Los gritos de Sergio Urrego que nadie escuchó

Anunció sus intenciones de suicidarse de muchas formas. Nadie lo impidió

Por: Santiago Molina Roldán
octubre 31, 2014
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Los gritos de Sergio Urrego que nadie escuchó
elespectador.com

Es de los más incómodo hurgar en la vida personal de las personas que no están acostumbradas a ello, y peor aún, hurgar en la vida del que ya no está. Si esto lo lee algún familiar de Sergio Urrego, me va a disculpar mi atrevimiento, pero su sacrificio (en términos de algún columnista que calificó el hecho como tal) no fue como el suicidio de cualquier joven que decide poner fin a su vida porque la pareja lo dejó, o el de aquel adulto que lo hizo porque tenía deudas. Seguramente se preguntarán que qué hago hablando de esto si ya ha pasado mucho tiempo, es verdad, pero por accidente llegue a la cuenta de Ask.fm de Sergio Urrego (Ask es una página de internet donde el objetivo es preguntar-responder). Pues bien, me encontré con grandes respuestas enmarcadas en grandes pensamientos, bastante elaborados, para un chico de su edad. En este orden de ideas no pretendo criticar el bullying por parte de las directivas del colegio que lo llevaron a cometer tal suceso, ni el porqué la familia no estuvo pendiente ni del Ask de él, ni de sus escritos, ni nada de eso. Esto ya está bastante manoseado por todos los medios.

Urrego anunció su suicidio (ya decía Durkheim que el suicidio es un acto social) a través de varias de sus respuestas en Ask.fm. En sus respuestas a preguntas sobre el suicidio, dejaba ver que no descartaría jamás esta opción. Ante la pregunta de «Si tanto sabes.. ¿Cómo es que vas a morir?» Responde Urrego: «El suicidio siempre es una opción. Quiero morir sabiendo, aunque todo se pierda». Solo faltó la gota que rebozara el vaso y lo llevara a ejecutar esa opción, y llegó: la inquisidora persecución que la escuela propinó en su contra, y también la sociedad, porque si la escuela tiene problemas es porque la sociedad los tiene, pero bueno, la escuela no ocupa mi columna, sino el Ask de Urrego.

Su apreciación sobre el suicidio era clara. Ante la pregunta de «Colectiva. Y vosotros, ¿qué pensáis sobre el suicidio? (Por favor responder de la manera más seria posible, que me encantaría poder saber vuestras opiniones). Y si es necesario, os podéis extender lo que queráis. Saludos, queridos míos.», responde: «Considero el suicidio como uno de los actos más valientes que puede llegar a cometer el ser humano y la única salida que existe de un infierno terrenal. Aquel que toma la decisión de quitarse la vida voluntariamente, ha dejado de lado las moralidades obscenas que nos han impuesto a través de los años, se ha liberado de ataduras con las que nos mantienen en una larga vida sin objetivo y con valor ha enfrentado la muerte. Independientemente del motivo por el cual una persona se suicide o se quiera suicidar, la decisión es plenamente personal y no se debe ver a través del cristal moral o cristiano, simplemente, hay que aceptar la osadía de esta emancipadora acción.»

El suicidio como decisión valiente o cobarde será algo que tome los espacios del debate durante muchos años, si no hasta el fin de los tiempos. El caso es que su acercamiento con esa arriesgada opción estuvo siempre explícita en muchas de sus respuestas en esta página de internet, idea que fue alimentando con literatura. «¿Has leído el lobo estepario?» Responde Urrego: “Sí. La verdad me siento identificado en algunos aspectos con esta autobiografía de Hermann Hesse; como en la cuestión del suicidio, la confrontación interior, ese egotismo que Harry muestra en diferentes ocasiones, etc. Además, me llama mucho la atención la complejidad que se le da al ‘yo’ como una construcción plural de cosas interminables y no como una dualidad entre lo que podría denominar perfectamente: lo ‘bueno’ y lo ‘malo’». No queda de más resaltar esas respuestas elaboradas, no precisas y bastante interesantes de Sergio. Por mi parte, solo hubiera respondido con un “No he leído ese libro” y seguramente muchos muchachos más jóvenes que yo también lo harían.

