2013 y excepcionalmente Iván Márquez, parco y desconfiado habló extensamente con él y de manera abierta. Se habían conocido en la selva, con Márquez en armas y Botero como reportero, un conocedor de las Farc y del conflicto como ninguno otro.

Empieza por narrar la historia del Caqueteño que empuñó las armas a comienzos de 1981. Era un joven dirigente político quien "por cuenta del Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala", en guerrillero del Tercer Frente de las FARC que operaba en las montañas aledañas a Florencia y a poblaciones cercanas como Montañita, Paujil, El Doncello, Puerto Rico.

Sin embargo, no había pasado ni dos años en el monte cuando se firmaron los acuerdos de La Uribe, entre el gobierno de Belisario Betancur y las FARC, y Márquez fue trasladado el Frente 14. Estando allí llegó la orden del Secretariado de fundar juntas patrióticas en toda el área del rio Caguán. Dichas juntas fueron los órganos de base de la naciente Unión Patriótica y el comandante bajo las órdenes de Jorge Briceño, el Mono Jojoy, se la jugó a fondo por esta iniciativa política. Los miles de pobladores de la región, excluidos e ignorados por el Estado durante décadas, respondieron con entusiasmo a la invitación de las FARC para unirse a la UP. Los guerrilleros no dejaron de visitar ni uno solo de los pueblos regados a lo largo del formidable Caguán.

"Nosotros también nos movíamos en Las2orillas, pero del río", bromea Márquez aludiendo al nombre de este portal, mientras no disimula su esfuerzo por "recomponer los espejos rotos de la memoria". Evoca los días en que las juntas patrióticas "florecían silvestres, como la exuberante vegetación de aquellos territorios".

En el 85 ya estaba metido de lleno en las actividades de la UP; viajó a Bogotá para participar en un encuentro nacional en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada y cuando regresaba a Florencia, él y su comitiva fueron arrestados en El Dorado. Esposados y con los ojos vendados, fueron conducidos a las instalaciones de la Brigada 13 del ejército. La presión política ejercida, entre otros, por dirigentes del Partido Comunista como Jaime Pardo Leal, Alberto Rojas Puyo y Ovidio Salinas, obligó a su rápida liberación, pero el jefe guerrillero entendió de inmediato que el escenario político al que llegaba iba a estar sembrado de obstáculos.

Campaña electoral en el Caquetá

Durante la campaña electoral en el Caquetá, el candidato por la Unión Patriótica a la Cámara de Representantes fue acosado permanentemente por la fuerza pública y sostuvo agrios enfrentamientos verbales con oficiales del ejército que se empeñaban en impedirle el contacto con los ciudadanos de la región. "En El Norcasia -recuerda Iván Márquez- el coronel Castro llegó al extremo de arrebatarme el micrófono y se echó su discurso".

Sin embargo, el episodio que se ha instalado con más nitidez en su memoria no tiene que ver con los tropiezos afrontados, sino con el amor recibido. Fue durante el acto de lanzamiento de la UP en la capital del Caquetá.

"Habían ido a Florencia Jaime Pardo Leal y Manuel Cepeda y la expectativa por escuchar a estos grandes oradores era inmensa. Recuerdo que salimos del Hotel Plaza y teníamos que atravesar todo el parque central hasta llegar a la tarima. Aquel trayecto fue eterno: la gente primero me daba la mano, después llegaron los abrazos y luego sentí que una multitud se me abalanzaba hasta dejarme prácticamente asfixiado", narra Márquez.

¿Y qué sintió usted en ese momento?

"Sentí el afecto del pueblo. Su amor por una guerrilla que ha luchado durante tanto tiempo por los derechos de los pobres, de los excluidos."

Pero ese amor no se refleja en las encuestas, donde aparecen con el uno por ciento de popularidad, le digo.

