En la espantosa tragedia climática e invernal que golpea más de 300 mil personas pobres del departamento de Cordoba se debe establecer la responsabilidad directa de los ejércitos privados y paramilitares de los grandes latifundistas y ganaderos de Montería, artífices del montaje de la represa Urrá, fuente de las actuales alteraciones hídricas del río Sinú por el descargue de inmensas cantidades de agua sobre la cuenca de la mencionada corriente hídrica a raíz del frente frio del Ártico que trastornó las nubes del Nudo de Paramillo.
Amplios estudios científicos han mostrado las causas y la génesis de las crónicas inundaciones en Cordoba y en Montería, una de estas es la construcción de la represa de Urrá donde hubo asesinatos como el del líder indígena Embera Kymi Pernia Domico, quien fue descuartizado por los ejércitos mercenarios de Mancuso y Jorge Cuarenta, según lo viene denunciando desde hace 20 años el presidente Petro.
Una de las masacres a causa del montaje de Urrá fue la de profesores de la Universidad de Córdoba y de colegios de bachillerato. Algunos huyeron al Ecuador para salvar sus vidas. Lo cierto es que en Córdoba han sido invadidas ciénagas y humedales para expandir la ganadería y otras actividades, construyendo Jarillones o muros de contención para urbanizar y hacer invasiones ilegales.
Es decir, poderosos gamonales de Montería han convertido muchas de esas ciénagas en grandes haciendas a nivel urbano para procesos de expansión con la edificación de nuevos barrios y asentamientos. Ocasionando con esto la interrupción entre el río y zonas de descarga, por ende grandes inundaciones.
En todo este cuadro desolador, hay que retener este importante dato: la cuenca del río Sinú tiene aproximadamente 320.000 ha, espacio que opera como planicie aluvial, que corresponde a la cuenca media y baja, convertido en un territorio de expansión natural del río, conectado a una red compleja de caños y ciénagas.
Conectividad que reduce picos de crecientes, que sirven de amortiguadores en los excesos de caudales. Cuando se rompe esa conectividad por intervenciones humanas sobre los humedales y la red hídrica, a través del desecamiento para actividades agropecuarias, construcción de jarillones, expansión urbana, entre otras labores genera inundaciones sobre esas zonas. Mientras esos humedales y ciénagas continúen ocupados, el río seguirá inundando. A lo anterior, sumamos los efectos del cambio climático.
En esta coyuntura es prioritario, como lo sugiere el actual rector de la Universidad de Córdoba, Jairo Torres, retomar y tener como referente al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (Ipcc) de las Naciones Unidas, que representa el "estado de la ciencia" más completo y concluyente sobre la crisis climática: por qué está sucediendo, cómo está afectando a todas las regiones del planeta y qué se debe hacer para evitar las peores consecuencias.
En este sentido, la ONU calificó el informe como "un código rojo para la humanidad". Señaló que "el calentamiento global está afectando a todas las regiones de la Tierra, y muchos de los cambios se vuelven irreversibles".
El informe tiene 3.800 páginas, representa años de investigación sobre el tema, fue escrito por más de 230 científicos de más de 63 países y cita más de 18.000 estudios individuales. El estudio centra la responsabilidad de la tragedia ambiental en el comportamiento humano, que está calentando el planeta como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por la dependencia de la sociedad de los combustibles fósiles. Además, las proyecciones más recientes indican que alcanzaremos o superaremos los 1,5 grados dentro de las próximas décadas.
En consecuencia, el informe señala: 1. La forma de detener el calentamiento es acabar con las emisiones de gases de efecto invernadero. 2. Culpa a la contaminación por carbono del aumento de las temperaturas. 3. Controlar esos impactos requerirá recortes significativos en las emisiones de gases de efecto invernadero de manera inmediata.
En todo caso, la situación actual de Córdoba es crítica. Son 71.320 familias las que fueron afectadas por las torrenciales lluvias registradas en las últimas semanas, que han inundado cerca del 81 % del territorio departamental y golpeado a 22 de los 30 municipios. El desbordamiento de los ríos Sinú, San Jorge y Canalete ha provocado daños extensos en viviendas, vías y cultivos obligando a cientos de miles de familias a abandonar sus hogares.
En Córdoba hay al menos 13 mil hectáreas bajo el agua, con afectaciones severas en áreas rurales donde la ganadería y la agricultura queda paralizada. La única manera de evitar que catástrofes como esta se repitan es implementar una gestión integral del riesgo, que combine restauración de ecosistemas, planificación territorial, concertación con las comunidades, reglas de operación de infraestructura y sistemas de alerta temprana.
También le puede interesar:
Anuncios.


