Ningún escándalo los hunde: el poder del clan Bechara, dueños de la Universidad del Sinú

Ningún escándalo los hunde: el poder del clan Bechara, dueños de la Universidad del Sinú

Don Elías fundó la primera universidad privada de Córdoba, un legado manchado por sus hijos pero que se mantiene intacto en el Congreso. Ahora van por la Gobernación

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agosto 21, 2022
Ningún escándalo los hunde: el poder del clan Bechara, dueños de la Universidad del Sinú

Don Elías Bechara Zainúm no hubiera soportado ver a sus hijas, Mara Graciela y María Fátima, siendo esposadas por agentes de la Sijín y Fiscalía en su casa en el barrio El Recreo de Montería. La escena no pudo ser más dramática: la familia les pidió a las autoridades ver primero una orden de allanamiento para ganar tiempo mientras llamaban a sus abogados. A las Bechara las acusaban de robarse 7 mil millones de pesos que le pertenecían al departamento de Córdoba cuando Alejandro Lyons Muskus era su gobernador y usaba a la Universidad del Sinú para quedarse con las regalías. El legado de Don Elías se había manchado.

Cuatro años antes de este episodio, la muerte alcanzó al patriarca de la familia Bechara a sus 92 años el 9 de agosto de 2013. Su historia se parece a la de tantos otros inmigrantes libaneses que habían llegado a Santa Cruz de Lorica con una mano adelante y otra atrás, contrario a sus paisanos, se rehusó a llenarse de plata montando negocios pues su pasión era enseñar. Su primer trabajo fue ser profesor e investigador de la Universidad del Atlántico en Barranquilla, pero decidido a dejar su huella se mudó a Montería y con las uñas creó el primer bachillerato nocturno de la región y en 1974 fundó su mayor orgullo: la Corporación Universitaria del Sinú.

Don Elías Bechara en los inicios de su legado: la Universidad del Sinú

Mientras que Elías Bechara consolidaba su universidad en una región donde la educación superior nunca fue prioridad, su esposa Saray Castilla era la gestora social y hasta creó fundación familiar. Elías sabía que el único camino para que su universidad terminara acreditada era gastarle tiempo al lobby político; fue concejal dos veces, alcalde de Montería y terminó en Bogotá con asiento en el Senado haciendo influyentes amistades.

La más notables de ellas sería la de Álvaro Uribe quien en el 2009, al final de su segundo mandato, le dio la máxima distinción que un colombiano puede recibir por su trayectoria: la Cruz de Boyacá. Lo hizo en el alma mater de la Universidad del Sinú, cuyo aniversario número 35 cayó justo el día en que el presidente entregó la condecoración usando términos mayestáticos para referirse a Elías Bechara como “una simbiosis de hombre público, empresario y educador”.

Uribe le entrega a Elías Bechara la Cruz de Boyacá con motivo de los 35 años de fundación de la Universidad del Sinú   - Crédito: César Carrión

Ese mismo año, Uribe nombró a Ilse Moraima, hija de Elías y quien había sido dos veces rectora de la Universidad del Sinú (1996-2000)(2004-2009), Comisionada Nacional de Televisión a pesar de que no tenía ninguna experiencia en comunicaciones. También hubo premio para Raymundo Méndez, nieto de Elías e hijo de Isla Moraima, que fue nombrado vicecónsul en Nueva York.

Al mismo tiempo en que los Bechara eran consentidos por el gobierno de Uribe, Mara Graciela fue mencionada por paramilitares acogidos a Justicia y Paz de haber sido respaldada por Diego Fernando Murillo Bejarano, el temible Don Berna, y el Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en su aspiración a ser gobernadora de Córdoba en 2001. A pesar de ese supuesto apoyo, fue derrotada en las urnas por Juan Manuel ‘el Mono’ López Cabrales, también acusado de parapolítica. La única alegría para Mara Graciela ese 2001 fue ver a su hija Roxana Zuleta desfilar como Señorita Córdoba en el Reinado Nacional de la Belleza en Cartagena. La familia se gastó una fortuna comprando todos los vestidos del diseñador Hernán Zajar.

