Opinión

Luis Miguel Caraballo hierve su bullenrap

El movimiento musical no surgió de golpes de sintetizadores sino como integración de los golpes del tambor artesanal con beats electrónicos.

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julio 28, 2021
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Cuando uno escucha por primera vez el término bullenrap los caminos para establecer los alcances de ese neologismo se abren como una madeja. La más obvia de las hebras se desprende al dividir sus elementos: bullen y rap.

Las pistas que entrega bullen referencian la tercera personas del plural, presente indicativo del verbo bullir. Ellos bullen, ellas bullen, ustedes bullen. Rap, la segunda palabra, es inglesa. Término del que ya se tenía referencia en el idioma de Shakespeare desde comienzos del siglo XV. Bullenrap como vocablo que integra dos lenguas, establecería la estudiosa Doris Sommer, es un diáfano ejemplo de la denominada estética bilingüe, la cual posibilita un alto nivel de comunicación para aquellos que conocen el español y el inglés.

La palabra rap, consigna el Webster’s New World Diccionary, es, probablemente, de origen onomatopéyico. Imita un sonido, un golpe súbito, un tap tap certero, que podría ser un rap rap cadencioso. En su segunda acepción se menciona como un slang (jerga o lenguaje de grupo específico) que presenta una crítica mordaz, sincera, aguda. Aparecen otras acepciones: diálogo, conversación franca, verdadera. Al concluir se lee: dícese de cierta música popular en la que versos rimados son declamados o cantados con el acompañamiento de un ritmo contundente, repetitivo, que usualmente se toca con golpes de sintetizador.

Al unir las posibilidades que ofrece la madeja, se dirá que es un canto conversado. Pleno de discursos certeros, francos, con los que ellos, ellas, bullen, hierven a golpe de versos rimados, acompañados de beat o tambores electrónicos.

Al primero que le escuché el término bullenrap fue a Luis Miguel Caraballo en el año 2017. Compositor, verseador, cantador, letrista, rapero, nacido en el corregimiento de Libertad, municipio de San Onofre, en el departamento de Sucre. Una región afro en toda su extensión, otro de esos palenques anónimos lleno de voces contundentes y tambores que jamás callan.

Luis Miguel Caraballo cuenta que su movimiento musical no surgió de golpes de sintetizadores sino de tambores ancestrales hechos de maderas de banco, troncos de ceiba blanca, cuñas de ceiba amarilla o caracolí, cueros templados al sol, apretados con pencas de majagua.

El recorrido de ese movimiento nació cruzando caminos entre territorios, intercambiando narraciones, refrescando historias. Luego de una estancia en Cartagena, Luis Miguel Caraballo regresó a Libertad. Allí organizó su grupo de rap, luego su primera gira, que tituló a Pie Pelao. Una caminata por veredas y corregimientos cercanos para cantar sus versos rimados llenos de mensajes sinceros, lucha y resistencia. El mismo Luis Miguel Caraballo asegura que en esos recorridos la gente le brindaba posada y comida. Fueron 17 días de recorrido en los que reconocieron la riqueza cultural de la zona. Se dieron cuenta que los jóvenes acogían el rap, pero cuando Chavela, una cantadora que los acompañaba, entonaba su bullerengue tradicional, los jóvenes se dispersaban con disimulo.

Luis Miguel Caraballo, consciente de aquella riqueza inmersa en los cantos ancestrales, sentenció: “Si a los jóvenes les gusta el rap, tengo que buscar la manera que a través del rap las nuevas generaciones amen el bullerengue”. Así surgió bullenrap como propuesta artística, como movimiento musical, como integración de los golpes del tambor artesanal con beats electrónicos.

En 2016 se publica la primera grabación con formato bullenrap. “Esta es la tierra del sancocho de pescao, / traemos por todos laos, / este bullerengue rapiao/ Este ritmo no afecta la cultura/ solo la evoluciona/ para la edad futura/ se escucha cantar a Luis Miguel Caraballo.

Una pequeña estatua de la libertad recibe al visitante en ese pueblo del Caribe. Una tierra donde el tambor sonó primero a ritmo de bullerengue en ruedas donde bullía sangre y candela hasta la madrugada. Era el tambor que convocaba a los mayores, la música que alegraba la vida. Entonces no había electricidad, la música era viva, palma tras palma, se regocijaba el alma. Así lo cuenta Isabel Martínez, a quien la gente llama Chave, Chavela o “la loca” porque su verbo es tan desenfrenado como sincero, liberado como la de un rapero.

Cada vez que cantaba sus bullerengues, sus coterráneos vibraban de alegría. Sus compañías eran María, madre de Luis, y el veterano tamborero Miguel Sarmiento, quien a sus 97 años, recuerda sus faenas como septetero, bongosero y tamborero. Ellos guardaron para los jóvenes de Libertad esa tradición afro, y la prepararon para el encuentro con el rap.

El emblemático grupo Public Enemy, al presentar el tema Living in a zoo anuncia: “Rap es sinónimo de negro, ni siquiera los nuestros se habían dado cuenta que el rap es más negro que ellos mismos”.  El escritor y crítico musical Nelson George, reconoce en su libro Hip Hop America que la agrupación Public Enemy hace parte de un período en el que el rap denunció y reflexionó sobre profundos problemas universales. Una agrupación que usó la música para presentar temas sociales y políticos que aún siguen vigentes alrededor del mundo.

Ese sentido crítico está también en las letras de Luis Miguel Caraballo. Libertad es un pueblo abandonado por el Estado, lugar donde ocurrieron desapariciones, masacres, asesinatos selectivos. Libertad hace parte de un corredor de tráfico de droga y ruta de violencia entre las costas del Caribe y los Montes de María. Un espacio musical en el que bullen las creaciones y la rabia con la misma franqueza que Luis Miguel Caraballo compone sus letras.

Su destreza va más allá de la rima fácil o el golpe sin sentido. Su vida es la música y su pasión se concentra en esas dos palabras: bullen y rap. Un movimiento con el que sueña un mejor futuro para los jóvenes y los viejos de su comunidad. Suelta sus palabras sinceras por donde pasa, la sangre le bulle, la rabia no cesa, él es el rap que no calla. Eso es bullenrap.

***

Luis Miguel Caraballo y la fuerza de su bullenrap estarán este viernes 30 de julio en el Centro de Formación de la Cooperación Española en Cartagena. La charla comenzará a las 5:30 de la tarde. Se exigirán todos los protocolos de bioseguridad y aforo. La actividad es organizada por el Centro de Formación de la Cooperación Española y la Corporación Cultural Casalibre que promueve el movimiento artístico bullenrap en el Caribe colombiano.

 

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