Bastante conmocionado ha estado el inicio del año 2026 para la situación de la paz en la región de América Latina y del Caribe.
La intervención militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero en Venezuela que conllevó al secuestro del presidente de la república Nicolás maduro y su esposa, representa un quebrantamiento total de las relaciones internacionales muy especialmente en nuestra región.
Esta situación viola flagrantemente la carta de las Naciones Unidas y de la OEA y representa un desconocimiento total por parte de Estados Unidos de las relaciones multilaterales y por consiguiente un antecedente que solamente corrobora el carácter imperialista, colonial y fascista del actual presidente de los Estados Unidos el señor Donald Trump.
Pero adicionalmente en su impulso frenético de arrogancia y prepotencia, derivado incluso del "éxito" en la misma acción en Venezuela, no se ha parado, para anunciar una intervención militar en Colombia también y señalar que el presidente Petro está enfermo y que por consiguiente podría estar realizando acciones también contra el presidente de Colombia.
Hacía mucho tiempo la escalada intervencionista del imperio gringo no se había expuesto como hoy se viene haciendo
Hacía mucho tiempo la escalada intervencionista del imperio gringo no se había expuesto de la naturaleza en que hoy se viene haciendo, inició interviniendo directamente en los procesos electorales de Argentina, Bolivia, Ecuador y Honduras, promoviendo los candidatos de la extrema derecha e incluso, aprovechando compañías con vínculos con empresas de software de Estados Unidos, en muy posibles fraudes electorales.
Pero ha escalado, tal como ya se dijo, a intervenciones militares que ponen un contexto en el cual la lucha por la defensa de la soberanía, la democracia y la independencia de los gobiernos elegidos en América Latina y en especial, el nuestro de Colombia se convierten en en una tarea principal y prioritaria.
La unidad de los gobiernos de América Latina y el Caribe, así como se sus pueblos, se requiere para salvaguardar la democracia, la soberanía y la paz de la región.
Es el momento de la vida y no de la guerra y mucho menos de agresiones militares imperialistas y coniales de parte del presidente gringo.
Ya en este momento mientras el presidente Gustavo llama al país a salvaguardar la democracia y la soberanía, sectores de la extrema derecha y el uribismo como los senadores JP Hernández y Lina María Garrido han comunicado que ellos están de acuerdo con la invasión de Trump, lo cual, a no dudarlo, es una traición a la Patria y por ello está muy bien que el ministro de trabajo Antonio Sanguino les hay puesto una denuncia ante la fiscalía.
Por fortuna, en contrario a estos vendepatrias, sectores del establecimiento como los del diario El Espectador no han dudado en señalar en su su nota editorial que "Amenazar al presidente Petro es agredir a Colombia".
Hoy más que nunca se requiere la unidad de todos los demócratas y patriotas, de todas las tendencias ideológicas, sociales y políticas para defender la patria ante el anuncio imperialista del actual presidente gringo.
¡Viva Colombia libre y soberana!
Posdata: nos vemos el 7 de enero en todas las plazas públicas de Colombia con la may
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