La pinta no es lo de menos, y Francia lo sabe

La hoy elegida vicepresidenta ha construido un look que para algunos resulta atractivo, pero para otros provocador. La periodista Edna Liliana Valencia lo explica

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junio 11, 2022
La pinta no es lo de menos, y Francia lo sabe

Edna Liliana Valencia se ha convertido en un referente para muchas niñas de Colombia al salir de la televisión y convertirse en una líder de la estética afro. Hizo parte de la película Encanto y recientemente publicó el libro El Racismo y yo. Para ella, la manera en la que las personas negras deciden vestiste y peinarse es una decisión política que tiene todo que ver con el racismo. Edna Liliana analiza la estética de las dos candidatas a la vicepresidencia.

Isabella Bernal: La ropa, así como el pelo, son símbolos importantes para la construcción de identidad. Hoy tenemos dos candidatas negras a la vicepresidencia que evidentemente ellas lucen distinto.

Edna Liliana Valencia: “Si tú estás dispuesta a respingarte la nariz, a blanquearte la piel con creolina, a quedarte calva a los 25 por la soda cáustica, a gastarte la mitad de tu sueldo en extensiones falsas entonces no me digas que eres una líder afro…Hoy en día cuando una mujer se vuelve a poner un turbante, se vuelve a poner una tela africana, está volviendo a esa posición de dignidad que nunca nos debieron robar. Las telas no son una casualidad (en Francia), pero si tú te quieres vestir todos los días de sastre blanco con gris y alisar el cabello (como Marelen), está muy bien, pero las lecturas son diferentes.”

“Las mujeres negras del tono mío tenemos más oportunidades que las mujeres del tono de piel de Francia Márquez, no es lo mismo ser una negra del color de Francia que ser una negra del color de Marelen. Ahí hay unos privilegios que otorga el color. Si la de piel oscura además elige tener su cabello 4C y no nació en una ciudad, ni un municipio, ni un corregimiento sino en una vereda de un consejo comunitario del norte del Cauca, la cosa es muy diferente.”

 

 

Entrevista completa:

Isabella Bernal: La ropa, así como el pelo, son símbolos importantes para la construcción de identidad. Hoy tenemos dos candidatas negras a la vicepresidencia que evidentemente ellas lucen distinto.

Edna Liliana Valencia: El cabello no es un accesorio ni hace parte de la indumentaria, el cabello es un órgano del cuerpo. El hecho de que nos lo hayan arrebatado, y con él la identidad, hace que hoy tenga un significado político en el reconocimiento de nuestra africanía, no de nuestra negritud.

Recordemos que negro es el ser creado por el esclavista, africano es otra cosa. Una cosa es ser negro y otra es ser afrodescendiente. Tú puedes ser una negra galleta oreo, blanca por dentro y negra por fuera, que no tiene idea de África, que no sabe qué pasa en los territorios afro y que está persiguiendo los ideales de belleza blanca. Eres negra porque tu piel es oscura pero no tienes un contenido identitario dentro. En cambio, la africanía es sentirse identificada con la herencia africana, vivirla y sentirla desde el hacer y desde el ser.

Tego Calderon dice “hay blancos que se creen mejores por tener facciones de sus opresores”. Entonces ahí lo que buscamos es encajar en el sistema tradicional blanco, homegeneizándonos y siendo parte del común denominador. Por eso el cabello no es un tema menor pues refleja si eres una negra o eres una afrodescendiente.

Si tu estas dispuesta a cambiar un órgano de tu cuerpo, a respingarte la nariz, a blanquearte la piel con creolina, aplicarte soda cáustica una vez al mes en la cabeza, aguantarte las quemaduras y quedarte calva a los 25, gastar la mitad de tu sueldo en extensiones falsas para poder parecerte al opresor, entonces no me digas que eres una líder afro. ¿Quién está dispuesto a cambiar su cuerpo para parecerse a quien lo oprime? Esta es una especie de enamoramiento de ese opresor para poder ser parte de sus estructuras.

Aquella persona disidente que no quiere ser parte de esa estructura de poder no va a perseguir ese referente de identidad, ni de estética, ni de política, ni de ética, tres conceptos que están en perfecta armonía en esta discusión.

La discusión política que tenemos hoy en Colombia tiene todo que ver con lo estético. Cómo se ven estas dos mujeres acompañando a dos hombres blancos que son los que están, como siempre, llevando la tradición heteropatriarcal blancocentrica en Colombia. Es la estética de ellas, porque si no fueran negras hoy no estaríamos hablando de esto. Y sí, son dos estéticas distintas, además de la elección de llevar el cabello afro o no, de llevar la ropa afro o no. Hoy en día cuando una mujer se vuelve a poner un turbante, se vuelve a poner una tela africana, está volviendo a esa posición de dignidad que nunca nos debieron robar. Las telas no son una casualidad en esta lectura, pero si tú te quieres vestir todos los días de sastre blanco con gris y alisar el cabello, está muy bien pero las lecturas son diferentes.

