El asimilar a la Doctrina Monroe con la política de Trump respecto a nuestro continente se volvió el punto de referencia para los ‘expertos’.
En general se da un primer error porque aquella fue originalmente una proclama de solidaridad con las independencias latinoamericanas; es decir, una reivindicación de una posición antiimperialista que solo después acabó siendo usada para legitimar la expansión imperialista de Estados Unidos en el hemisferio occidental.
Pero el gran error es omitir que la visión de Trump corresponde más a la visión de ‘el destino manifiesto’, predominante en la historia de Estados Unidos durante el siglo XIX, concepto que sostenía la creencia de que los estadounidenses estaban "destinados" a expandirse por todo el continente norteamericano, desde el Atlántico hasta el Pacífico*. El Destino Manifiesto actuaba como un ícono nacional que guiaba la política y las acciones colectivas de la nación, justificando inicialmente la expansión territorial y la dominación y desplazamiento de los pueblos originarios, anexando sus territorios ancestrales; y posteriormente la invasión a Mexico y la apropiación de Texas, Nuevo México y California; o la adquisición mediante negociaciones de Florida, Oregón, Louisiana y Alaska (como ahora se pretende con Groenlandia)
Las ‘guerras hispano-estadounidenses’ en el caso de Cuba, Puerto Rico, Guam Y Filipinas fueron también apoyos a posiciones independentistas al lado de las entonces todavía colonias.
El aspecto imperialista se manifestó y protocolizó con Theodore Roosvelt y su tesis del ‘Gran Garrote’, ejemplarisada en el caso de la facilitación por parte de Estados Unidos de la secesión de Panamá de Colombia en 1903.**
El presidente William Taft declara en 1912: “El hemisferio todo nos pertenecerá, como de hecho, ya nos pertenece moralmente, por la virtud de la superioridad de nuestra raza”.***
Esta visión ya como ‘misión’ se reivindicó explícitamente por Woodrow Wilson tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial, cuando al mismo tiempo con el sistema de gobierno americano creó una especie de ícono al convertirlo en el modelo que debían seguir todas las naciones bajo el nombre de ‘Democracia’ (figura y término que hasta entonces no existía en el léxico político).****
Es algo parecida a la visión religiosa del pueblo estadounidense en relación con la Biblia, cuyo texto proporciona un sentido de propósito superior que permite interpretaciones tan dogmáticas como los Quakeros, los Aymish, los mormones etc., donde los individuos encuentran un sentido de estar guiados por un mandato superior.
Al igual que la Biblia en un contexto individual, el Destino Manifiesto en un contexto nacional proporcionaba un marco de referencia que pretendía legitimar ciertas conductas y decisiones. Y, como un instrumento, la ‘Democracia’, en el sentido del modelo de gobierno norteamericano, fue convertida en el icono-guía del ‘destino manifiesto ‘ de los Estados Unidos y en la justificación de todas sus acciones.
La verdad es que la ‘Democracia’ acabó siendo el instrumento o pretexto para desarrollar la función de guardián del mundo como lo propuso Theodore Roosvelt, cumplir el ‘destino manifiesto ‘ como lo entendió Woodrow Wilson, y convertirse en el poder hegemónico como lo está aplicando Donald Trump.
La ‘Democracia’ se volvió un fetiche que se ha enarbolado como valor supremo
La ‘Democracia’ se volvió un fetiche que se ha enarbolado como valor supremo, sugiriendo que esta expansión es no solo inevitable, sino también moralmente correcta. Como consecuencia, esta ideología moldeó la identidad nacional y el sentido de misión estadounidense.
Para los norteamericanos el ‘Destino Manifiesto’ es una idea tan internalizada, que su ciudadanía lo asume como premisa válida para la toma de decisiones de su gobierno. No es algo que inventó Trump, sino solo lo que él en este momento encarna.
Como conclusión se debe pensar que la diplomacia trumpiana es bastante más compleja o de raíces más profundas -y más difíciles de entender y de manejar- que lo que simplemente repiten quienes la ven como la Doctrina Monroe ‘modernizada’.
*Aparece por primera vez en el artículo «Anexión» del periodista John L. O'Sullivan, publicado en la revista Democratic Review de Nueva York, en el número de julio-agosto de 1845. En él se decía:
El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un árbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino.
** El presidente William Taft declara en 1912: “El hemisferio todo nos pertenecerá, como de hecho, ya nos pertenece moralmente, por la virtud de la superioridad de nuestra raza”.
***Theodoro Roosvelt, al tiempo que se apoderaba del Canal de Panamá y apoyaba la separación de Colombia, proclamaba en 1904
“Si una nación demuestra que sabe actuar con una eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social y política, si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de los Estados Unidos. La injusticia crónica o la importancia que resultan de un relajamiento general de las reglas de una sociedad civilizada pueden exigir que, en consecuencia, en América o fuera de ella, la intervención de una nación civilizada y, en el hemisferio occidental, la adhesión de los Estados Unidos a la Doctrina Monroe puede obligar a los Estados Unidos, aunque en contra de sus deseos, en casos flagrantes de injusticia o de impotencia, a ejercer un poder de policía internacional”.
****En 1920 en su mensaje al Congreso, después de la guerra, Wilson declaró:
“... Yo pienso que todos nosotros comprendemos que ha llegado el día en que la Democracia está sufriendo su última prueba. El Viejo Mundo simplemente está sufriendo ahora un rechazo obsceno del principio de democracia (...). Éste es un tiempo en el que la Democracia debe demostrar su pureza y su poder espiritual para prevalecer. Es ciertamente el destino manifiesto de los Estados Unidos de realizar el esfuerzo para que este espíritu prevalezca”.
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