Grados universitarios exprés, el negociazo de Moreno de Caro con su corporación Universitaria de Colombia

El senador de los gatos para combatir las ratas de la corrupción se ha enriquecido con la educación superior y ha armado un emporio que se multiplica, tiene 10 sedes

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abril 02, 2022
Grados universitarios exprés, el negociazo de Moreno de Caro con su corporación Universitaria de Colombia

Poco a poco se fue acostumbrando a que le dijeran payaso. El barranquillero Carlos Moreno de Caro se ganó el calificativo por su populista y polémica manera de hacer política, a la que saltó utilizando la Corporación de Educación Superior del Trabajo, que él hacía llamar la Universidad del Trabajo, la cual había fundado a principios de los años 90. Desde allí comenzó a hacer campaña para la Alcaldía de Bogotá en 1994 y luego en 1997 con el movimiento Defensa Ciudadana. Las dos veces se quemó.

Pero no todo fueron derrotas en la vida política de Moreno de Caro. Después de sus fracasos buscando llegar al Palacio de Liévano, fundó su recordado movimiento Dejen Jugar al Moreno. Volvió a usar la Universidad del Trabajo para hacer campaña al Senado. En 1998 se convirtió en uno de los senadores más votados del país con 130.000 votos, pero fue una victoria agridulce, pues en medio de la campaña electoral el Ministerio de Educación le cerró la universidad por malos manejos y fallas en los procesos académicos. Y es que varios estudiantes denunciaron públicamente que Moreno de Caro les ofrecía cambiar proyectos académicos por actividades como barrer calles y tapar alcantarillas, imágenes que fueron comunes durante sus empresas electorales.

Moreno de Caro dejó de un lado su proyecto educativo para volverse un político de tiempo completo, y sí que se hizo notar. En el año 2000 renunció a su curul para buscar por tercera vez la alcaldía, pero después decidió aspirar al Concejo de Bogotá. Ganó, pero solo estuvo cuatro meses en el cabildo, y en el año 2002 nuevamente logró ser elegido senador.

Con lemas como este el entonces político Carlos Moreno de Caro se hizo elegir senador y concejal de Bogotá.

Lo

En el capitolio Moreno de Caro se salió de las prácticas tradicionales y se apegó al populismo para “luchar contra las ratas”, como constantemente pregonaba en declaraciones públicas. Una vez soltó mariposas y hasta llevó alacranes para compararlos con sus colegas. Uno de estos venenosos animales terminó aplastado bajo la suela de un zapato cuando quiso entregárselo en mayo de 2004 al senador liberal y periodista ya fallecido Édgar Artunduaga, quien se oponía a la reelección de Álvaro Uribe, la cual Moreno de Caro defendía con furia. Las mariposas las soltó un año después, en 2005, mientras se hacía un debate contra el entonces Comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, y el proceso de desmovilización de las autodefensas, que también Moreno escudó con tesón.

La lealtad al presidente Uribe fue bien recompensada después de 2006 cuando salió del Congreso. En 2007 Uribe lo nombró embajador en Sudáfrica, pero en 2008 lo tuvo que abandonar en medio de versiones de ‘paras’ reinsertados, que contaban cómo los exjefes paramilitares ‘Gordolindo’ y Ernesto Báez financiaron su campaña al Senado de 2006. Sin embargo, las acusaciones contra Moreno de Caro no prosperaron.

La Universitaria de Colombia se fundó con tan solo dos sedes frente al Parque Nacional de Bogotá, al día de hoy cuenta con diez edificios que ha querido modificar aun siendo patrimonio arquitectónico protegido del Distrito.

Desde que el exsenador volvió de Sudáfrica en 2008 se alejó de la política y se encerró junto con sus hermanos Isaac –también exconcejal por el mismo movimiento– y Marco Antonio para retomar el proyecto que en 1997 se le había derrumbado: tener su propia universidad.

En junio de 2010, trece años después de haber sido cerrada su universidad de garaje que dejó a muchos estudiantes en el limbo académico porque lo estudiado allí no fue válido, y que tenía como sede el viejo edificio de color verde que está diagonal al Parque Nacional, en la séptima con 34, que también era sede de sus movimientos políticos, el polémico ingeniero costeño abrió las puertas de la Institución Universitaria de Colombia. Aunque sus hermanos tienen participación, Carlos Moreno de Caro es el que manda, es el representante legal y rector.

Cuando la Universitaria se creó solo se ofrecían dos carreras: administración de empresas y contaduría pública y se tenían igual número de sedes. Doce años después la universidad de los Moreno de Caro ofrece 18 programas académicos en nueve sedes, todas en el barrio La Merced, frente al Parque Nacional, que se han instalado en casas que son patrimonio cultural que los Moreno han ido comprando y que por ley de conservación arquitectónica no se podían modificar, pero esa ley a los Moreno de Caro poco les importó y en todas se hicieron y se siguen haciendo trabajos de reconstrucción. Hace un año, en 2021, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural selló la obra que se estaba adelantando en una de las sedes, pero después de puesto el sello para detener la construcción, este fue tapado y los trabajos se siguieron haciendo. El instituto volvió al lugar, puso de nuevo los sellos e instauró una denuncia ante la Fiscalía contra los hermanos Moreno de Caro, la cual no ha tenido efecto.

Modificar las casas que no podían tocar no ha sido el único escándalo de la universidad de Carlos Moreno de Caro, al igual que su dueño, ha tenido polémicas a cuestas. Al fundarla, en 2010, la solicitud de aprobación de la carrera de ingeniería industrial ante el Ministerio de Educación, un documento de más de 200 páginas, tenía al menos 70 hojas plagiadas de otras universidades colombianas y extranjeras, así lo dijo El Espectador en una nota publicada el 6 de noviembre de 2010 por el periodista Norbey Quevedo, quien también conoció documentos que relacionaron al instituto universitario con William Vélez Montes, investigado por el gobierno de Estados Unidos por negocios con el cartel del Valle liderados por Gabriel Puerta Parra.

El graduar profesionales en tan solo tres años, a diferencia de los cinco que regularmente utilizan las demás universidades, también generó polémicas y preguntas sin respuesta por parte de funcionarios del ministerio.

Lo cierto es que la Universitaria de Colombia, de la que Álvaro Uribe es decano honorario de la facultad de Derecho, sigue creciendo de la mano del polémico excongresista, que no concede entrevistas para seguir manteniendo un bajo perfil. La Universitaria de Colombia ya cuenta con unos 1500 estudiantes, que pagan tres millones de pesos por periodo académico que se cursa en tres meses y que al año le permiten mover a Moreno de Caro unos 15 mil millones de pesos con los que sigue comprando sedes y destruyendo las casas más bellas de Bogotá.

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