En Colombia no solamente hay machismo, clasismo y racismo sino que también hay colorismo. Las mujeres negras del tono mío tenemos más oportunidades en esta sociedad que las mujeres del tono de piel de Francia Márquez, no es lo mismo ser una negra del color de Francia que ser una negra del color de Marelen. Ahí hay unos privilegios que otorga el color. Si la de piel oscura además elige tener su cabello 4C y no nació en una ciudad, ni un municipio, ni un corregimiento sino en una vereda de un consejo comunitario del norte del Cauca, la cosa es muy diferente. Las estructuras de poder son muy distintas porque el privilegio es la cuna de los ignorantes. Yo desde mis privilegios de clase soy ignorante de muchos temas que pasan en los territorios, mi privilegio mestizo, me da unos privilegios sobre las mujeres de piel más oscura.

Marelen y Francia son dos mujeres con experiencias de negritud y de africanía distintas, eso es lo que juega en este momento.

IB: ¿Por eso es que Francia Márquez le incomoda más a la gente que a Marelen?

EV: Francia incomoda por varias cosas. En principio, al machismo le molesta una mujer en el poder, más aún una mujer negra y además pobre. Francia es una mujer negra pobre que habla como la gente del territorio, que dice mayores y mayoras, todo esto va perforando la percepción de lo que creemos que debe ser el poder. Como en los libros siempre vimos hombres blancos y las estatuas son todas de hombres blancos, ricos, heterosexuales pero eso sí genocidas, abusadores, explotadores, eso no nos molesta tanto porque aquí hay un sistema de creencias distorsionado. Pero lo que más incomoda es que Francia habla, opina y está presente en la agenda de los medios de comunicación mientras que a Marlene no le hemos escuchado la voz, es la negra perfecta, decorativa, la negra que Colombia quiere. No es una negra que plantea los temas de la africanidad y de las negritudes en las agendas políticas. Entonces más allá de lo que Francia representa desde la estética, es lo que Francia es desde su voz.

Si Francia le cargara la mochila a Petro la gente no estaría tan ofendida pero como tiene su propia agenda, sus propios temas y como el mismo Petro tuvo que reconocer lo que ella significaba después de un par de jugadas desafortunadas, lo que molesta de ella es que se da el lujo de defenderse de los ataques, de hablar, de pretender derrotar en las urnas a los peces gordos de la política. Una negra activista fastidia mucho más que una negra decorativa eso no quiere decir que la doctora Marlene no tenga atributos, si los tiene, pero la postura es distinta dentro de una agenda política. Como nunca apareció y hasta ahora la gente se está aprendiendo su nombre, a quien le va a fastidiar.

IB: ¿Desde los medios de comunicación, se crea o se reproduce el racismo?

LV: El racismo no se crea desde los medios de comunicación, pero sí se reproduce. El racismo se creó en el siglo XVI y se empezó a reproducir a través de los libros de historia donde se hablaba de cosas como el descubrimiento de América. Esa narrativa desde el punto de vista del esclavista fue la que nos distorsionó la percepción donde le decimos bueno a Cristóbal Colón, a Américo Vespucio, a Sebastián de Benalcázar pero malo al cabello de las mujeres afro.

Los medios de comunicación están integrados por periodistas que son hijos de ese sistema educativo que reproducen lo que la educación les ha dicho donde el hombre blanco es el llamado a opinar, a gobernar, el que tiene derechos. Y por mucho la mujer blanca, pero la mujer negra e indígena ya no y menos si es pobre, o lesbiana, trans o victimas del conflicto armado. Los periodistas simplemente son hijos de la misma escuela, una escuela que es esencialmente racista. Pasas por el colegio y la universidad sin enterarte de que en Colombia hay 115 pueblos indígenas, donde en clase biología no ves personas negras, donde vas a una academia de estética y solo te enseñar a maquillar pieles blancas y hacer el blower, donde la ciencia se ha prestado para justificar el racismo. Entonces, ¿cómo vamos a pedirle a los periodistas que no sean racistas?

Los periodistas racistas perpetúan sistemas de creencias racistas, lenguajes racistas, información racista. Yo como periodista afro muchas veces me he atrevido a sugerir que algo que sé que es racista y entonces me tildan de que los más racistas son los negros, que soy una resentida. Entonces el racismo se termina mordiendo la cola para echarle la culpa al negro de su propia discriminación, por eso es que apelar a la conciencia antirracista a los periodistas colombianos es tan complicado.

