La histeria feminista: una epidemia mortal

Una activista del movimiento feminista hace una autocrítica sobre posibles excesos en los que el movimiento estaría cayendo

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mayo 14, 2020
La histeria feminista:  una epidemia mortal
Crédito: Aurelio Magaña - El Occidental

Escrache es un término coloquial utilizado en Argentina y Uruguay, según el Diccionario de la Real Academia Española, significa romper, destruir, aplastar, retratar. En los años 90, se utilizó para referirse a  una serie de manifestaciones pùblicas que buscaban visibilizar y sancionar socialmente a personajes públicos que habían sido procesados por delitos graves durante la dictadura y que posteriormente fueron indultados durante el gobierno de Carlos Menen.

Hoy, el escrache es una práctica de muchos colectivos feministas utilizada para romper, destruir, aplastar a muchos hombres a quienes acusan de acosadores, violadores y agresores, sin que haya mediado la mayoría de las veces denuncias formales ante instancias judiciales, obviamente mucho menos condenas. Esta práctica ha llevado a muchos hombres al suicidio y la depresión. En Mèxico, tuvo gran despliegue el suicidio del reconocido músico Armando Vega Gil, fundador del grupo “Botellita de Jerez”, quien después de haber sido sometido a escrache denunciándolo de acoso, tomò la decisión de suicidarse, uno de los apartes de la carta que dejó esrita el músico dice: “ Mi muerte es una declaración radical de inocencia, solo quiero dejar libre el camino que transitarà mi hijo”

El debate sobre esta práctica surge en Argentina, en el 2018, paradójicamente después del suicidio de Luz Marìa Baravalle, activista de un colectivo feminista que sería luego su propio victimario, digo paradójicamente porque en el mismo mes, se suicidò en Bariloche, un joven de tan sòlo 18 años, Agustìn Muñoz, había sido acusado falsamente de acosador, tal como quedó documentado en su wasap y por las mismas redes, luego de que la mujer que lo acusara admitiera que era falso lo que había dicho. En un desgarrador testimonio de la madre de Agustin, hace un llamado “No puede haber un Agustìn màs”

Tristemente el escrache llegó a Colombia de la mano del feminismo radical. Son varios los casos de “linchamiento social” contra hombres que han sido acusados de abuso y maltrato, sin que hasta el dìa de hoy se les haya condenado en estrados judiciales, Hermes Tovar, historiador y profesor de varias universidades, fue acusado de acoso sexual y  la Universidad de los Andes cancelò su contrato laboral, no sin antes aclarar que se configurò un acoso laboral, el proceso judicial contra el profesor Tovar aùn está en curso. Tambièn recordamos el ataque del que fue víctima el profesor Guillermo Pàramo, en mayo de 2019, para entonces, Director del Departamento de Antropologìa de la Universidad Nacional,  su casa fue apedreada e incendiada, aparecieron panfletos con mensajes intimidatorios, afirma el profesor Pàramo : “Aluden a la que ha sido mi postura inquebrantable con respecto a los rumores sobre situaciones de acoso sexual en nuestra carrera, he sido vehemente en estimular todas las estrategias que sean del caso para prevenir y adelantar los procesos atenientes a cualquier tipo de violencia de gènero, pero insistiendo en que en toda situación debe haber denuncias formales con arreglo al protocolo establecido por la universidad y respetando el debido proceso”…”hay grupos o individuos que no están dispuestos a aceptar posturas diferentes a las suyas, sobre el entendimiento de que se creen con derecho a tomar la justicia por mano propia y a partir de que toda persona señalada es automática e inapelablemente culpable”.

No haber advertido en su momento el efecto negativo de esta práctica permitió que tomara fuerza particularmente en medios de comunicación y en las universidades. El pasado 13 de marzo, el joven Fabian Ramìrez Càrdenas, destacado líder del Moir, miembro de la OCE, estudiante de ciencias Sociales, de la Universidad Pedagògica Nacional, se suicidò en un baño del edificio de sociales. Este joven había sido sometido a la perversa práctica del escarnio público por denuncias hechas por el colectivo feminista Rosas Disidentes. Este colectivo publica el 5 de marzo un video en el que denuncia a Fabiàn de “acosador”. El nombre de la presunta víctima de acoso se mantiene anònimo dentro del colectivo con el argumento de que “Lo màs importante es proteger la integridad de la víctima”.

