Hilo de espanto
Opinión

Hilo de espanto

No tuve opción. El hilo de espanto me volvió a poner los pies en este país roto y me recordó dónde está el polvorín

Por:
agosto 08, 2023
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2orillas.

A continuación presento apartes de un hilo de trinos, perdón Xrugidos, salidos hoy a dentellada viva de las fauces de nuestro querido país después de la ingrata noticia del feminicidio de una deportista conocida.

Me atrevo a usar este espacio para reproducirlo porque es la fotografía perfecta de nuestra cultura colombiana, ignorante y ridícula, donde opiniones diversas infundamentadas y ramplonas reflejan todas la misma realidad: nos comió el odio.

Veamos (ver hilo: https://twitter.com/GustavoBolivar/status/1688377805627637760:

Clasismo. Opina el candidato a la Alcaldía de Bogotá que el presunto homicida, es de la “gente de bien” de Cali.

Oportunismo político. Opina el mismo candidato que ese presunto homicida guarda arsenales en su casa embebido por la doctrina uribista y odia a quienes piensan distinto.

Machismo. Quien hoy es señalado como el presunto asesino ha opinado favorablemente acerca del lugar donde un expresidente tiene puestas las gónadas como garantía de verdadero vigor como representante del sexo masculino, en contraposición con, y aquí confunde sexo biológico (entiéndase según caracteres sexuales secundarios -testículos), con orientación sexual, para denostar de sus contrarios políticos. Y como si fuera poco vuelca su desprecio por el presidente y dos de sus senadores, que evidentemente no son de su aprecio, con fundamento en sus supuestas apetencias sexuales para denotar que les falta hombría.

Este hilo de espanto es la fotografía perfecta del tejido roto que es nuestro país. Desconoce qué es un feminicidio y cómo se distingue de un homicidio. Refleja la incapacidad empática de mucha gente y su banalidad. Rechaza el feminismo visceralmente sin entender siquiera de qué se trata.

Qué es un feminicidio. Evidentemente no tienen ni idea.

Ejemplo 1: “Me parece también ligereza creer que a las mujeres las matan por ser mujeres simplemente. Omiten todas las implicaciones de la violencia y la resumen en “es mujer” o, “es por el patriarcado”. No ayudan a nada”.

Ejemplo 2: “No la mato por ser mujer, fué (sic) un homicidio. No sabemos el contexto ni los motivos pero seguro no l (sic) mataron por ser mujer. Ese cuentico es muy bobo”.

Ejemplo 3. “Por ser mujer?? Quien dijo eso?? (sic)”

La banalidad. No importa si aluden a un ser humano a quien arrebataron la vida. Lo importante es llevarse el punto. Ni una sola persona lamentó el crimen per se. Se instrumentalizó y se revictimizó miserablemente a una mujer.

Ejemplo 1. “Para ser tan ilustrada y documentada, como que conoce bastante poco los grupos y contextos sociales de este agobiado país”.

La torpeza y la ignorancia supina.

Ejemplo 1. “Pero si vamos a cifras, el 93% de homicidios son hombres y si hablamos de lesiones fatales... A los hombres les va fatal en su patriarcado”. Y postea unas de las cifras contundentes del Boletín Estadístico de marzo de este año en Colombia respecto a la violencia según el sexo que confirma una triste situación: existe una correlación entre pertenecer al sexo masculino y morir violentamente. ¿No se le ocurriría a este genio del posteo preguntarse por qué estos datos?

Al intentar rebatir el feminismo acaba justificando una de sus razones de ser, el cambio en las relaciones sociales entre hombres y mujeres para que ambos sexos gocen de una vida libre de violencias. Evidentemente no se ha enterado de cómo es que día a día, el patriarcado mata hombres como a piojos.

Podría haber escrito sobre la vida de muchas mujeres colombianas que recientemente han brillado por su inteligencia, su trabajo, la dedicación a menesteres relacionados con la maravillosa capacidad de los seres humanos, hombres y mujeres, de cuidar al planeta y quienes lo habitamos. Pero no. No tuve opción. Este hilo de espanto me volvió a poner los pies en este país roto y me recordó que el polvorín no está en los territorios, ni en los pobres, negros, indígenas, desposeídos o hambrientos, de derecha o de izquierda. Hoy supe dónde está.

Apague y vámonos.

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Una tromba

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