Roxana Zuleta como Señorita Córdoba en el Reinado Nacional de la Belleza 2001

El sueño del viejo Elías era que sus cinco hijos manejaran la universidad. La primera en ser rectora fue Ilse Moraima y duró 4 años en el cargo. Solo un nombramiento en el 2000 del entonces presidente Andrés Pastrana la sacó de la UniSinú para aceptar un puesto en el ministerio de Educación de Francisco José Lloreda Mera. La posta la tomó el único varón de la familia, Rolando, que, aunque era médico cedió ante la presión de su papá y durante cuatro años dirigió la institución hasta que su hermana Ilse retornó en el 2004. Solo se movió de ahí cuando Uribe le dio el cargo de Comisionada Nacional de Televisión y por primera vez la rectoría terminó en manos de alguien que no llevaba el apellido Bechara pero era muy cercano a la familia: Adriana Suárez de Lacouture.

Ilse Moraima Bechara se posesiona como Comisionada Nacional de Televisión ante Álvaro Uribe

Aunque Uribe le prometió a Elías que su hija Ilse continuaría en el mismo cargo durante el gobierno de Juan Manuel Santos y hasta hubo rumores de que sería ministra de las Tic, la promesa al igual que tanto otras hechas por Santos a Uribe se rompió. Como consuelo, a Ilse Moraima le dieron el consulado de San Francisco en Estados Unidos y su hijo Raymundo dejó el consulado de Nueva York y aterrizó en la Cámara de Representantes respaldado por el partido La U en una campaña que hizo en tiempo récord en la que hasta regaló planchas a madres cabezas de hogar para celebrarles el día contra la violencia a la mujer. Sin embargo, su mayor respaldo fue el controvertido exsenador Musa Besaile, condenado por el Cartel de la Toga, consiguiendo así unos sorprendentes 51 mil votos.

Aprovechando el buen momento que atravesaba la familia en el arranque del gobierno de Santos, Marla Graciela se lanzó a la alcaldía de Montería. De todos los Bechara Castilla, Mara heredó la vena política de su papá, pero quien a diferencia de ella, tuvo una hoja de vida inmaculada. A Mara Bechara los escándalos siempre le llovieron como una catarata: la Fiscalía de Cartagena la investigó en el año 2000 por el homicidio de Hugo Iguarán Cotes, candidato a ser rector de la Universidad de Córdoba. En el 2011 cuando se lanzó por segunda vez a la alcaldía de Montería estaba mencionada por Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán, jefe máximo del Bloque Élmer Cárdenas de las AUC, como una de sus colaboradoras en la política cordobesa. No le quedó de otra que renunciar a su candidatura para unirse a la del conservador Carlos Correa Escaf.

Mara Bechara nunca llegó a ser gobernadora de Córdoba ni alcaldesa de Montería y se tuvo que conformar con ser una concejala más. Desilusionada de la política, dio un paso al costado y se resignó a apoyar a la nueva generación conformada por su sobrino Raymundo y su hijo Erasmo que se había graduado de administración de empresas en la UniSinú mientras su hija Roxana era primera dama del departamento pues se había casado con el gobernador Edwin Besaile, hermano del barón electoral Musa Besaile, un aliado del funesto Ñoño Elías. Mara se camufló en la Universidad del Sinú y en el 2015 llegó a la rectoría. Dos años después, otro escándalo le estalló en la cara.

Entonces cambió las amplias aulas de la Universidad del Sinú que ya tenía sede en Cartagena y Bogotá, por las hacinadas celdas de la cárcel de mujeres El Buen Pastor donde llegó acompañada de su hermana María Fátima. Un video en el que aparecía con un traje de flores moradas saliendo de su casa escoltada por las autoridades y sus hijos, la mostraba derrotada. La humillación se hizo peor cuando la noticia le dio la vuelta al país.