Dice la denuncia textualmente: “Usaba palabras de halago que tenìan doble sentido que iban acompañadas de miradas que me daban asco”, en otro de sus apartes, “hasta de forma cìnica me pidió tener sexo con èl, a lo que yo le dije que no. Luego de esto cambió su tono de voz de una forma brusca y se dirigió a la mesa donde estaban los otros dos hombres, cuando terminaron, yo me quedè con ellos y Fabiàn se fue”. Estas afirmaciones absolutamente subjetivas fueron suficientes para destruir a este joven, no solo sacaron el video, la semana siguiente , entre el 9 y el 13 de marzo, hicieron un mural en la universidad en el que acusaban no solo a Fabiàn Ramìrez, sino a muchos otros estudiantes, profesores y hasta egresados; repartieron volantes, panfletos y hasta stikers con el nombre de quienes fueron acusados.

Sin prueba alguna de acoso, que se define como constreñimiento, hostigamiento, persecución, un grupo de hombres fue lanzado a la hoguera cual herejes a manos de Torquemada, el 13 de marzo, se había cumplido el objetivo del escrache, había roto, aplastado y destruido a Fabìan Ramìrez…el hecho de que se haya suicidado en la misma universidad habla por sì solo. EL  14 de marzo, cuando el hecho es de conocimiento público se da un debate en redes sociales, el feminismo cancerbero no se hizo esperar, twiter que decían: “El macho abusador aunque esté muerto sigue siendo macho abusador” , “No nos vamos a quedar calladas , ni vamos a permitir que estèn haciendo homenajes a un macho abusador de izquierda”, tampoco tardaron colectivos feministas en pronunciarse, obvio legitimando esta práctica, asegurando que no tienen responsabilidad alguna frente al suicidio de Fabiàn y que obviamente no van a abandonar esta práctica, con el argumento de que la justicia es ineficiente,  sin embargo, no hay denuncias ante las instancias judiciales.

Fuentes cercanas a Fabìàn Ramìrez, afirmaron que èl solicitó ayuda a un maestro y este le sugiriò pedir acompañamiento psicológico, sin embargo, por tema presupuestal la universidad cuenta sino con un solo psicólogo, también le manifestó a varios de sus compañeros que se sentía profundamente afligido por este tema. Antonin Artaud, en un bello texto dedicado a Vicent Van Gogh, llamado “El suicidado de la Sociedad” afirma: “Nadie se suicida solo”. El Sindicato de trabajadores de la Universidad Pedagògica Nacional, conformado en su mayoría por mujeres, mediante un comunicado lamenta la muerte de Fabìan Ramìrez y lo define como una persona “respetuosa, amigable y amable”.  Este fenómeno es tan grave, que un profesor de la Universidad Pedagògica me decía, “A mi ya me da Pànico dirigirme a las mujeres” y me refirió el caso de varios estudiantes que no pudieron terminar normalmente sus actividades acadèmicas por problemas de depresión como consecuencia de las actuaciones de estas feministas. En la Universidad Distrital, aparecen grafitis que dicen: “Al macho machete” “Fuego al macho”

