Opinión

Inequidad: ¿un problema de envidia?

Pinker y Frankfurt, profesores de Harvard y Princeton, delinean una relación silenciosa entre la inequidad y la envidia.

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abril 08, 2018
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Inequidad: ¿un problema de envidia?
Steven Pinker, profesor de Psicología de Harvard- Harry Frankfurt, profesor de Filosofía de Princeton

En el más reciente libro de Steven Pinker, a quien hice referencia en mi última columna, la inequidad no es considerada como un elemento relativo o inherente al bienestar humano. Según el capítulo que dedica al tema, la inequidad no se debe confundir con pobreza - que si debe ser considerada como un elemento central para el progreso de cualquier país-.

Pinker, un profesor de psicología de la Universidad de Harvard cita en su libro a Harry Frankfurt, un profesor de filosofía de la Universidad de Princeton, que escribió una extensa publicación sobre el tema en el que argumenta que más que lograr la igualdad lo importante es que todos debemos tener lo suficiente.

Pero para mí lo más interesante es la relación silenciosa que ambos autores delinean entre la inequidad y la envidia.

Quienes en algún momento de la vida han sufrido de este mal, o han sido fuente de envidias, saben que ahí, en la envidia, radica y nace una de las peores emociones. Una que germina primero en la falta de aceptación y continúa luego con las comparaciones.

Si se logra detectar a tiempo, la sensación se puede convertir en un estimulante. Una fuerza que, bien usada, puede servir para avanzar y mejorar lo que al parecer no está como uno quiere. Una fuerza que nos invita a empoderarnos de nuestra vida, a reafirmarnos en nuestros objetivos y deseos.

El problema está cuando sucede lo contrario. Cuando en vez de usar esa emoción para moverse hacia adelante, se resiente por no ser, por no tener o por no lograr lo que otros son, tienen o logran.

Parecería un proceso sencillo. Pero no lo es. Como cualquier emoción, tiene el poder de controlar acciones y comportamientos. Llevada a extremos, la envidia puede generar la falsa idea de que quienes la generan deben ser castigados.

 

Los que poseen más son por lo general culpados
por las desdichas de los que tienen menos u obligados a despojarse de los excedentes
para repartirlos entre quienes son menos, tienen menos o han logrado menos.

 

No en vano, y volviendo al tema de la inequidad, los que poseen más son por lo general culpados por las desdichas de los que tienen menos u obligados a despojarse de los excedentes para repartirlos entre quienes son menos, tienen menos o han logrado menos.

Y es triste, porque esa fuerte emoción daña la capacidad que tenemos todos los seres humanos de gozarnos la sencillez de la vida. Las minucias de nuestra existencia. Roba inocencia y ternura. Regala insatisfacción y resentimiento.

 

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