"¡Usted no es mi jefe! ¡Mi jefe es Uribe!

"¡Usted no es mi jefe! ¡Mi jefe es Uribe!

Da pena el espectáculo por el enfrentamiento innecesario entre los egos del presidente Petro y el fiscal; este último parece más un político que un fiscal

Por: JUAN ESPINEL
mayo 11, 2023
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La verdad da pena el espectáculo de ribete mundial por el enfrentamiento innecesario entre los egos del presidente Petro y el fiscal Barbosa. Para nadie es secreto que desde aquella famosa vez que el fiscal dijo en Caracol "ser el más preparado de los colombianos", su egolatría ha sido más que cuestionada, no sólo porque pone a pobres escoltas del CTI a pasear su perro - en claro abuso de poder y hasta peculado, según expertos juristas- , sino porque tiene una justificación para cualquier exabrupto en su conducta. Es como Renata, "la que no gana la empata".  Que es su deber de padre proteger a su hija, para justificar el haberla llevado de quince  a San Andrés, en plena pandemia, es ejemplo de esto.

Pero la verdad Petro y sus coequiperos no se quedan atrás. Que la vice -que fue muchacha del servicio, según se dice- diga ahora groseramente que puede hacer lo que quiera "porque para eso soy la vicepresidenta de Colombia, así no le guste a la élites colombianas. !De malas!", es una muestra no solo de que la izquierda está repitiendo con otros protagonistas, los abusos que le criticó recientemente a la derecha. Y Petro es cómplice por callar, como calla ante las estupideces de la ignorante ministra de minas que dice que los cargueros vienen a tanquear con gasolina subsidiada en Cartagena cuando funcionan en con diésel marino, o lucir como catira con tenis blancos en la fiesta del rey de España, actitud de rebelde adolescente trasnochada o inmadura emocional.

Que Duque era un inepto, hoy casi nadie lo duda. Por eso hasta el propio presidente Uribe -su mentor- le dio la espalda al final de su mandato, y la Cabal despectivamente lo señaló de ser un "gordo marica" que básicamente no sirvió para nada diferente a hastiar a los colombianos hasta el punto que hicieron lo que parecía impensable: votar por un exguerrillero que hoy gobierna el país "piedra angular para los gringos en su relación con Latinoamérica". Pero que Duque haya dejado anclado en el poder  a Barbosa por el sólo mérito de haber sido su compañero de juergas juveniles en la recientemente mancillada universidad Sergio Arboleda, es de otro nivel.

Y Barbosa, que al principio bajó el tono soberbio y altanero, autodiosificante que le caracteriza, hoy se atizó nuevamente contra el presidente y exagera la respuesta a una estúpida salida del presidente que le pide -como es su derecho- explicaciones sobre el actuar de la fiscalía en masacres presuntamente del Clan del Golfo. Y es estúpida porque si bien Petro es el jefe de Estado, no es el jefe directo de Barbosa. Salida en falso. Fruto de la ignorancia jurídica de don Gustavo.

Pero eso no justifica  que el hijo del uribismo impuesto en la Fiscalía, como lo fue Cabello en la Procuraduría o el amigo de Duque y Barbosa en la  Contraloría, se quiera vender ahora como el independiente y critique al mandatario de los colombianos, acusándolo de dictador, exacerbando ánimos tan peligrosos para el Estado y la democracia, que como dijo el representante Racero, parecen buscar oscuros objetivos. ¿Criticando el eventual golpe de Estado de Petro, según el fiscal, se podría atizar a la derecha para motivar un golpe de Estado contra la primera democracia de izquierda en Colombia en 200 años?

La verdad falta tela por cortar. Al fin y al cabo, cada presidente desea tener fiscal de bolsillo, y esto lo critica hoy el actual, pero no lo escandalizó cuando su amigo de aulas y fiestas lo postuló e hizo nombrar. Mientras tanto, y pese a que Petro reculó y mostró una cara más humilde y tendió puentes, el hijo de la Sergio Arboleda parece más un político que un fiscal, un pendenciero con ego inflado, un amigo de Blanca Nieves crecido con inyección de somatomedina, en este caso política, que el primer funcionario judicial del país, según su autodefinición.

Doble fiasco para los colombianos: tenemos un presidente que cree que subirnos la gasolina desde 7 mil a 18 mil pesos en un año no afectará al que maneja moto repartiendo pizas o un Renault 4 vendiendo herpos en la calle, a la vez que un fiscal que tiene más ego que la definición epistemológica de la palabra acuñada por Freud. No acepta órdenes de Petro, y tiene razón, pero calló cuando el uribismo a través de Duque las daba, como lo muestra un reciente video sacado de las bodegas digitales que circula en respuesta de la izquierda por las redes.

Y mientras estos dos señores sólo son punta de lanza de ataques de oligarquía, sea de izquierda o de derecha, los colombianos de bien nos vemos agobiados por el ELN, el Clan del Golfo, las Farc, los Gaitanistas y mil  grupos más. Todo esto me lleva a pensar que en Colombia no hay políticos de izquierda o de derecha ni democracia, solo hay  cleptocracia y coprolagia, con variantes de color. Al fin y al cabo los Moreno resultaron igual de abudineadores que el Ministerio TIC del "gordo" señalado por  la amiga de Paloma Valencia cuando sin pudor se burlan de la pinta (outfit) de la vicepresidenta en el congreso.

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