El feminismo convirtió el escrache en arma no solo letal como en el caso del estudiante de la Pedagògica, también se usa como arma política, con la misma intención de eliminar al otro, el caso reciente del periodista y ex candidato a la alcladìa de Bogotà, Hollman Morris , víctima de escrache desde los medios de comunicación, a propósito de una denuncia por violencia económica, emocional y psicológica hecha  por su ex esposa. En la entrevista que hace la periodista Vicky Dávila a Patricia Casas (ex esposa de Morris) encontramos afirmaciones como: “yo parto de un principio que me libera, yo no tomé esta decisión, yo no decidí los tiempos, los tiempos los decidió Hollman, los procesos judiciales los decidió Hollman, y las maneras de hacer las cosas las decidió Hollman” ante la pregunta de por qué toma la decisión de poner la denuncia, “ yo me veo de un tiempo para acá asfixiada económicamente”…”soy una mujer que no trabaja hace más de 20 años, eso quiere decir que el proveedor de mi casa ha sido Hollman y si él un día opta por hacerse responsable de algunas cosas económicas y pasarme a mi la responsabilidad de repente de otro porcentaje económico, yo no tenía la capacidad de responder”, resulta pertinente preguntar, ¿ si es el hombre el que dice no tengo la capacidad de responder se considera legítimo?  ¿Cuándo la función de proveer el hogar recae exclusivamente en el hombre no hay violencia económica? En la afirmación de la señora Casas “me ha sometido económicamente” se interpreta que fue el señor Morris el que le impidió trabajar, sin embargo, ella misma afirma que fue una decisión de común acuerdo, lo que me permite inferir que ella en ejercicio de su autonomía decidió no trabajar y dedicarse a su hogar, lo cual es absolutamente legítimo y no constituye ningún sometimiento económico. En el minuto 7 de la entrevista la señora asegura : “Yo no le estoy dañando la carrera política de Hollman, no estoy aquí con esa intencionalidad” y en el minuto 20 “ estoy siendo responsable con una ciudadanía, yo si creo que la vida privada de un personaje público debe ser conocida, las personas que él representa tienen derecho a saber la verdad y tomar una decisión, me ha sometido económicamente” Es decir, la verdad, es la de la señora Casas. Otra afirmación que llama la atención es “hasta el día de hoy Contravía es mía y de él, es parte de nuestro patrimonio” ante la pregunta de por qué después de 20 años decide denunciar, contesta: “hay algo en ti que te dice que hay que hacerlo pero son tantos factores que te cohibes”( si bien es cierto que la señora relata muchos episodios más de presunto maltrato, no me refiero a ellos en razón a que corresponden a la esfera íntima de una familia)   termina la entrevista diciendo que hizo la denuncia y la entrevista con el fin de “dignificar el trabajo de una ama de casa y de una mamá”  De las respuestas de la señora Casas es muy fácil concluir que pese a la cantidad de abusos y maltratos a los que dice haber sido sometida, solo tomó la decisión de denunciar cuando se vio “asfixiada económicamente”   Aquí podemos decir sin temor a equivocarnos que las feministas odian el patriarcado pero se sirven del paternalismo de ese patriarcado a conveniencia. Claro que hay una zona de confort en el hecho de decidir ser “ama de casa” sin que eso quiera deslegitimar de ninguna manera esa decisión, que repito es absolutamente legítima, el trabajo de madre y ama de casa es más que digno, dignificante en sí mismo por eso no requiere ser dignificado a través de una denuncia y un escrache como en este caso, resulta ser más bien cobrado.

 

La misma periodista Vicky Dávila entrevistó al día siguiente al señor Hollman Morris, entrevista que no permite mucho análisis por cuanto ha sido una de las peores de la periodista, su misma audiencia así se lo hizo saber en las redes sociales, una falta absoluta de rigurosidad, de objetividad y terminó siendo más un juicio contra el entrevistado, en lo poco que pudimos ver, el señor Morris presentó una carpeta con recibos que daban cuenta de una asignación mensual de $12.000.000 para la manutención de la señora Casas y sus hijos, para las feministas esos 12 millones eran invertidos en el sometimiento económico. Confirmó el denunciado que fue después de que él interpuso la demanda de divorcio con el fín de hacer la liquidación de la sociedad conyugal, lo que implica la separación de bienes y la asignación mensual de cuotas iguales para las partes, que la señora Casas decidió denunciarlo ante la Fiscalía, denuncia que ni siquiera había sido notificada judicialmente al señor Morris en el momento de la entrevista, ello evidencia que se buscó producir el hecho mediático con el fin de afectar las aspiraciones políticas del señor Morris como efectivamente sucedió.

Un grupo de feministas de Colombia Humana, en cabezadas por Angela María Robledo, anunciaron su respaldo a la candidatura de Claudia López, con el argumento de  que no apoyarían la candidatura de Hollman Morris por el hecho de haber sido denunciado por violencia de género . Hace apenas pocos días, el 26 de marzo, la misma Angela Robledo despeja mis dudas, en la entrevista con Juanpis, este le pregunta por què aopoyò la candidatura de Lòpez si ella estaba antes a favor por ejemplo, del Metro subterráneo, dice: “lo que hicimos fue un acuerdo programático con Claudia Nayibe López, nosotras, las mujeres” como si el tema de la capital del país fuera solo de mujeres, sin ninguna otra consideración programática, acuerdos basados en los privilegios de género que buscan de manera falaz amparadas en las políticas de equidad de género y que quedan la mayoría de las veces en manos de los grupos privilegiados de feministas dueñas del discurso y de contratos. En otra afirmación de Angela, “Gustavo Petro sabía que yo no podía apoyar a un candidato que tenía denuncias de maltrato, tiene un proceso en curso pues tendrá que investigarse” y en una sola frase da al traste con las más preciadas conquistas de la democracia, “me acusaron de feminazi por no apoyar a Hollman, ¡imagínate!, cuando las feministas lo que hacemos es creerle a las víctimas, creerle a las mujeres” Se auto proclaman defensoras de Derechos Humanos, pero desconocen los derechos al debido proceso, a la presunción de inocencia, a la legítima defensa.