IB: Ambas crecimos viendo las películas de Disney, donde la mayoría de los personajes femeninos eran muñecas blancas., ¿porque es importante la representación en el cine cine como una manera de combatir el racismo?

EV: La representación es fundamental y en ese sentido la película Encanto como radiografía y representación animada era importantísimo que contemplara la diversidad. Porque lo que nos ha hecho racistas ha sido también la exclusión sistemática en la representación y que los referentes africanos solo están cargados de significados negativos. Mucha gente piensa en África y piensa en un país de negro pobres, con niños desnudos y no en un continente diverso con 55 países. ¿Cómo pensar distinto de la gente del Chocó o del Cauca cuando casi nunca los vemos y cuando los vemos solo vemos cosas malas?

En Encanto vemos una Colombia diversa con distintos colores de piel dentro de una misma familia. Que haya todos los tipos de cabello en Encanto hace que las personas empiecen a identificar que en todas las culturas hay dignidad, que Antonio, un niño afro no haya salido descalzo ni en taparrabos hace que la gente entienda que los niños afro son tan dignos como los demás niños. Que hoy exista la consultoría cultural en las películas hace que sean mucho más cercanas a lo que se necesita. Las películas de Disney, los libros de historia y las series de Netflix necesitan nuevas narrativas para poder empezar a transformar los sistemas de creencias, y no seguir repitiendo el cuento de los esclavos, de Simón Bolívar y el florero de Llorente.

Chimamanda Adichie dice que el problema de los estereotipos no es que sean malos, sino que son incompletos. Completar los referentes es muy importante en términos de representación.

 

IB: ¿Qué es la apropiación cultural?

EV: En Colombia a las mujeres negras nos han impuesto llevar la estética blanca. A mí me obligaron por medio de estos referentes de identidad blanco céntricos a creer que mi pelo era malo. Entonces yo me alisé el cabello durante años con soda cáustica, luego me puse extensiones y luego casi que peluca porque me estaba quedando calva. Yo accedí a todo esto desde mi ignorancia.

Pero ahora supongamos que una mujer rubia colombiana se quiere poner un turbante, ¿la vamos a tildar de apropiación cultural? Yo pienso que hasta allí no hay que llegar, no está tan mal que una mujer blanca asuma elementos de la estética afro cuando a las mujeres negras se nos ha impuesto la estética blanca. El problema no radica allí sino cuando una persona que no es de un grupo cultural asume elementos de la estética para burlarse o para aprovecharse de ellos, o cuando se ponen un turbante y no saben lo que significa, o cuando se ponen unas trenzas y dicen que son las trenzas de las Kardashian y no las trenzas africanas como lo son realmente.

Apropiación cultural es cuando desdibujas el significado cultural, cuando sacas provecho de ese elemento sin permiso como el hombre blanco de Cali que quiso patentar el viche del pacifico como si eso fuera suyo para llenarse los bolsillos. Cuando coges un elemento para sacar beneficio propio dejando por fuera los portadores reales de dicha tradición.

Apropiación cultural es cuando se invisibiliza el origen cultural de dicha tradición, cuando no digo que es una mochila wayuu que compre en Riohacha a 10 mil pesos y la vendo en Europa en 60 dólares con una etiqueta mía y nunca digo que la hizo una mujer wayuu. Pero, cuando yo reconozco el valor cultural, reconozco el origen y lo dignifico, no estoy apropiándose culturalmente de nada.

IB: Edna Liliana es un referente para muchas niñas y adolescentes ¿Siente responsabilidad con las generaciones que vienen detrás teniendo en cuenta el impacto que tiene su imagen en las redes sociales?

Es el motivo de mi existencia. Yo no escogí ser un referente, yo hice mi proceso de una manera intuitiva porque en mi época en Colombia no había elementos claros para hacer un despertar étnico o cultural, era siguiendo los pasos de las mayoras como fui dándome cuenta de que si era afro. Pero en este punto esto exige un nivel de formación continua porque no puedo pasarme 10 años repitiendo lo mismo. Esta es una gran responsabilidad.

Isabella Bernal: Cuando dicen que “no basta con no ser racista hay que ser antirracista”. ¿Qué significa esto?

Edna Valencia: Esta es una frase de Ángela Davis, la gran activista por los derechos afro en Estados Unidos. Lo que significa esta frase es que la indiferencia ante problemas como el racismo no es suficiente, hay que ser conscientes de que el problema existe y trabajar activamente para dejar de ser racistas. Hay quienes creen que porque saludan al vecino que es negro o porque la policía en Colombia no mata tantos negros como en Estados Unidos, es porque el racismo ya se acabó. Hace falta preguntarnos qué tan racistas somos y tomar acciones para contrarrestar el racismo que viene afectando a la población afro desde el siglo XVI. No basta con la inacción ya sea positiva o negativa. El problema no es ser negro, el problema es ser racista y por eso hay que tomar acciones para que esto cambie, es la responsabilidad es de todas y todos, no solamente de quienes somos las victimas del racismo.