"La delegación del gobierno en la mesa en La Habana nos exhibe esas encuestas con frecuencia y nosotros les decimos que la realidad es muy distinta. En un país donde impera el terrorismo de Estado nadie puede pretender que la gente exprese en una encuesta sus afectos por las FARC. Esta guerrilla se ha mantenido durante tantos años debido al apoyo popular. La gente nos quiere, si la gente no nos quisiera, si no nos amara, las FARC no habrían resistido todo este tiempo, subraya Márquez." Y remata citando a Simón Bolívar: "…nada podrá detenernos si el pueblo nos ama".

De la curul a la jefatura del Bloque Sur

Márquez no recuerda con cuantos votos salió elegido, pero sí tiene almacenados con nitidez varios momentos de su paso por el Capitolio Nacional y de su vida en Bogotá. Asegura que era poco lo que se podía hacer realmente por la gente desde su curul; logró que se destinaran algunos auxilios parlamentarios a las zonas agrarias del departamento y participó en varios debates al lado de Hernán Motta y de otros congresistas de la UP. A esas alturas, el exterminio ya estaba en marcha: recién elegidos y sin siquiera posesionarse habían sido asesinados Leonardo Posada y Pedro Nel Jiménez, representantes de la Unión Patriótica por Santander y Meta, respectivamente.

El círculo de acoso contra Iván Márquez se cerraba. Un día apareció una corona fúnebre recostada en la puerta del apartamento en Bogotá. Las orquídeas moradas de la muerte venían acompañadas de su respectivo sufragio en el que se lamentaba su deceso. A pesar de que andaba en carros oficiales, con escoltas del DAS, cada movimiento suyo era objeto de persecuciones cinematográficas. Sus guardaespaldas le decían "nos persiguen los Feos (agentes del extinto F-2 de la policía)", y había que meter a fondo el acelerador para esquivarlos. En un recorrido por el Barrio Obrero de Florencia eludió otro encuentro con la muerte que le tenían preparado sicarios en motocicleta.

"Hasta que llegó la orden de Manuel Marulanda y Jacobo Arenas: -¡Iván, usted se viene inmediatamente!-. Camino a Casa Verde, cuando íbamos por el páramo de Sumapaz, escuchamos estremecidos la noticia del asesinato de Jaime Pardo Leal", relata Márquez.

En Casa Verde, Marulanda y Arenas le notificaron que dejaba la curul para irse de nuevo a la selva, como jefe del Bloque Sur de las FARC. Desde entonces hasta el mes de septiembre del 2012, cuando se iniciaron los diálogos de paz con el gobierno, ha permanecido en montañas y selvas de casi todo el territorio nacional. Ha comandado tropas en la Amazonía y en la Orinoquía; en los llanos orientales; en Antioquia y Chocó; en toda la costa Caribe y en la larga y caliente frontera con Venezuela, de La Guajira hasta el Catatumbo.

Las propuestas con que las Farc arrancan a negociar la paz con Santos

Pasadas las evocaciones, entramos en materia.

Comandante, se ha levantado toda una polvareda política con la cantidad de propuestas que lanzan ustedes cada mañana desde La Habana…

"No sé por qué tanta estridencia. Las propuestas que hemos expuesto en La Habana son fundamentalmente una síntesis de los foros en los que participan organizaciones sociales, políticas y gremiales. También hemos tomado como insumos las conclusiones de los foros regionales organizados por las comisiones de paz de Senado y Cámara. Agréguele a eso nuestras propias elaboraciones, entre ellas la Plataforma Bolivariana por la Nueva Colombia. De la conjunción de todo lo anterior es que han salido nuestras propuestas. No creo que nuestro discurso esté siendo archirevolucionario. Estamos hablando apenas de propuestas mínimas.

Las llamamos así para significar que no estamos planteando un programa radical. Lo que queremos es llegar a un entendimiento con el gobierno en la mesa de conversaciones alrededor de unos puntos que nos lleven a la terminación del conflicto. Vea usted que hombres como el ex ministro Rudolf Hommes han dicho que, si la paz depende de ello, él suscribiría ya mismo las propuestas contenidas en nuestra plataforma." (…)

¿Si no hay Asamblea Constituyente no hay paz?

