La paz, ¿utopía en Colombia?

Al parecer, el final de la guerra no está tan cerca

Por: luisalejandrodiaz
octubre 29, 2014
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La paz, ¿utopía en Colombia?
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El final de la guerra y la violencia no está cerca aún, si entramos a analizar los relatos e investigaciones que reposan en anaqueles de bibliotecas del país, nos muestra que los odios perduran en la psicología nacional, ausencia del Estado, pasiones partidistas, despojo de la tierra, conflictos agrarios, más la contribución a lo largo de la historia, de mandatarios dictadores y estrategas de la oligarquía; la furia política programada por los partidos de turno, afectó la clase campesina e indígena de la época, ocasionando las víctimas que hoy padecemos (sin desconocer el actual conflicto interno), partiendo de las guerras del siglo XIX, pasando por la guerra de los mil días 1899 – 1093 [2] y la violencia sectaria de los partidos tradicionales, de los años 1930 a 1947[1]

Según las memorias, Colombia ha sido perseverante en cuanto a guerras civiles, regionales, locales y nacionales, que marcaron su inicio en 1839 cuando partidarios de Simón Bolívar quisieron dar golpe de estado a Francisco de Paula Santander, guerra civil que llegó a su fin en 1841, momento en el cual se crean los partidos tradicionales Conservador y Liberal, protagonistas, conjuntamente con los mandatarios, de la violencia sistemática en las regiones, contra el pueblo inerme y trabajador.

Ya entre 1948 y 1953, aparecen las guerrillas campesinas, que por injerencia de los partidos tradicionales, liberal y conservador se instrumentalizan las regiones, con los “chulavitas” una fuerza secreta liberal organizada por la oligarquía nacional, que a su paso, dejaba estragos, asesinatos, despojo de tierras, violaciones a los derechos humanitarios, degradación de la sociedad rural, etcétera, Las tierras despojadas se entregaban a terratenientes jefes de los grupos subversivos. En paralelo, la alta élite nacional conservadora y latifundista, entrena la policía como arma letal contra los liberales, lo que se vino a llamar “Pájaros” Ambas guerrillas tenía el mismo fin, conquistar el poder. Como dije antes, quienes cayeron asesinados y afectados por los vejámenes de estos grupos, (siempre de la mano gubernamental) fueron los aborígenes y campesinos mientras que los mandatarios liberales y conservadores hacían concesiones de poder.

Para no extender más, entre 1953 y 1957 se dio por convenio el régimen de Rojas Pinilla, que dio nacimiento al Frente Nacional [3] mayor promotor de conflicto e inequidades al interior de los campos. De 1957 al 1960, las guerrillas que venían auspiciadas por la gran masa económica nacional, estas facciones liberales y conservadoras como las autodefensas campesinas, se concentran en lo que hoy se llama Farc-ep, Eln, Epl.

Por tal motivo, Colombia ha sido históricamente violenta. Teniendo en cuenta que después del asesinato del Jorge E. Gaitán, la casería a la mal llamada democracia por parte de los líderes que querían ostentar el poder, se fundamentó en la fuerza pública como medio de contrarrestar la oposición de quienes se organizaban con ideas de cambio, que según para esta clase oligárquica estatal, es el medio de protección a los grandes gamonales quienes usufructúan las tierras acaparadas ilegalmente por chulavitas y pájaros, actualmente por los grupos como la Bacrím, Urabeños, Erpac, y tantos otros grupos nacientes que favorecen a líderes del país.

En otra concepción, las fuerzas armadas del país, son un medio opresor que ajusticia a quienes se levantan a pedir el restablecimiento de sus propiedades, confiscadas por medio de la violencia, y que están en usufructo por los más adinerados, mientras existe más de 80 por ciento en pobreza nacional. Es decir, los poderosos son aforados tanto personal como materialmente por fuerzas del Estado, y no para proteger las fuerzas naturales del pueblo raso.

*Por alguna extraña razón, la violencia, las guerras, las intromisiones en otros países, y el enfrentamiento dentro de nuestras fronteras, se han generado por el sistema económico y apropiación del poder, como se observa durante el tránsito histórico del país.

De nada vale que existan “comités regionales y locales, organizaciones de abogados y centros especializados en defender grupos de población por identidad y etnia, si no existe unidad, coordinación, confianza mutua y respeto, al trabajar en tareas conjuntas, en lugar de cada grupo u organización que apoya derechos humanos, solo sea por asegurarse una defensa que otros grupos no ofrecen” [4]

Juzguen amables lectores, con la negociación política que está realizando en la Habana, Gobierno – Farc-ep, que no tiene tintes de ser política de Estado, es decir, perdurable en el tiempo; ¿estaremos abriendo un nuevo boquete para nuevas confrontaciones a nivel regional como nacional? ¿El sistema militar del Estado tendrá capacidad para no cometer los mismos delitos contra la honra y bienestar del pueblo? Los sistemas oligárquicos apostados en la nación, ¿seguirán azuzando leyes y decretos que perjudiquen a la ruralidad para beneficiarse aún más de los predios que corresponden al trabajador sin tierra del campo?

Como se ve, históricamente cada ciclo de reconciliación entre las partes en un espacio para conformar nuevos medios de guerra y violencia. ¿Habrá paz? Si me equivoco, responderé en este espacio. Para Recordar, cuando los políticos hablan que “Colombia es la democracia más antigua de Latinoamérica” no pasa de ser una pantomima mal representada, porque los generales han tenido asiento en el poder, amenazando con conspiraciones y golpes para imponer caprichos guerreristas. [5]

Notas relacionadas.
1 Violencia y conflicto armado en Colombia. latierrayelhombre.wordpress.com
2. Documento CEDE 2003-2005 ISSN 1657-7191 (Edición electrónica) Marzo de 2003
3 El periódico de los estudiantes de la Facultad de Comunicación Social-Periodismo. Medellín, mayo de 2013
4 Violencia en Colombia, parte I II III. Carlos Vidales Estocolmo 1997. Historiador, periodista, conferencista, fue integrante del M19. Consultor.
5 La hojarasca. Alianza de escritores y periodistas. Antecedentes históricos, constituciones y violencia. Germán Silva Lozada. Julio del 2005

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