Los niños que este año entraron a primero de primaria en El Charquito nacieron cuando el colegio de su corregimiento ya no existía. Lo demolieron en 2016 porque la estructura estaba muy deteriorada, con el compromiso de construir otra sede pronto, y desde entonces los estudiantes de la institución educativa Eugenio Díaz Castro no han tenido un edificio propio. Los de cuarto y quinto llevan casi toda su vida escolar oyendo que la sede nueva ya viene. Ahora son 580 los estudiantes que la tendrán.
La primera piedra se puso con el viceministro de Educación para preescolar, básica y media, Álvaro José Cifuentes, el alcalde de Soacha, Julián Sánchez, y la rectora, Stella Enriquez. Para llegar hasta ahí pasaron once años, porque las gestiones empezaron en 2015, un año antes de la demolición.

La obra cuesta 13.191 millones de pesos. El Ministerio de Educación pone 9.281 millones, en asocio con la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter, y la Alcaldía de Soacha aportó 3.910 millones para arrancar los trabajos. La Nación cubre cerca del 70 por ciento y el municipio el 30 restante. Repartido entre los 580 estudiantes, el costo es de unos 22,7 millones de pesos por cabeza.
El edificio tendrá cuatro pisos y 16 aulas, tres de preescolar y trece de básica y media. Habrá un laboratorio integrado, un taller tecnológico para la creatividad, la exploración y el trabajo colaborativo, cocina y restaurante escolar, ascensores y baños. El colegio viejo tenía capacidad para unos 324 estudiantes y este recibirá 580 en cada jornada, con 256 cupos adicionales repartidos entre preescolar, primaria y bachillerato.
Quien levantará todo eso es Sittca Constructora S.A.S., a la que Findeter le adjudicó el contrato con un plazo de 14 meses. La interventoría, el control técnico que vigila que la obra se haga como se contrató, quedó en manos del Consorcio Charquito E.T., también escogido por Findeter, que administra los recursos de la cofinanciación. La representante legal de Sittca es María Judith Vélez Murillo. La compañía nació en Venezuela en 1999, se instaló en Colombia en 2008 y hoy también opera en Panamá y Guyana. Trabaja en gas y petróleo, minería, energía y construcción. Su sede principal queda en la zona industrial de Mamonal, en Cartagena, y tiene una oficina en Bogotá. En la capital participó con apoyo técnico en obras del metro.

Lo que se espera de la empresa es un plazo que se cumpla. Catorce meses es poco frente a los once años que ya pasaron, y por eso el cronograma pesa más que cualquier otra cifra del proyecto. Si se cuentan desde el inicio de las obras y no hay prórrogas, la entrega llegaría a comienzos de 2028, cuando un niño que hoy cursa primero estará en tercero.
Las demoras se atribuyen a mala planeación. El proyecto avanzó sin estudios ambientales ni licencia urbanística, y se atrasó más con la compra de los predios, la licencia ambiental, los estudios y diseños y otros trámites burocráticos. Todo quedó resuelto apenas en octubre, cuando el Ministerio de Educación anunció el inicio de las obras.
La sede llevará el nombre de José Eugenio Díaz Castro, escritor y periodista nacido en Soacha el 5 de septiembre de 1803. Fue un autor costumbrista y se hizo célebre con Manuela, una novela de 1858 que en su época se consideró la novela nacional de Colombia.
Anuncios.