No se puede legitimar de ninguna manera un feminismo que lejos de aportar para superar las causas estructurales de la violencia de gènero, pretende ser el “vengador” del machismo acudiendo a violencias que tanto critican, es muy común ver consignas feministas que dicen “los celos no son amor, son violencia”, me pregunto ¿ acaso las mujeres en nombre de los celos no hemos cometido mil errores? ¿las mujeres no ejercemos ninguna violencia sobre los hombres? Esas mismas violencias que denunciamos con màs que justa razón, simbólica, psicológica, económica, física, cuàntas veces las hemos ejercido las mujeres contra los hombres?  Detràs de estas denuncias contra los hombres, hay cientos de madres, hijas, esposas que sufren la pérdida de sus hombres queridos, ellas no son víctimas de esta violencia? Le corresponde a la justicia vencer en juicio y castigar de manera ejemplarizante a los abusadores y acosadores, no es ni la razón de ser, ni de atribución de particulares y medios de comunicación hacerlo, no se puede condenar a nadie con escraches y titulares de prensa, resulta tan ignominioso como el mismo abuso.

El movimiento Mee Too, tan aplaudido, deja en evidencia el desconocimiento del discurso feminista de la autonomía de las mujeres, muchas de las denunciantes aseguran que “se vieron obligadas” a acceder a las pretensiones sexuales de sus abusadores para obtener papeles protagónicos en las películas, me pregunto ¿no es lo mismo que decir que se  vio obligada  a dar una coima al contratante? ¿No hay un ejercicio de la autonomía al decidir hacerlo o no?  100 artistas e intelectuales franceses se pronunciaron sobre este tema, Catherine Denueve, pasó de ser una de las “sacerdotisas del feminismo”, pues fue firmante del manifiesto feminista de Simòn de Beauvoir, a traidora aliada del patriarcado, por defender la presunción de inocencia.

Es sin duda un tema que merece no solo un debate que plantee como pregunta fundamental si estamos hablando de equidad de gènero o de privilegios para las mujeres sacrificando derechos fundamentales de los hombres,  no existe la mínima posibilidad de hablar y menos de construir equidad de género aplastando al género masculino, lo peor de todo, es que este discurso mediático ha permeado las instancias judiciales, también son muchos los casos documentados de hombres que están hoy en las cárceles pagando por un delito que no cometieron, bastó una denuncia de una mujer para ser condenados, de la misma manera, la agenda pública confunde las políticas de equidad de género con el feminismo.

Como se ha venido haciendo en Argentina y en España, es hora de que en Colombia se adelanten acciones jurídicas que busquen la justicia y no la venganza, la Constitución de Colombia ampara el derecho a la  honra y buen nombre y la intimidad de las personas,  penaliza la falsa denuncia, la injuria y calumnia y contempla agravantes como el uso de medios masivos para ello, el derecho a la presunción de inocencia, a la legìtima defensa, al debido proceso no pueden estar en disputa.  Las feministas no tienen patente de corso para infringir la ley, para violentar a los hombres con el argumento de la defensa de los derechos de las mujeres, no van a deconstruir el patriarcado porque sencillamente lo tienen instalado ellas mismas, el feminismo les sustituye la figura del “macho opresor” que les da órdenes y peor aùn a quien obedecen. Asi como hemos gritado y lo seguiremos haciendo NI UNA MAS, también lo haremos alzando la voz y emprendiendo acciones para decirles a las feministas que tanto se parecen a lo que dicen combatir NI UNO MAS…

 

*Periodista, directora de Gato Negro , docente universitaria , Doctora en pensamiento Conplejo de la universidad de Edgar Moran de México.

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