La injusticia de Caracol con Diana Uribe

Después de ser sacada de la emisora a la profesora le ha tocado, con las uñas, mantener a flote uno de los podcast más hermosos y fundamentales de Colombia

Por:
enero 09, 2022
La injusticia de Caracol con Diana Uribe

No se puede vivir sin Diana Uribe. Si la educación en Colombia tuviera algún viso de humanidad los profesores recomendarían a sus alumnos a escuchar el podcast de Diana Uribe. Es una maestra en el sentido de que motiva al conocimiento, no castra, no aburre, emociona, y el deshumanizante modelo que nos gobierna nos tiene prohibido emocionarnos con el saber.

Hasta hace muy poco, como buen anciano obsoleto que soy, me dejé llevar por la recomendación de mi esposa de empezar a pagar Spotify. Entonces descubrí el podcast de Diana Uribe. Me fumé los cuatro episodios de su viaje en Egipto. Ansioso esperaba la madrugada para salir a caminar acompañado de su voz. Fue alucinante. Ahora no quiero hacer otra cosa que conocer esta cultura milenaria que enfocó todas sus ambiciones en perpetuarse en la eternidad. Y ahí están, intactos, impermeables al sol, la arena, al tiempo y al olvido. Yo no la había vuelto a escuchar desde que en el 2018 las directivas de grupo Prisa cometieron el error, la injusticia, de cosificar su programa. Los números son fríos y, aunque precisos, suelen estar fuera de contexto. ¿Cómo medir un programa como La historia del mundo? ¿Tenía que hacer los mismos números de Don Jediondo en La luciérnaga para mantener un legado que duró 20 años? ¿Caracol Radio sabe a cuántos muchachos formaron las clases de la profesora Uribe? Ni lo sabe ni lo importa. La guerra se acabó y los malos ganaron. Es la era de la rentabilidad. Acá no hay espacio al sentimiento, al conocimiento, acá lo único que importa es la estúpida realidad.

Esos universos que crea Diana Uribe con sus historias debería estar sonando cada tanto en los taxis, en medio de tanto ruido generada por Olímpica, Candela y demás esperpentos auditivos, La historia del mundo, con sus cuentos sobre vikingos, explosiones sociales, brujas, descubrimientos, hazañas y batallas, debería estar flotando en nuestro espacio electromagnético. Caracol estaba en la obligación de proteger a Diana Uribe como lo que es, un tesoro, y dejarla ahí hasta el final de su vida. Nos traicionó y por unas cuantas monedas decidieron sacrificarla para meter, seguramente, más vallenato, más opiniones mediocres. Caracol, inevitablemente, se Gustavogomecizó. Ahora es lo pueril, lo vacuo, lo que no perdura lo que importa, lo único que importa.

Diana Uribe, con imaginación, ha cambiado de piel. Ahora ella ha tenido que aprender, gracias a una plataforma que la patrocina, todos los vericuetos técnicos que conlleva tener un podcast. Ha tenido que salir a vender pauta y lo hace con estilo. Los cuentos que echa sobre los lagos en los altos lagos de Escocia, promocionando a Johnny Walker, son un ejemplo de que se puede mostrar algo hermoso, se puede enseñar, hasta pasando una propaganda.

A Diana Uribe la descubrió alguien tan caracolero como César Augusto Londoño. En 1992, mientras explotaba la guerra de los Balcanes, Londoño la escuchó en una fiesta explicar los hechos que llegaron al sangriento desmembramiento de la antigua Yugoslavia. Se la recomendó a Darío Arizmendi y tuvo su nicho, con sus alumnos fieles, dispuestos a caer en el encanto de su voz. Eso se lo debemos a Londoño. Sin embargo los tiempos son duros y ahora todo eso se perdió, como las colosales ruinas de Siria en manos de Isis. Uno de los pocos espacios realmente hermosos de la otrora importante radio colombiana desapareció hace cuatro años por una decisión empresarial y aún no nos reponemos. Nos queda el Spotify y sus programas, que seguimos como si fuéramos antiguos niños nórdicos escuchando alrededor del fuego la más atrapante de las sagas.

No se puede vivir sin Diana Uribe.

-.
0
11200
Benito Osorio, el eslabón entre paramilitares y ganaderos en Córdoba que comenzó a cantar en la JEP

Benito Osorio, el eslabón entre paramilitares y ganaderos en Córdoba que comenzó a cantar en la JEP

Jhonier aceptó que mató a su hermano Mauricio Leal y a su mamá

Jhonier aceptó que mató a su hermano Mauricio Leal y a su mamá

Gustavo Serpa, el odiado presidente de Millonarios, pero lleno de poder

Gustavo Serpa, el odiado presidente de Millonarios, pero lleno de poder

Evo Morales vuelve a pisar duro en Bolivia y busca una constituyente

Evo Morales vuelve a pisar duro en Bolivia y busca una constituyente

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus