Pasada la Semana Santa, la cita es en... una nueva Mompox

Pasada la Semana Santa, la cita es en... una nueva Mompox

La Semana Santa de Mompox no puede ser la misma de municipio del siglo pasado. Debe tener enfoques de sociedad, Estado, empresa y universidad

Por: Ricardo Arquez Benavides*
abril 10, 2024
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Pasada la Semana Santa, la cita es en... una nueva  Mompox

En semana santa nos vemos, es el capítulo que encierra el evento cultural símbolo de la sociedad mompoxina y no mompoxina, en qué cada año la gente decide ir a conectarse directamente con la espiritualidad basada en el cristianismo. Mompox es un pueblo icónico del Caribe donde sus habitantes resisten el subdesarrollo.

La puesta en escena de la semana santa mompoxina, funciona con la fuerza espiritual de los nazarenos, carpinteros, pintores, tejedoras, electricistas, modistas, joyeros, músicos, sastres, herreros, escultores, pintores, decoradores, expertos arregladores de “pasos”, la participación incidente del Colegio Tomasa de Nájera en cabeza de su señora rectora Ana María Arias, quienes engalanan y hacen que la ornamentación con flores, macollas, luces, vestuarios y alhajas, el sonido adecuado de la música, se aproxime a lo mejor, y que junto a otros ciudadanos que ingresan a organizar por iniciativa de la administración pública, han permitido su vigencia.

Acaba de terminar en la agenda del 2024, otra semana santa más, se sigue pensando como tener una organización renovada, donde no se permita a que el caos o por la desestabilización de los actos procesionales terminen a los empujones.

También es absoluta verdad que, hace falta mucha tela por cortar, para que la estructura de su organización no siga estando en riesgo. Desde mucho tiempo atrás no ha sido sostenible la administración y organización, que ha puesto en riesgo su sostenibilidad.

Ante una nueva historia, nombre del programa de gobierno del nuevo alcalde Juan Sinning, que en sus buenos propósitos pretende cambiar el rumbo de todas las cosas que se han hecho mal y a las ligeras, sea el momento para pensar y diagnosticar la estructura interna de la “empresa” que se ha venido encargando de ejecutar las actividades de la semana santa “Corposanta”, que desde sus inicios ha ocasionado riesgos que, conforme al pronunciamiento jurisprudencial del Consejo de Estado, tiene vacíos protuberantes.

Muchos vacíos, al interior de los procedimientos que producen inseguridad, que ponen en ‘peligro’ al representante legal que es por naturaleza el alcalde, con el cual merece de un análisis y de espacios de diálogos muy pero muy abiertos, que no permita el alcalde que se sigan dando las mismas actuaciones repetitivas, porque un evento de alto impacto como la semana santa mompoxina no es un juego entre cuatro personas, es un espacio inmenso y sagrado.

Etica y moralidad pública

A estas alturas ante una publicación como esta, ¿qué significado tiene cuando ya pasó la semana santa?, se cerraron sus puertas y las campanas dejaron de sonar ¿qué balance se tiene para que ante un espejo se miren y no se vuelvan a cometer los mismos errores?

La empresa ha funcionado sin estatutos orgánicos, no hay manual de funciones, que de acuerdo a la Constitución Política y la ley no puede haber empleo sin funciones detalladas en la ley o reglamento, en razón a que la remuneración responde al trabajo desarrollado.

El incumplimiento de los deberes por parte de un empleado público, constituye una falta disciplinaria (...). Se le viene entregando dinero a terceras personas sin el lleno de los requisitos que exige la ley de contratación.

Existen muchos orificios por tapar que corresponden al acto de la conducta humana que ha engendrado hábitos y fanatismos. No se ha tenido una agenda efectiva sobre mercadeo, de una agenda atractiva de promoción y fomento.

Tampoco se ha logrado una visión clara sobre un enfoque pensando en innovación y ciencia. La maquinaria de una organización no puede ser estacionaria, sino que, como una mutación, es dinámica por naturaleza.

A la semana santa ya no se le puede seguir mirando como un evento de rutas de procesiones, sino como un evento esencialmente cultural y no religioso. Se le ha seguido dando el toque de eventos religiosos y esto preocupa porque de acuerdo a la filosofía del Ministerio de Cultura respecto a los Planes Especiales de Salvaguarda, no lo admite por aquello de la democracia participativa (laicidad).