Lobo Estepario pudo haber sido una obra literaria que haya influido, en mayor o menor grado, en el suicidio de Sergio. Si así hubiese sido, no sería extraño porque la literatura tiene ese don: mutar en demonios y apoderarse de la psique del lector. Para ejemplificar, uno de los libros de Stephen King, Rabia o Rage en inglés, llegó a salir de circulación en Estados Unidos a petición del mismo autor, puesto que varios jóvenes habían estado siguiendo el modus operandi del protagonista del libro, Charlie, para asesinar chicos en los colegios del país norteamericano. Así como la literatura es una gran arma social, como la denomina Vargas Llosa, también puede causar más estragos que un huracán.

Retomo el rumbo. Sergio iba en contra el orden establecido, pero él no lo hacía porque sí, solo por ir; no, el tipo tenía argumentos y hasta referencias bibliográficas que apoyaban sus posturas. A peticiones de usuarios que pedían recomendaciones sobre determinado tema (sobretodo anarquía, marxismo, y afines), Sergio recomendaba al menos 5 libros o textos al respecto, de autores como Rius, Rosa Luxemburgo, Chi Minh, Pannekoek (los desconozco, para ser sincero). Dirán algunos que ni siquiera los leyó, pero se alcanzan a leer comentarios sobre las mismas referencias, que dan muestra de que al menos los ojeó: «(Este libro tiene tintes trotskistas)», por ejemplo. También le llegaron a pedir libros de algún autor que se llama Rudolf Rocker, y arrojó 9 recomendaciones (de anarquismo, que era su ideología). Al parecer lo tenían como referencia, y lo admiraban por su inteligencia; incluso en una de las respuestas que cité acá, un colectivo de españoles le pidió opinión sobre el suicidio.

Ahora, a la pregunta de si era bisexual, él responde (mucho ojo): «Estoy un poco cansado de responder esa pregunta. No creo que el amor tenga etiquetas, realmente. Pero, si de alguna forma, algunos/as sienten la necesidad de etiquetarme, preferiría que se me incluyese dentro de la teoría queer». Pues bien, confieso que no tenía ni idea de que era eso de Queer, por lo que indagué y quedé casi que en las mismas. Según logré entender, Queer hace referencia a esos sectores de la sociedad que no se identifican ni con ser homosexuales, ni bisexuales, ni transgéneros o transaquello, ni siquiera heterosexuales; van en contra de las etiquetas. Queer como sustantivo tiene la acepción de Maricón, homosexual o gay; como adjetivo, de raro, torcido, y como verbo transitivo traduce a “desestabilizar”, por lo tanto esto de las teorías Queer se relacionan con el hecho de desestabilizar normas que están aparentemente fijas, según una revista de sociología de México (al final, referencia completa). Buscan en resumidas cuentas, el derecho a la autodeterminación, es decir, a no ser enmarcados ni en lo de homosexual, ni heterosexual, ni nada de eso. Dejar ser a las personas tal y como son.

Siguiendo esta línea de sentido, Sergio no era homosexual, sino Queer, pero los medios los homosexualizaron. Todo eso, si por su teoría de Queer nos vamos a ir (aunque tenía novio), pero terminó abriendo el debate sobre la discriminación homofóbica en las escuelas, y por tanto en la sociedad.

Esas son solo algunas eran algunas de las apreciaciones de Sergio Urrego frente a determinados temas. Hubiera sido interesante haberle hecho un eco igual de fuerte a sus posturas, aparte de a la persecución del Gimnasio Castillo Campestre.

Referencia prometida: Sobre Queer: Fonseca Hernández, Carlos; Quintero Soto, María Luisa (2009). La Teoría Queer: la de-construcción de las sexualidades periféricas. En: http://goo.gl/5ztejv

Twitter: @TiiagoMolina

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