Allí, en pleno corazón de una ciudad de 8 millones de habitantes, la música es la razón por la que varias generaciones han cruzado, durante casi medio siglo, la puerta de este templo de la salsa en el centro de Bogotá.
¡Saoco! Las canciones no son simplemente un acompañamiento. Son el medio y el fin a la vez. César Pagano, leyenda viva de la salsa y el periodismo cultural, fundó El Goce Pagano el 1 de diciembre de 1978.
Han pasado 48 años de melodía desde que sonó el primer tema a todo timbal. Hoy, su nieto Sauk Naranjo, gerente del lugar, es también el heredero que sostiene un negocio familiar nacido de una convicción: la salsa no es una moda que se cambia cuando aparece otro ritmo.
«Todo tiene su final», canta Héctor Lavoe, uno de los cantantes que más ha sonado en la historia del Goce.
Sin embargo, hay pasiones que se resisten a pasar de moda. Para César Pagano y su nieto, la salsa no es un ritmo que se cambia cuando aparece otro: es una forma de entender la vida y habitar el mundo.
Sauk no recibió únicamente un establecimiento famoso. Heredó una responsabilidad cultural que su abuelo ayudó a construir y que también tuvo en su padre, Diego Naranjo, otro continuador.
«Yo nací entre soneros y mi padre me enseñó a tocar los cueros» canta Willy García, ex vocalista del Grupo Niche. César Pagano le enseñó a su hijo Diego y al nieto Sauk le enseñaron ambos.
Los tres protagonistas de esta saga familiar salsera han vivido entre long plays y la salsa, en todas sus variedades, les enseñó que la música es el camino, la verdad y la vida para miles, miles y miles más.
También le puede interesar: La odisea de dos botánicos que se internaron durante días en la selva de Guainía para hallar la gigante flor Victoria
En El Goce no hay pista pa´tanta gente
Sauk es gerente desde 2012. Desde entonces, su trabajo ha sido mantener sonando una casa que se adapta a la rumba bogotana sin desprenderse de su identidad.
Otros bares han subido como palmeras y han caído como cocos. El Goce Pagano, al contrario, sigue dando candela. Pura, brava y con «el tumba’o que tienen los guapos al caminar» intacto.
La historia del lugar conduce a César Alberto Villegas Osorio, conocido como César Pagano: periodista, investigador, escritor y melómano que fue pionero en abrirle espacio a la música caribeña en Bogotá.
Nació en Medellín el 18 de noviembre de 1941 y se radicó en la capital antes de cumplir 30 años. Desde entonces convirtió la escucha, la investigación y la conversación con los músicos en su camino vital.
Su nieto mantiene abierto uno de los escenarios que llevan esa marca, mientras la ciudad reconoce al Goce como parte esencial de su memoria musical y rumbera.
Le puede interesar en Las 2orillas: La hacienda que Alfonso Jaramillo levantó hace 60 años en Pereira y que su nieta debe reconstruir tras el terremoto
50 mil piezas musicales, una de las colecciones salseras más grandes del país
La dimensión del trabajo de Pagano también se mide en los objetos que reunió durante décadas.
Su colección es un conjunto de cerca de 50.000 piezas de distintos formatos: acetatos, discos compactos, casetes, videos y entrevistas.
Según el inventario familiar son 20.000 elepés, 8.000 discos compactos, 5.000 casetes, 4.000 videos y miles de entrevistas. Una biblioteca sonora de «rumba, son y guaguancó, todo mezclado, pa´que lo bailes tú», como dicen Los Orishas, banda de La Habana, que mezcla rap con ritmos afrocubanos y que también ha sonado en las noches de bohemia del Goce.
No era una acumulación sin orden: cada grabación y cada registro formaban parte de una memoria musical que Pagano quería preservar y compartir.
La colección empezó con discos de mambo de Pérez Prado y jazz de Louis Armstrong. Con los años se amplió hasta incluir sonidos colombianos, cubanos, puertorriqueños y de otros lugares del Caribe y América Latina.
Entre sus primeras búsquedas estuvieron los acetatos de Los Gaiteros de San Jacinto, Lucho Bermúdez y la Sonora Matancera. En su casa, donde la música ocupaba cada espacio, el coleccionista guardaba también entrevistas con investigadores, intérpretes y compositores.
