El papa León XIV regresa a América Latina donde estuvo como sacerdote en Perú y como formador de novicios en el convento agustino de Bojacá, orden a la que pertenece

- Cada día son menos los jóvenes en Colombia que quieren ser sacerdotes católicos: solo hay 2000 seminaristas

La comunidad a la que pertenece el papa León XIV, los agustinos tienen en Bogotá uno de los colegios más tradicionales, fundado hace 92 años:  el Liceo de Cervantes, contiguo a uno de sus conventos  Alli permanece el sacerdote Gabriel Sánchez, cuyo vocación es contribuir a que otros jóvenes se entusiasmen por la vida religiosa y entren a formar parte de su comunidad. Nacido en Armenia, tiene 43 años, 12 años de ellos de vida sacerdotal.

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Gabriel Sánchez cree que al empezar el pontificado de León XIV crecieron las vocaciones

En tres de los conventos que tienen los Agustinos en Colombia, cuyo cabeza es el prior provincial fray Mauricio Saavedra, funcionan las principales casas de formación: San Alfonso Orozco en Chia, el Convento Santo Tomás de Villanueva y Nuestra Señora de Gracia en Bojacá, donde en en 1991, fray Robert Prevost Martínez fue uno de los queridos maestro de novicios. Hoy es el papa León XIV.

En Chía estudian 18 prenovicios y otros tantos novicios en Bojacá, 10 profesos en Bogotá, antes de su ordenación sacerdotal..  Cuatro de ellos están en Roma.

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El papa León XIV como maestro de novicios en Bojacá, el 1 de mayo de 1991

Tan pronto empezó el pontificado de León XIV creció el interés de los jóvenes y 50 llegaron a las puertas de los agustinos. La preparación sacerdotal dura 10 años, como la que está a punto de terminar fray Johnatan Bonilla que ya es profeso y a sus 31 años está próximo a ser sacerdote, tras haber empezado a buscar el sacerdocio en Soacha, donde estaba con su padre detrás de un almacén de miscelánea y un amigo le sembró la idea. Ese amigo claudicó a los pocos años,

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Fray Johnatan Bonilla encontró su vocación en Soacha, y le falta un año para ser sacerdote

Como el amigo de fray Johnatan son muchos los que no han llegado a ponerse la sotana. Hoy son pocos los jóvenes que quieren entrar a la vida religiosa, tanto los diocesanos vinculados directamente con el Episcopado a través de sus 82 diócesis y arquidiócesis en todo el país, y los que pertenecen a comunidades religiosas.

Jesuitas, salesianos y dominicos con pocos novicios  

Los jesuitas llevan más de 440 años vinculados a Colombia, desde su llegada ien 1604 y aunque fueron expulsados varias veces (1767, 1850 y 1861), regresaron definitivamente en 1884 y desde entonces han mantenido una presencia continua en el país. La Universidad Javeriana y el Colegio San Bartolomé son dos emblemas de su actividad en la educación, que no es la única, porque están en muchos más sectores de la sociedad.

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El jesuita papa Francisco dejó en Colombia jóvenes vocaciones en su visita donde lo aclaramaron frente a la Nunciatura
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Actualmente los jesuitas tienen 35 jóvenes en formación, en las diversas etapas antes de la ordenación sacerdotal. Este año el noviciado de Medellín se cerró y se unió al de Quito, a donde también irán los novicios de Perú y Bolivia.

Los salesianos llegaron a Colombia en 1890 e hicieron al Colegio León XIII el centro de su labor educativa. En enero de este año 12 novicios realizaron su primera profesión en La Ceja, Antioquia. Como el noviciado recibe jóvenes de Colombia, Bolivia, Perú, Venezuela y Ecuador; no es posible atribuir los 12 exclusivamente a Colombia.

Tres dominicos también están en formación. Franciscanos, claretianos, redentoristas, eudistas, como la Fraternidad Sacerdotal del canadiense Eugene Prevost que en 2026 cumple 125 años y tiene Casa en Bogotá, también tienen sus centros de formación. En el caso de las comunidades es difícil tener información desagregada.

La sequia vocacional: ¿cómo se llegó a ella?

Si en las comunidades los aspirantes suman escasamente tres decenas en algunas y en otras apenas un dígito, en los diocesanos vinculados al episcopado la sequía vocacional es también muy grande. En 1990 había en Colombia unos 6.000 seminaristas y en 2024 el número era escandalosamente menor: apenas 1.940. En 2021 fue el año más dramático: 1.700.

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En el Seminario Mayor de Bogotá hay 34 aspirantes, en 2021 solo entraron 4

En plena pandemia, diciembre de 2020 un editorial de El Catolicismo, el periódico de la arquidiócesis de Bogotá, puso el dedo en la llaga. En el emblemático Seminario Mayor de Bogotá, de la avenida séptima con calle 93, donde en años anteriores se veían muchos seminaristas, para 2021 solo 4 jóvenes habían sido admitidos. Hoy son 34. El título del editorial “Cuatro”, mostraba en el texto la preocupación por la falta de vocaciones, que aún se mantiene.

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Un estudio de la misma Iglesia trata de explicar la estruendosa reducción de las cifras. Señala falta de formación en valores, la caída demográfica que afecta a las familias; la educación laica, y los escándalos sexuales, que tanto atormentan a la Iglesia, y que posiblemente están a la cabeza del problema.

Educadores religiosos dan cuenta del matoneo que sufren los jóvenes que desean ser católicos cuando lo dicen públicamente. Nadie levanta la mano para decir que quiere ser sacerdote porque sabe que va a ser motivo de burlas.

La caída demográfica tiene su parte. Hace 50 años, la mujer colombiana tenía siete hijos, en promedio. Hoy, tiene en promedio dos y la tendencia es 1,6, según un estudio de la Universidad de La Sabana elaborado con cifras del Dane. En sitios como el eje cafetero, tradicionalmente de acento católico, las vocaciones se tropiezan con el fuerte vínculo familiar que desestimula dejar la casa para ingresar al sacerdocio, señala el padre.

Además, está el aumento de las ofertas religiosas. El inventario del Ministerio del Interior cuenta a 5.374 cultos inscritos, independientes al catolicismo.

La plaga de los abusadores

El impacto demoledor de la pederastia tanto en la opinión pública como en la imagen de la Iglesia es quizá uno de los puntos más críticos. Un barranquillero, monseñor Luis Manuel Alí, secretario de la  Comisión Pontificia de Protección de Menores, en el Vaticano, busca contrarrestar la plaga de los curas abusadores. Desde 2024, el papa Francisco lo llamó para que pusiera en marcha su plan de cero tolerancia con los sacerdotes pederastas y en esa labor seguirá con Leon XIV quien en enero de este año, lo nombró vicario del cardenal arcipreste de la Basílica Papal de Santa María la Mayor.

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En Colombia no hay datos consolidados sobre víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes o religiosos. Lo que se conoce es gracias a la prensa. El cardenal Luis José Rueda, arzobispo de Bogotá siempre ha manifestado que el tema duele y que debe ser tratado con profundidad y responsabilidad.

La Iglesia católica y las comunidades religiosas siguen buscando las vocaciones de jóvenes y adultos que llegan tras la vida religiosa después de haber realizado estudios profesionales para formarse en los 45 seminarios -mayores y menores - que antes de empezar este siglo albergaban 6.000. A Dios gracias. 

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Por Elisa Pastrana

Fundadora y editora de la sección de opinión