Publicidad poco saludable

Publicidad poco saludable

La publicidad engañosa en internet se vuelve cada vez más común. ¿Cómo detectarla a tiempo y no caer en ella?

Por: Melissa Arroyo Jaruffe
septiembre 08, 2021
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Publicidad poco saludable

¿Cansad@ de publicidad engañosa? ¿Cansad@ de la saturación de información? ¿Leíste esto con un tono comercial en tu mente? Este artículo es para ti.

Cierto día compré una blusa por internet que se veía preciosa en las fotos de Instagram y, además, aquellos equipos encargados del marketing de contenido de esa página me hicieron llegar a la acción. Así que, feliz y contenta, hice mi pedido.

Una vez recibido, fue una decepción total. Era todo lo contrario a lo que vi en internet. ¿Merecemos esto como consumidores? Pregunta para reflexionar.

La publicidad cumple una acción informativa y, por ende, como usuario espero que se me informe de manera veraz, aunque sea cierto que formamos parte de un mundo donde todo ahora prácticamente se mueve en torno a los negocios físicos y digitales. Además, es innegable que gracias a la economía que se desarrolla a partir de ahí el país va a crecer. Sin embargo, también es innegable que como ciudadanos merecemos saber de la realidad de dichos productos o servicios.

El marketing y la publicidad siempre te quieren llevar a que realices cierta conversión o acción, pero eso no deja de lado que debe hacerse de la manera correcta. Sin engaños, mentiras o exageración en el producto o servicio. Eso sería lo éticamente correcto.

Según Morales (1996), “el publicista profesional debe estar consciente de su función social, evitando desinformar al auditorio mediante mensajes, donde se falte a la verdad y a la objetividad informativa; falseando o exagerando las características del producto o servicio.”

Si lo vemos desde un punto comercial, como jefe… ¿te gustaría vender el producto una sola vez a cada cliente nuevo que llega? No, ¿verdad? Eso fue exactamente lo que hice cuando me decepcioné tanto de ese producto: no recomendé la página a nadie, dañé su reputación con mi círculo cercano y lo último, pero no menos importante, arruinó mi experiencia de compra.

Entonces incluso por mero interés monetario y comercial, a las marcas les conviene vender más y para ello deben de ser honestas y con cero publicidades engañosas. Claro, sería genial que lo hicieran desde su labor ética y humana. Y aunque creo que existen marcas con ideologías más empáticas, la verdad es que muy pocos negocios se toman en serio eso de crear comunidad.

Como consumidores debemos de ser conscientes de qué contenido poco ético estamos dejando entrar en nuestra vida, quizás no podremos cambiar o quitar la publicidad engañosa que gira en el ámbito mundial, pero seguro sí podemos quitar aquella publicidad engañosa de nuestros ojos.

 

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