La Secretaría de Cultura de Bogotá registró que Pagano había reunido más de 1.700 entrevistas en audio y video. ¡Azucaaa! Celia Cruz, Daniel Santos, Cheo Feliciano, Willie Colón, Joe Arroyo, Totó la Momposina y Fruko y otros grandes de la música caribeña.
Parte de ese material fue adquirido por la Biblioteca Luis Ángel Arango, la Biblioteca Nacional y la Universidad Javeriana. En 2021, Pagano expresó su deseo de que su archivo de entrevistas, discos y videos quedara como patrimonio en una institución colombiana, con una función social y educativa.
Su trabajo no se limitó a guardar música. Pagano entrevistó a sus protagonistas, escribió sobre ellos y llevó esos sonidos a la radio. Publicó libros como El imperio de la salsa y Aquí el que baila gana.
Además, desde 1978 condujo espacios radiales dedicados a la salsa y al bolero. La Secretaría de Cultura también destacó que había realizado más de 4.000 actividades culturales en El Goce Pagano y Salomé, escenarios que conectaron la música con la conversación, el baile y la vida nocturna.
El Goce, 48 años después: aquí el que baila gana
El Goce Pagano nació en una Bogotá donde la oferta de lugares dedicados a la salsa y a la música caribeña era muy distinta a la de hoy.
Sus fundadores fueron César Villegas, el economista Gustavo Bustamante y el fotógrafo Juan Guillermo Gaviria. En sus primeros años reunió a estudiantes, profesores, artistas y melómanos que buscaban escuchar música cubana, guaguancó y latin jazz.
También bailar.
Sin embargo, no era solamente una discoteca: alrededor de los discos se formaban conversaciones y comunidad.
El establecimiento atravesó mudanzas y dificultades. En 2014, las obras del Eje Ambiental y de la calle 26 golpearon el negocio: llegar hasta allí se volvió complicado para quienes salían de rumba.
«Pronto llegará el día de mi suerte», cantan los compadres Willie Colón y Héctor Lavoe. Esa pareció ser la consigna de los creyentes del Goce para atravesar los días de salsas flacas.

La Ruta de Fusiones de Músicas Contemporáneas
En octubre de 2026, con 48 años de historia, El Goce Pagano aparece dentro de una iniciativa que mira hacia el futuro sin borrar esa memoria. A pesar de ser uno de los bares tradicionales más importantes de Bogotá, para el templo de la salsa bogotana el tiempo presente es el mejor.
Es uno de los cuatro escenarios de la 'Ruta de Fusiones de Músicas Contemporáneas', circuito que conecta espacios del centro histórico de Bogotá, que suman entre ellos más de un siglo de historia: El Candelario, Fátima Hostels, Bolón de Verde y por supuesto la casa de César, Diego y Sauk.
La programación se desarrolla entre el 16 de octubre y el 14 de noviembre, con siete noches de conciertos y 14 agrupaciones.
La ruta reúne propuestas que pasan por la cumbia, la salsa y los sonidos afrocaribeños, pero también por el jazz, la electrónica, el rock y el funk.
La novedosa y sonora iniciativa, ganadora de una convocatoria pública de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, propone que el público recorra La Candelaria y conozca los lugares, artistas y gestores que mantienen activa su vida cultural.
En ese sentido, al Goce nadie le quita lo baila’o. El emblemático bar se ha animado a lo largo de casi cinco décadas a compartir escenario con espacios que representan otras búsquedas musicales del centro histórico.
En ese mapa, el lugar no aparece como una reliquia detenida en 1978. Su presencia junto a proyectos de músicas contemporáneas muestra que una tradición puede dialogar con sonidos nuevos sin renunciar a su carácter.
A sus 48 años, El Goce Pagano sigue siendo templo de la salsa, punto de encuentro y memoria viva del Caribe en Bogotá.
Saúl Naranjo mantiene viva y sonando la herencia de su abuelo. Mientras suene la clave, ¡que siga la fiesta y que no pare el son!

Puede leer en Las 2orillas: El regreso del cóndor a los páramos, una proeza que logró un equipo de científicos trabajando en el Parque Jaime Duque
Anuncios.