La acusaban de usar a la Universidad del Sinú para firmar convenios de ciencia, tecnología e innovación con la Gobernación de Alejandro Lyons usando el dinero de las regalías. Dos convenios que sumaban $9.575.213.000 se firmaron en diciembre de 2013 y para el 2017 no se habían ejecutado. El primer contrato era de $2.996.831.162, pero solo se ejecutó en un 30%. El segundo contrato era de $7.659.860.291 y solo se cumplió en un 40%.  La Universidad del Sinú cobró hasta el último centavo. Este no era el único cuestionamiento que Mara Bechara afrontó. En el 2014, le recomendó personalmente a Alejandro Lyons contratar en la Dirección de Regalías de Córdoba a Jairo Zapa, solo duró 7 meses en el cargo. El 27 de marzo de 2014 fue citado por el contratista Jesús Henao a una casa del barrio La Castellana de Montería. Nunca salió de allí. Según se conoció por boca de Joyce Hernández, exintegrante del Bloque Centauros de las AUC, Jairo Zapa fue asesinado en esa casa y después lo enterraron a unos metros de la finca La Milán, propiedad del papá del gobernador Lyons. Estuvo 8 meses desaparecido.

Para ese entonces, el representante Raymundo Méndez con fama en la Congreso de ser el rey de las inasistencias, solo se le escuchó la voz cuando en el 2013 impulsó el proyecto de ley que promovía el convenio de ciencia, tecnología e innovación que beneficiaba a su universidad y al gobernador Lyons. En 2017 Raymundo Méndez renunció a su curul antes de que su periodo terminara, igualmente el Consejo de Estado le había decretado la pérdida de investidura. Esto le abrió el camino a Mara Bechara que aunque permanecía presa seguía mandando en Córdoba desde la cárcel El Buen Pastor. Tenía planes de que su hijo Erasmo Elías heredara la curul en la Cámara de su sobrino Raymundo. Con solo 28 años y una vida llena de rumbas patrocinadas por la Universidad del Sinú, Erasmito, como lo llaman cariñosamente en la familia, ya había manejado 5 mil empleados cuando lo nombraron vicerrector académico y financiero.

Alianza John Moisés Besaile al Senado y Erasmito Zuleta a la Cámara por Córdoba

Subido en los hombros de John Moisés Besaile llegó como una aplanadora al Congreso con una votación de 62.711, la segunda más alta de Córdoba. Mara Graciela se perdió de ver a su hijo vestido de traje azul y corbata vinotinto posesionarse en el Capitolio el 20 de julio de 2018, pero la libertad le llegó veinte días después cuando el juez primero de Soacha, le revocó la medida de aseguramiento. No había suficientes pruebas de que ella y su hermana fueron culpables del desfalco de 7 mil millones de pesos.

Después de cuatro años en el Congreso, Erasmo declinó su intención de reelegirse en el Congreso y su prima Saray Elena Robayo, hija de Ilse Moraima y media hermana de Raymundo Méndez, lo reemplazó. Saray fue concursante, como su prima Roxana, en el Reinado Nacional de la Belleza en el 2018 y con su única experiencia en el ejecutivo había sido en el despacho del ministerio del Interior de Daniel Palacios como su secretaria ejecutiva. Con solo 27 años y siendo su primer cargo de elección popular, con el fortín político de los Bechara y Besaile sacó 116 mil votos principalmente en Montería, Cereté y Sahagún, el reino del Ñoño Elías superando, incluso, la votación de su primo Erasmo Elías y coronándose como la congresista más votada de Córdoba.

La fórmula Saray Elena Robayo a la Cámara, en reemplazo a su primo Erasmo, y el barón electoral Johnny Besaile al Senado, hacem campaña en San Andrés

Con Erasmito, la dinastía Bechara se mantiene a flote a pesar de los escándalos. Por eso, Mara Graciela a pesar de su exilio político esta tranquila en su casa en Montería alistando batería para las elecciones departamentales del 2023. Esta convencida que su hijo podría entrar por la puerta grande del Palacio de Naín haciendo realidad el sueño de Don Elías de ver a un Bechara convertido en gobernador de Córdoba.

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