"La Constituyente realmente es el espacio más idóneo para sellar el Pacto de Paz con el que han soñado los colombianos durante tantos años. Nosotros confiamos mil veces más en el constituyente primario que en poder constituido. El pueblo soberano es la autoridad legítima de la nación y nosotros nos someteremos a la voluntad popular, a lo que diga el pueblo en esa Asamblea Constituyente. Le aseguro que no es un capricho nuestro: la Constituyente es el camino a la paz. Algunos han argumentado que este no es un tema de discusión pactado en la Agenda, y eso fundamenta el no rotundo de la Delegación del gobierno; sin embargo, la esencia el Acuerdo General es la participación ciudadana como lo consigna el preámbulo. Pero además en el segundo punto referido a la participación política se incluyen "mecanismos democráticos de participación ciudadana, incluidos los de participación directa, en los diferentes niveles y diversos temas", que en la práctica es la definición de la necesidad de una Asamblea Nacional Constituyente. Y mencionemos además que el sexto punto cuando se habla de refrendación se deja abierto el concepto para que le demos la aplicación más conveniente. Más claro no canta un gallo."

¿Cómo se definiría la composición de la Asamblea Constituyente que ustedes proponen?

"Tiene que haber participación de la guerrilla, obviamente. Pero también de todos los sectores sociales, políticos y gremiales del país. Como decía nuestro comandante Jacobo Arenas, que los distintos sectores sociales del país elijan en eventos democráticos internos a sus voceros. De esta forma, habrá representación de los partidos, de los campesinos, las negritudes, los gremios, los sindicatos, los indígenas, los estudiantes, las mujeres, la población LGBTI. En fin, una representación que blinde a futuro el Acuerdo de La Habana para que no llegue mañana un presidente a pretender desconocer lo pactado."

Todo lo que usted me está diciendo hace parte de lo que algunos, incluso en el gobierno, han calificado como "los imposibles de las FARC".

"No son ningunos imposibles! Recuerdo ahora un texto del académico Carlos Medina Gallego, profesor de la Universidad Nacional, quien, citando a Jorge Eliécer Gaitán, nos trajo esta frase extraordinaria del caudillo: -Lo imposible no es más que lo difícil visto por ojos donde no ha nacido la fe y ha muerto la esperanza-. Al gobierno de Colombia le hace falta más fe; tiene que creer más en este proceso de paz. Ser más arrojado, más resuelto. ¡Tenemos la paz muy cerca, muy próxima!  así que el gobierno debería dejar tanta prevención respecto a la participación popular en una Asamblea Nacional Constituyente. Esta será el escenario ideal para dirimir los desencuentros, los disensos; para resolver los pendientes o salvedades que por el momento están en el congelador a la espera de resolución. Y para deliberar sobre los cambios institucionales que definan el destino Colombia."

¿Finalmente, comandante Márquez, qué dice Timochenko de todo lo que está pasando?

"En las FARC hay unidad de criterios. Somos una dirección colectiva y los voceros cuentan con el respaldo de todos los miembros del Secretariado, encabezados por el comandante Timoleón Jiménez; también tenemos el apoyo del Estado Mayor Central, de los estados mayores de los bloques, de los estados mayores de los frentes y de todos los combatientes."

Justo cuando termina esta entrevista, un helicóptero militar cubano sobrevuela la zona de la ciudad donde nos encontramos y el instinto enciende las alarmas del jefe guerrillero. Caigo en cuenta de que, durante unos segundos han pasado por su mente, como ráfagas, muchos de los episodios de guerra que ha vivido en 32 años de monte y selva. Estrecho la mano que me extiende Iván Márquez y le agradezco por el tiempo que le ha dedicado a Las2orillas mientras pienso por dónde diablos titular esta pieza periodística.

*Esta entrevista fue realizada por Jorge Enrique Botero en La Habana en junio del 2013.

Lea la entrevista completa aquí

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