Los empresarios Eliel Naborth Peña y Giovanni José Higuera, en Bucaramanga, quisieron lanzar una nueva tienda en la ciudad. En el lugar se vendería comida rápida, y la especialidad serían las hamburguesas. Además de conseguir un punto estratégico en la capital de Santander, debían registrar el nombre de su restaurante, Caja Roja, ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Hasta ahí, no esperaban mayores sorpresas. Sin embargo, la poderosa marca Café Águila Roja, liderada por “Pepino” Sangiovanni, se les atravesó en el camino.
Para el trámite en la Superindustria, Peña e Higuera solicitaron a los abogados de Bucaramanga, Jones & Bravo Abogados, realizar el registro. Los juristas se enfrentaron a un peso pesado: la empresa Torrecafé Águila Roja & Cía. S.A., productora del café Águila Roja.
Águila Roja fue fundada en 1930 en el centro de Cali; en sus inicios era una pequeña tienda de café. Su crecimiento fue consecuencia del olfato comercial del italiano Giuseppe “Pepino” Sangiovanni Russo, quien llegó varios años después de la fundación y potenció la marca.
Sangiovanni tenía claro que el crecimiento debía apostarles a dos frentes: primero, una expansión regional y, segundo, una visión social y deportiva. Debido a la alta demanda, se abrieron varias plantas industriales en Candelaria (Valle), Madrid (Cundinamarca) y Santander de Quilichao (Cauca). Con el aumento en la capacidad de producción, la empresa reforzó la protección de los derechos de la marca Café Águila Roja, donde fue clave un recordado jingle publicitario.
Los publicistas de Águila Roja identificaron la unión que se crea alrededor del café: en oficinas y familias suele generarse un encuentro al tomar tinto, momento propicio para la conversación. La marca debía evocar esas reuniones y convertirse en la elegida para esos espacios. Otro acierto fue lanzar campañas especiales para Navidad. Con estos ejes, la publicidad se consolidó como uno de los pilares del éxito de Águila Roja.
Por la importancia de la marca, cuando “Pepino” Sangiovanni se enteró del registro de Caja Roja buscó frenarlo. Según los abogados de Torrecafé Águila Roja & Cía. S.A., los clientes podrían confundirse al asociar la hamburguesería con el café, debido al parecido en elementos como el color rojo y el uso del término “Roja”, aunque se tratara de negocios distintos.
En respuesta, los empresarios santandereanos recalcaron que existen múltiples diferencias suficientes para evitar cualquier confusión. Tras escuchar a las partes, la SIC emitió su veredicto: en primera instancia, los empresarios de Bucaramanga pueden usar la marca Caja Roja en su local.
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