El cubano que pensaba volar un restaurante en la zona Rosa de Bogotá en nombre de ISIS

Desde Pereira, Raúl Gutierrez Sánchez se preparaba para inmolarse. El objetivo sería personal de la embajada norteamericana en Colombia

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Marzo 15, 2018
El cubano que pensaba volar un restaurante en la zona Rosa de Bogotá en nombre de ISIS

Raúl Gutierrez Sánchez estaba completamente varado en el país. El economista cubano de 46 años no tenía trabajo y ya había sido expulsado dos veces de Colombia: en el 2015 y en el 2017 . Un conocido lo dejó quedarse en un estrecho apartamento en Dos Quebradas, el municipio aledaño a Pereira. En sus tardes libres, a finales de enero del presente año, empezó a frecuentar las páginas de internet de ISIS. Poco a poco se convirtió en su vicio, en su placer culposo. Gutierrez Sánchez empezó a meterse más y más profundo en el universo del Estado Islámico. Sostenía charlas larguísimas por la red social Telegram –la más segura y difícil de ser decodificada- con Francisco Quintana, un extremista español, y con un contacto en Marruecos que le dejaba mensajes tan explícitos como este

“Alá te recibirá en el paraíso con sus brazos abiertos. Hazlo en nombre de ISIS. Mira al hermano de Estados Unidos en Nueva York que atropelló a los infieles. Lo hizo sin ayuda de la organización. Los hermanos en Inglaterra que acuchillaron y atropellaron no lo hicieron con la ayuda del ISIS, pero sí en su nombre. Solo te pido que lo hagas en nombre de ISIS”

Empezó a recibir tutoriales de cómo armar dispositivos y, a mediados de febrero, ya tenía la orden clara de lo que debía hacer: atacar un restaurante de la Zona Rosa de Bogotá frecuentado por norteamericano. Lo que no sabía Gutiérrez Sánchez es que la policía colombiana ya le seguía la pista. Una agencia de seguridad extranjera que opera en todo el mundo y cuyo trabajo es detectar cualquier contacto vía internet con grupos extremistas, empezó a notar una actividad inusual en Pereira. La agencia constató que desde ese estrecho apartamento se le hacía seguimiento a personal de la Embajada de Estados Unidos en Colombia y a políticos nacionales. Entre las otras conversaciones que la agencia detectó está la siguiente: al parecer el cubano estaba dispuesto a atentar contra el restaurante de la zona rosa porque ya había intentado trabajado allí y conocía plenamente el lugar tal y como se revela en esta conversación:

-¿Te vas a sacrificar- le pregunta el contacto desde Marruecos a lo que el cubano responde

-Si toca, toca (…) pedí trabajo como lavador de platos.

Existe otra conversación, aún mas comprometedora, en donde Gutierrez Sánchez recibe instrucciones precisas sobre cómo hacer una bomba casera con tuercas y tornillos que serían usados como metralla y estarían camuflados desde su morral. La conversación se cerraba con estas frases que no dejaban espacio para la ambigüedad: “Lo harás a nombre del Estado Islámico, hazlo por la causa. Alá te recibirá en el paraíso, hazlo a nombre de Alá, del islam, para vengar a los hermanos caídos. Solo te pido que lo hagas en nombre del Estado Islámico (EI); yo sé que vos tenés una idea de qué es EI. Alá te recibirá en el cielo”.

La Fiscalía, después de dos meses de seguimiento, ordenó entrar en el apartamento en Dos quebradas en donde se incautó un computador, dos memorias USB pero no hubo rastro de explosivo alguno. Inmediatamente fue trasladado a Bogotá en donde un juez decidirá si hay elementos suficientes para mandarlo a la cárcel. El atentado iba a ser perpetrado primero el 6 de marzo pero se corrió hasta el pasado martes cuando fue capturado Gutiérrez Sánchez. Es la primera vez que se detecta la planificación de un atentado del Estado Islámico dentro del país.

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