IB: Se habla del olor de las personas negras y de otros estereotipos de manera negativa. ¿Porque el peinado y la ropa son formas de empezar a cambiarlos? 

EV: La estética es parte fundamental del activismo antirracista. Nos han quitado el derecho de tener el cabello que nos sale de la cabeza y alisarnos con soda cáustica y peinillas calientes, y en razón de nuestro cabello nos han mermado derechos fundamentales como lo son la educación, el trabajo, la identidad, la salud, la recreación. La estética es la razón por la cual nos han racializado.

Yo vivo en un cuerpo racializado pero la raza realmente no existe. El genoma humano demostró que el mapa genético de una persona africana negra es exactamente igual al de una persona aborigen americana o una persona australiana. Por eso, la raza no existe desde la biología, sino que la sociología la creó para racializar por el fenotipo. En razón de la piel oscura y del cabello afro, lo negro se llenó de un contenido negativo mientras que lo blanco se llenó de contenido positivo. Pero los negros no existen y los blancos tampoco, existen los descendientes de africanos que pueden ser raizales, palenqueros, afrocolombianos. El negro es un concepto que se inventó para cosificar al africano y cargar su fenotipo de un significado negativo y asi poder esclavizarlo justificadamente. En ese sentido, la estética ha sido la excusa para subordinarlo diciendo que su nariz es fea, que su cabello es feo, que huele mal y a partir de ahí se ha creado todo un sistema de invisibilización y luego de blanqueamiento diciendo que entre más blanco eres, mejor.

Los estereotipos van ligados por ejemplo a asociar el cabello de los payasos al cabello afro, así los niños se acostumbran desde muy pequeños a sentir que este cabello es gracioso, ridículo, motivo de mofa. Por esta razón, la estética hoy es nuestra principal herramienta de resistencia porque es nuestra manera de decirle al mundo sí mi piel es oscura y es hermosa, mi cabello es afro y es hermoso, este cuerpo tiene una historia por contar. Lo que es rechazado no es solamente el cuerpo sino la africanía que está contenida en ese cuerpo, el problema no es el pelo sino lo que representa el pelo. Lo que quieren imponernos es que odiemos esa herencia africana, que odiemos esa música tribal, esos dialectos demoníacos, ese pelo maldito y esa piel del color del carbón pues de lo contrario quedaría en evidencia que los europeos fueron unos bárbaros que esclavizaron, mataron y violaron personas.

IB: ¿El cuerpo es una manera de pelear contra del racismo?

EV: Para mí sí. Hay quienes me dicen que por qué insisto con el tema del cabello cuando los ríos los están llenando de mercurio y a la gente negra la están desplazando del territorio. Pero a mí me preocupa tanto el mercurio en los ríos del pacifico como el formol en las cabezas de las mujeres negras. Me preocupa tanto el desplazamiento forzado, como el desarraigo identitario, es casi como abandonar tu cuerpo y vivir en un cuerpo que no es el tuyo, blanqueando tu piel, alisando tu cabello casándote con alguien de piel más clara para mejorar la raza, viviendo una vida prestada con el referente de la vida blanca. Yo, niña negra, crecí jugando con una Barbie blanca e imaginándome tener hijos blancos como ellas cuando eso nunca iba a ocurrir. O coloreando con el mal llamado color piel que es la única referencia de piel que te dan en el colegio y en la universidad. Cuando se estudia biología, por ejemplo, solo se encuentran figuras del cuerpo blanco, manos blancas, cabellos lisos y amarillos. Te muestran los embarazos de las personas blancas, fetos blancos. Nos ponen la blanquitud como el único referente de la existencia y nosotros tenemos que construirnos desde ahí, desde el no ser blancos, no desde el ser afrodescendientes.

Hay quienes no son fenotípicamente afro pero se reconocen afro porque su abuelo era afro. Pero ahí el tema es que así te auto reconozcas, a ti no te racializan porque tu cuerpo, no te condiciona a la pobreza ni a la exclusión ni a un sistema de poder que te pone por debajo.

Entonces por supuesto que la lucha territorial, legislativa y constitucional es fundamental, pero si las personas negras no son felices en sus cuerpos entonces porque más vamos a luchar. No me digas que tú odias tu cuerpo, pero amas tu territorio. Tú amas ser negra pero no amas tu pelo ni tu cuerpo. Entonces, ¿qué es lo que amas de tu negritud? Por eso creo que el ejercicio del cuerpo negro debe ser el primer eslabón de esta cadena por el reconocimiento y la reivindicación.

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