La semana santa mompoxina hay que salvarla. Por dentro y por fuera es bellísima, es colorida y no puede seguir sobreviviendo con ambiguos esquemas y actitudes.

Existe un conflicto interno que no la ha hecho evolucionar, actitudes del pasado enquistadas, el sentido de la auto-destructividad por las posiciones personales y otras de índole de fanatismo, más la incidencia de la politiquería avasallante, ha fragmentado su sostenibilidad.

La semana santa tiene que ser un laboratorio de reconciliación, y por qué no, un escenario piloto de diálogo social donde no surja la arrogancia, ni el lujo, por no ser actos de la filosofía cristiana, que va en contra vía de la fe. Participar en la semana santa debe ser de convicción, algo muy profundo.

El shopping al interior de los eventos de semana santa, la solemnidad, la ceremonia y la ceremoniosidad, el protocolo con la pompa, la etiqueta, la suntuosidad combinada con la parafernalia, y la aparatosidad, y prosopopeya, la gala, el rito y lo ritual hacen que mucha gente se “anestesie” y no se den cuenta de los riesgos.

Todos esos males se han filtrado ante la representación de la fe, donde algunos actores buscan destacarse y ser el foco de atención, desviándose del propósito espiritual de las celebraciones. Esta dinámica egocéntrica contribuye a la degradación del significado sagrado de la semana santa, convirtiéndola en un espectáculo superficial más que en una expresión genuina de devoción.

El lujo como acto de fe se hace reflejar. No hay que olvidar, esa reflexión del papa Francisco: "Pero nosotros, en nuestra vida, tenemos en nuestro corazón el Espíritu Santo como un prisionero de lujo: no dejemos que nos impulse. “la Iglesia no puede ser una ONG, un grupo de personas sino toda la gente” …"la fe en Jesucristo no es un grupo que hiere, no es un lujo es algo muy serio y sagrado”

La realización de la semana santa anterior (2023), no mostró el impacto, no fue reformista, sin ninguna visión gradual ni mucho menos estructural, dejó descubierto el velo que pretendía ocultar la presidencia delegada, ante los ojos de todos los mompoxinos dejó ver su sombra y sus pasiones.

La mano de obra nativa en cabeza de los arregladores de “pasos”, de quienes limpian con delicadeza y amor los vestidos e imágenes fue desplazada abruptamente por una contratación complicada traída de los cabellos de otro municipio (Fundación Evolución), sin la experiencia o los conocimientos.

No se ejecutó el contrato por $122.069.445, no se sabe a dónde fueron a parar los recursos. La nueva gerencia (2024) de Corposanta, que ha comenzado a olfatear y que ha hecho el máximo esfuerzo por cambiar la cara, ojalá siga con su mano fuerte depurando los vicios enquistados.

Es cierto que el tejido social en muchos sectores de la población suele ser “artificial”, que le hace falta más fuerza, porque no ha tenido un sustento en los valores humanos derivado de un Estado que no ha enseñado a convivir, esa trampa mortal ha sido utilizada por muchas personas que se han posado con una supuesta fe cristiana al interior de la organización de la semana santa.

Ante esta trama, la semana santa no se puede ver afectada por la dualidad entre la solemnidad religiosa y la decadencia moral, ofreciendo una reflexión sobre la autenticidad y los desafíos éticos que pueden surgir en el escenario de las prácticas religiosas.

Diría que con la llegada del alcalde Juan Sinning con su bandera atractiva de “una nueva historia” sea el momento para cambiar el rumbo rotundamente. Entre todos con otra mentalidad lo podemos lograr. Mano firme, alcalde.

Hay que cambiar la ecuación, para que no siga creciendo el sentimiento de rechazo y de discordia entre ellos mismos, y para que no se expanda hacia el sentimiento social de sus habitantes, que no tienen porque pagar los platos rotos que otros ejecuten.

Hay que crear otras condiciones para conducir a un evento majestuosos como la semana santa mompoxina; el distrito de Mompox, en esta nueva aventura (una nueva historia) que se siente llamativa necesita de gente en la semana santa con mentalidad de fe legitima, dispuestos a darle la valoración a los mecanismos de participación de la ciudadanía, con una visión de ciencia, innovación y tecnología.

La Semana Santa ya no puede ser la misma actitud del municipio longevo del siglo pasado y antepasado, por el contrario, debe perfilarse ante el marco de la política publica, con enfoques de sociedad, Estado, empresa y universidad.

*Analista de política pública.[email protected]

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