Adolfo Reyes Gómez, director general de Capillas de la Fe, busca ampliar su presencia en el negocio funerario colombiano con la adquisición del Grupo Gaviria, una de las compañías más tradicionales del sector y cuya historia se remonta a finales del siglo XIX.
Reyes firmó con la familia Gaviria, propietaria de la organización que actualmente tiene como gerente general a María Camila Gaviria Guzmán. La operación, que todavía está pendiente de autorización por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), pondría bajo un mismo grupo dos de las funerarias más importantes del país, Capillas de la Fe y la Funeraria Gaviria.

Detrás de la posible adquisición está Coorserpark, compañía que controla la marca Capillas de la Fe y que realizaría la adquisición. La empresa registró ingresos cercanos a los $427.107 millones durante 2025 y cuenta con una red de entre 35 y 38 funerarias propias, de las cuales entre 11 y 12 estarían ubicadas en Bogotá. A esta infraestructura se suma una red de más de 1.900 funerarias asociadas en el territorio nacional, que le ha permitido consolidar una importante presencia en el mercado colombiano.
La incorporación del Grupo Gaviria ampliaría ese alcance con una compañía que realiza aproximadamente 3.400 servicios funerarios al año. Pero el interés de Capillas de la Fe no estaría concentrado únicamente en quedarse con una marca de larga tradición en el país. La organización de los Gaviria tiene participación en Prevenir S.A.S., Floristería Cardó S.A.S. y Previsión Funeraria S.A.S. Además, opera servicios propios como Red de Vida, enfocado en el acompañamiento psicológico y los procesos de duelo, y Memorias.
La historia del Grupo Gaviria comenzó mucho antes de que el negocio funerario adquiriera las dimensiones empresariales que tiene actualmente. Desde hace más de un siglo, el apellido ha estado ligado a la historia de los funerales en Colombia. Todo comenzó en 1887, cuando Mariano Gaviria, un reconocido ebanista antioqueño, tenía un taller dedicado a la fabricación de muebles de alta calidad en Medellín. Las solicitudes de sus clientes lo llevaron a elaborar féretros por encargo, una actividad que inicialmente era complementaria, pero que terminó abriendo el camino para la creación de una empresa que, con el paso de las generaciones, se convertiría en referente nacional.
Uno de los momentos decisivos en la expansión de la compañía llegó con Francisco Gaviria, hijo del fundador, quien trasladó parte de la operación a Bogotá mediante la Agencia Mortuoria. En esa etapa, la empresa comenzó a incorporar elementos novedosos para la época, como carruajes y automóviles fúnebres importados de Europa. Con estos recursos amplió su oferta de servicios y consolidó su presencia en el mercado, al tiempo que construía una identidad asociada con la distinción y la tradición.
Durante el siglo XX, el Grupo Gaviria se convirtió en una de las funerarias vinculadas a las ceremonias de mayor relevancia del país. Por sus servicios pasaron las exequias de presidentes y expresidentes de la República, dirigentes políticos, empresarios y otras figuras públicas. Ese recorrido le permitió construir una imagen de reconocimiento que ha acompañado a la compañía durante décadas y que la convirtió en una de las casas funerarias más tradicionales de Colombia.
Actualmente, el negocio permanece en manos de la quinta generación de la familia. María Camila Gaviria Guzmán está al frente de la gerencia general y de la dirección operativa de la compañía. En la junta directiva también aparecen Jorge Francisco Gaviria, Diana Carolina Gaviria, Mauricio Gaviria, Gustavo Antonio Ramírez y Sonia Yolanda Galvis. En la historia reciente de la empresa figura, además, Beatriz Elena Álvarez Lozano, quien estuvo a cargo de la gerencia. El grupo ahora solo le falta el visto bueno para ser parte de los negocios Adolfo Reyes.
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