El 2 de mayo de 2014, el diputado de Voluntad Popular, Rosmit Mantilla, fue capturado por el régimen y llevado a El Helicoide. Los militares lo metieron a una celda de 5x3 donde había otras 22 personas, una celda que mantenía su luz prendida las 24 horas del día, 7 días a la semana. La rutina de él y demás presos constaba de torturas físicas y psicológicas, muchos eran llevados a los sótanos para ser castigados, no recibían una sola gota de agua, no podían ir al baño y mucho menos bañarse.

Este también es el caso de Víctor Navarro o Dylan Canache, quien solo tenía 16 años cuando fue capturado y torturado en El Helicoide. “Un infierno” que acabo con la vida del opositor Alfredo Díaz o el piloto Rodolfo González. Una película de terror que seguramente han vivido muchos de los 863 presos políticos entre los que se encuentra Rafael Tudares Bracho, yerno del presidente electo Edmundo González, que sería liberado a raíz de la intervención de Estados Unidos.
Aunque hoy es sinónimo de represión, este lugar no siempre fue considerado un centro de torturas y de presidio político donde permanecieron detenidos los múltiples presos políticos, de los cuales solo 182 han sido condenados y que hoy, han sido liberados.
Su historia se remonta a la dictadura del exmilitar Marcos Pérez Jiménez, un periodo reconocido por las grandes construcciones que se desarrollaron en Venezuela, en la que brillaron arquitectos como Jorge Romero Gutiérrez, graduado de la primera promoción de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Central de Venezuela.

Romero Gutiérrez se asoció con el argentino Pedro Neuberger y el alemán Dirk Bornhorst, quienes fueron los genios detrás de esta imponente edificación ubicada en Roca Tarpeya. Su inspiración fue Frank Lloyd Wright, destacado arquitecto estadounidense, reconocido por sus diseños en espiral y su visión vanguardista de la arquitectura.
El proyecto de El Helicoide fue concebido como un ambicioso centro comercial que contaría con unos 320 establecimientos y cerca de 1.000 estacionamientos. Tendría ascensores inclinados, salas de exposición, piscina, gimnasio e incluso un centro automotriz para la venta de vehículos y repuestos. Además, iba a contar con su propio medio de comunicación, Radio Helicoide, una idea completamente disruptiva para la época. La obra llegó a ser alabada por artistas como Salvador Dalí y Pablo Neruda.
Sin embargo, el fin de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez en 1958 truncó aquel innovador proyecto, que con el paso de los años quedaría envuelto en incertidumbre y abandono.
El Helicoide, de centro comercial a centro de torturas del servicio de inteligencia venezolano
La obra arquitectónica quedó a medio terminar y los arquitectos detrás del proyecto lo perdieron todo. Nadie quería saber nada que estuviera relacionado con la dictadura y, tristemente, El Helicoide se convirtió de manera injusta en uno de sus símbolos. Para 1975, la edificación pasó a manos del Estado, sin encontrar un rumbo claro y sumando nuevos fracasos a su historia.

Entre 1979 y 1982, el complejo fue utilizado como centro de acogida provisional para cerca de 10.000 familias, que habitaron allí en contenedores de carga. Más adelante, se intentó convertirlo en el Museo Nacional de Historia y Antropología, una idea que nunca logró concretarse. En 1993 surgió otro intento por transformarlo en el Centro Ecológico de Venezuela, en un año marcado por la inestabilidad política, cuando el país tuvo tres presidentes distintos: Carlos Andrés Pérez, Octavio Lepage y Ramón José Velásquez.
El proyecto quedó nuevamente en el aire y, con la llegada de Rafael Caldera al poder, El Helicoide terminó convirtiéndose en la sede de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip). Este uso se mantuvo durante la administración de Hugo Chávez, quien renombró la agencia como Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Adicionalmente, Chávez ordenó la instalación de la Universidad Experimental de la Seguridad en el mismo complejo.

El lugar que fue concebido como un espacio de libertad, comercio y modernidad terminó convertido en una temida prisión, donde opositores al régimen podrían morir. Según un informe de la Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de la ONU, en El Helicoide se presentaron torturas sistemáticas, golpizas, agresiones físicas, asfixia con bolsas plásticas, aislamiento prolongado, privación del sueño, descargas eléctricas en los genitales y violencia sexual.
Además, de acuerdo con informes de la OEA, Amnistía Internacional y Human Rights Watch, en este lugar se habría registrado la muerte de opositores como Alfredo Díaz, señalado por el régimen como terrorista e instigador al odio. De igual forma, se afirma que allí falleció Rodolfo González, un aviador acusado de financiar protestas contra el régimen.
Qué pasará con los más de 800 presos políticos que aún tiene Venezuela
Con la noticia del posible cierre de El Helicoide, crecen las dudas sobre el futuro de los presos políticos, pues muchos de ellos podrían ser reclamados por Estados Unidos. Incluso, Donald Trump aseguró que Delcy Rodríguez estaría cooperando en este proceso, en medio del complejo escenario de transición política que atraviesa el país vecino.
Lo llamativo del caso es que la mayoría de los presos políticos actuales fueron detenidos tras las elecciones de julio de 2024. El propio gobierno venezolano reconoció que más de 2.400 personas fueron arrestadas entre el 29 de julio y el 13 de agosto de ese año, lo que representa el 94 % del total de presos políticos actuales.
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Se espera que, con esta cooperación entre ambos países, se produzca una nueva liberación masiva, similar a la ocurrida en julio de 2025. En aquel momento, se realizó un canje que incluyó a ciudadanos estadounidenses detenidos en Venezuela y a más de 200 venezolanos deportados desde Estados Unidos, quienes estuvieron confinados en el Cecot de El Salvador.
En esa liberación, el gobierno de Nicolás Maduro entregó a diez ciudadanos estadounidenses que permanecían detenidos en el país. y un número indefinido de venezolanos que Estados Unidos consideraba como presos políticos.
Según el Foro Penal, organización no gubernamental especializada en documentar presos políticos en Venezuela, con corte al 29 de diciembre de 2025 el país tenía un total de 863 presos políticos: 757 hombres y 106 mujeres, de los cuales solo 184 habrían recibido una condena. Entre ellos se encontrarán Rafael Tudares Bracho, yerno del presidente electo Edmundo González, además de algunos extranjeros como Nahuel Gallo, de Argentina; Rocío San Miguel, de España; y Alberto Trentini, de Italia, los cuales se espera que liberen, según reveló Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela.

Otras figuras venezolanas detenidas por el régimen serían Emirlenris Benítez; Nélida Sánchez, defensora de derechos humanos; Enrique Márquez, excandidato presidencial; y María Oropeza, dirigente de Vente Venezuela, entre muchos más. Se cree que algunos de estos detenidos habrían pasado por El Helicoide, un temido centro de detención que, según declaraciones de Donald Trump, Delcy Rodríguez estaría cerrando.
Hoy, se han liberado múltiples de estos presos políticos, tanto nacionales como extranjeros y parece que aquel temido lugar, está a punto de dejar su historia atrás. Ahora, surge una nueva pregunta y es cuál será su nueva vocación.
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