Una botella puede parecer original y no serlo. A finales de agosto, un operativo en Los Mártires, en el centro de Bogotá, terminó con 8.520 unidades de licor adulterado y más de 12.000 piezas falsificadas entre tapas, etiquetas, sellos y estampillas. Había material suficiente para hacer pasar por legítimas botellas que no lo eran.
Y este fin de semana habrá más de una ocasión para abrir una. Halloween cae sábado, el domingo 1 de noviembre es día de descanso y el lunes 2 es festivo por Todos los Santos, de modo que hay tres días seguidos de fiestas de disfraces, reuniones en casa, bares llenos y compras de última hora. Halloween no es festivo oficial, pero en la práctica el comercio de licor lo trata como si lo fuera.
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Lo ocurrido no es un caso aislado. Entre mayo y julio de 2024, una operación de la DIAN contra el comercio ilegal de bebidas alcohólicas permitió incautar 2.435.032 litros de licor y desarticular 13 estructuras. Fueron capturadas 802 personas y el valor de las mercancías involucradas, entre licores y cigarrillos, llegó a unos 236,4 millones de dólares.
No todo lo que parece original lo es
Que una botella tenga la apariencia de una marca conocida no significa que sea legítima. Hay varios detalles que pueden ayudar a detectarlo antes de comprarla.
Las autoridades y los Grupos Operativos Anticontrabando (GOA) recomiendan revisar la estampilla de impuesto al consumo y los elementos de seguridad de la botella. Esta puede incluir códigos QR, códigos de barras o combinaciones alfanuméricas, además de información sobre el producto y el distribuidor.

También conviene revisar que la tapa esté intacta y que el anillo de seguridad no presente señales de haber sido manipulado. La etiqueta debe permitir identificar datos como el lote, fabricante o importador, contenido de alcohol y registro sanitario, cuando corresponda. Si el líquido presenta partículas, sedimentos o una apariencia extraña, es mejor no consumirlo.
La primera recomendación también es la más sencilla: comprar en establecimientos formales y desconfiar de precios que estén muy por debajo de lo habitual. Una oferta demasiado buena puede ser una señal de alerta.
En bares, discotecas y restaurantes, una medida sencilla es pedir que la botella se abra en la mesa. Así se puede comprobar que el sello y la tapa estaban intactos antes de servir.
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Hay algo que no vale la pena intentar comprobar en casa: el metanol. No existe una prueba casera que permita confirmar que un licor está libre de esta sustancia. El aspecto, el olor o el sabor tampoco son suficientes para descartar una adulteración.
Una botella puede terminar en urgencias
El riesgo para la salud puede ser grave. En septiembre de 2025, una intoxicación masiva en Barranquilla dejó 20 personas atendidas y 11 fallecidas. Las pruebas toxicológicas confirmaron la presencia de metanol en al menos dos de los casos.
El metanol es un alcohol tóxico que puede provocar dolor de cabeza, mareo, náuseas, vómito, dolor abdominal y alteraciones de la visión. En casos graves puede causar pérdida de la visión, daño neurológico y la muerte. Si después de consumir licor aparecen síntomas que hagan sospechar una intoxicación, la recomendación es acudir de inmediato a un servicio de urgencias. No se debe provocar el vómito ni recurrir a remedios caseros. Si es posible, llevar la botella o el producto consumido puede ayudar a los profesionales de salud a identificar qué ocurrió.
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