Gabriel Camargo: un criador de pollos ahora también vendedor de futbolistas

Gabriel Camargo: un criador de pollos ahora también vendedor de futbolistas

El negocio del Deportes Tolima se junta con la gran productora de pollos que tiene con su esposa Leonero Serrano, que los ha vuelto los super poderosos del departamento.

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abril 05, 2021
Gabriel Camargo: un criador de pollos ahora también vendedor de futbolistas

Álvaro Montero, el portero del Deportes Tolima, ha estado en el centro de una fuerte polémica. Durante cinco años, y sin importar que haya sido convocado a la Selección Colombia y mencionado para ser comprado por equipos de Argentina y Brasil, se ha ganado el mismo salario. El equipo busca renovar su contrato, pero las negociaciones se estancaron y Montero, por orden del máximo accionista del equipo, Gabriel Camargo, ha sido borrado de las convocatorias.

Desde 1979, Camargo ha estado metido en el negocio del fútbol, pero su primer interés fue el agropecuario. En 1960 montó en Fusagasugá, con su esposa Leonor Serrano, una granja de cultivo industrial de pollos. Este negocio creció hasta convertirse en la empresa Incubacol, uno de los mayores jugadores de la avicultura en el país, y la cadena de asaderos Kokoriko.

La fortuna que hizo mediante la crianza y venta de pollos se convirtió en un impulso deportivo y político. En 1996 ambos fueron líderes elegidos de importancia nacional: Gabriel Camargo como senador elegido en 1994 y reelegido en 1998 y su esposa, como gobernadora de Cundinamarca. Sus fortines políticos fueron Fusagasugá, donde Leonor Serrano fue su primera alcaldesa electa por votación popular en 1988, e Ibagué. Camargo “endosó” sus votos a Serrano en 2002, lo que le permitió también fungir como senadora por un período.

El Tolima ganó los títulos de Liga de 2003 y 2018, y de Copa Colombia en 2014.

El negocio deportivo de Gabriel Camargo no ha sido estable. En inicios de la década de 1980, el Deportes Tolima se convirtió repentinamente en uno de los equipos más fuertes del país. Dos subtítulos y clasificaciones a la Copa Libertadores de 1982 y 1983 pusieron al conjunto de Ibagué en la punta del fútbol colombiano, pero las finanzas de Camargo quedaron sumamente afectadas y el Tolima volvió a la parte trasera de la tabla. Tanto, que en 1993, mientras Camargo fortalecía su trabajo político, el equipo descendía a la Primera B.

Los últimos años han vuelto a mostrar al equipo ‘pijao’ en la punta de la tabla, clasificando a copas internacionales y luchando por títulos de la Liga Betplay. En 2003 y 2018, ganó los dos únicos títulos de la liga, y ha recibido en Ibagué a equipos de la categoría de Boca Juniors, Corinthians y Atlético Paranaense.

Con este desarrollo, Camargo se ha convertido en uno de los negociadores más difíciles del deporte colombiano. En la última década, jugadores como Matheus Uribe, Yimmi Chará, Marco Pérez, Sebastián Villa y Wilmar Barrios han permitido que Camargo reciba fortunas, como dueño de la sociedad anónima que controla el Tolima. Los dos últimos jugadores fueron vendidos por más de 8 millones de dólares a Boca Juniors.

Aún así, estas ventas de jugadores no le han impedido al directivo ser extremadamente agresivo en sus negociaciones económicas. Montero vive el caso que sufrió el paraguayo Anthony Silva, quien por un bloqueo de negociación estuvo varios meses sin jugar tuvo que comprar en 2014 un porcentaje de su pase para ser transferido al Medellín.

El manejo estricto de las finanzas del Deportes Tolima le ha causado fricciones, incluso, con la administración departamental y municipal. A pesar de los ingresos por ventas a equipos de México, Argentina, Brasil y Colombia, Camargo ha rechazado inversiones en el estadio Manuel Murillo Toro. Además, recibió beneficios de la alcaldía de Ibagué: se ha ahorrado más de $10 mil millones mediante una negociación para no pagar impuestos de industria y comercio ni impuestos de avisos.

Durante varios años, Gabriel Camargo amenazó con vender el club o llevárselo de Ibagué a otras ciudades. No encontró compradores y su amenaza fue efectiva para lograr estos beneficios. A pesar de las amenazas, los empresarios tolimenses han apoyado al equipo “pijao”

La última polémica de Camargo fue en 2019, en medio de la discusión para construir una liga femenina. El dirigente aseguró que el fútbol femenino era “caldo de cultivo de lesbianismo” y que daba problemas, pues las jugadoras “son más ‘tomatragos’ que los hombres”. Lo que podría leerse como un arrebato reaccionario contra la paridad en el deporte también tenía un sustento económico: su principal queja era que la liga femenina no le daba rentabilidad.

Esa palabra ronda permanentemente en el Deportes Tolima: rentable. El equipo cuenta con una inmensa sede a las afueras de Ibagué, una escuela de formación muy importante y un gran número de ventas al exterior. Esto le ha generado la envidia de otros dueños de clubes de fútbol, pero también un temor entre los jugadores y resentimiento entre parte de los hinchas, que preferirían ver a su equipo ganando más títulos y no engordando las billeteras de su máximo accionista.

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