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Así lo corroboraron el último informe del Grupo Financiero Internacional GAFI y Egmont, del cual Colombia lamentablemente sigue excluido. El Lavado de Activos Basado en el Comercio (TBML, por sus siglas en inglés) sigue siendo una de las formas más complejas y menos visibles de criminalidad financiera. A diferencia del lavado tradicional, el TBML explota transacciones comerciales legítimas, procedimientos aduaneros, redes logísticas y cadenas de suministro globales para mover valor a través de las fronteras ocultando el producto del delito. Según el Grupo de Acción Financiera Internacional, GAFI - FATF, esta modalidad se basa comúnmente en la tergiversación del precio, la cantidad o la calidad de los bienes y servicios para disfrazar flujos financieros ilícitos.
El desafío se agrava por la convergencia de múltiples amenazas: el comercio ilícito, el crimen organizado, la financiación del terrorismo, el fraude aduanero, la corrupción, la evasión de sanciones y los esquemas transfronterizos de lavado de activos. Las organizaciones criminales explotan cada vez más las zonas francas, las complejas cadenas logísticas, las empresas fachadas y las debilidades en la supervisión del comercio para movilizar tanto mercancías ilícitas como fondos ilícitos.
Enfrentar estas amenazas exige un enfoque verdaderamente multidisciplinario que vaya mucho más allá de las Unidades de Inteligencia Financiera y los organismos de seguridad. Las administraciones aduaneras, los reguladores financieros, las zonas francas, los operadores portuarios, los proveedores logísticos, los fabricantes y el sector privado cumplen un papel esencial en la detección de riesgos, el intercambio de inteligencia, el fortalecimiento de la debida diligencia y la disrupción de las redes criminales.
La cooperación público-privada, la transparencia comercial y la colaboración internacional efectiva se han convertido en elementos críticos para combatir tanto el comercio ilícito como el TBML. Este ha sido, precisamente el enfoque de las recientes jornadas de trabajo que hemos desarrollado en El Salvador, República Dominicana, Guatemala y Panamá. La próxima semana será en México con la activación del Capítulo Triángulos un mecanismo público-privado orientado a prevenir y combatir el comercio ilícito y el crimen organizado en Latinoamérica y el Caribe.
Precisamente por ello, el panel que tuve el honor de moderar en el marco de la asamblea anual de Crime Stoppers International en Panamá, reunió a expertos de organismos reguladores, del sector legal y de cumplimiento, de la industria, seguridad aduanera y de la facilitación del comercio, para explorar cómo un enfoque coordinado puede fortalecer la prevención del lavado de dinero basado en el comercio y proteger la integridad del comercio mundial.
Conversamos, que el lavado basado en el comercio es descrito a menudo como un delito oculto que opera detrás de transacciones comerciales legítimas. Los desafíos que enfrentan las autoridades al intentar conectar transacciones comerciales sospechosas con investigaciones financieras criminales. El
rol que deben jugar el sector privado para ayudar a las autoridades a identificar patrones comerciales sospechosos. Si los marcos actuales antilavado son suficientes para abordar los riesgos provenientes de las zonas francas y los hubs logísticos internacionales.
De trascendental importancia es el sensible riesgo que frecuentemente enfrentan las Zonas Francas, particularmente la de Ciudad Colón en Panamá, y se identificaron las mayores brechas de cumplimiento que se observan actualmente entre los actores que operan en estas zonas. Cómo deberían importadores, exportadores, proveedores logísticos y operadores de bodegas fortalecer la debida diligencia para mitigar los riesgos de TBML.
Otro aspecto muy pertinente para Colombia y la región, es la necesidad de que los formuladores de política pública vean el comercio ilícito no solo como un asunto tributario o aduanero, sino también como un delito financiero y de delincuencia organizada. También
el papel que pueden desempeñar los fabricantes legítimos para apoyar a las autoridades sin interferir en sus responsabilidades de control y donde la confianza es la base de una efectiva y armónica cooperación.
Finalmente los expertos hicieron aportes significativos sobre el papel que juega la tecnología, la analítica de datos comerciales, la inteligencia artificial y los sistemas de inspección no intrusiva en la identificación de esquemas de TBML. Y como la seguridad portuaria puede contribuir a desarticular las redes criminales que operan a través de las cadenas de suministro internacionales. Recordemos que el contrabando representa en Colombia casi nueve mil millones dólares y las economías criminales el 3.6% del PIB.
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