Viajé de Santa Marta a Bogotá por tierra, en dos jornadas. Durante la primera, delante de Pailitas primero y luego antes de San Alberto, dos poblaciones del Cesar, nos topamos con inesperados bloqueos en la vía. Horas de espera bajo el ardiente sol, tratando de averiguar en la larguísima cola de vehículos, a qué obedecían los pesados trancones. Nos enteramos de que se trataba de protestas de los habitantes de las localidades por las que pasa la vía.
Igual sucedió durante el segundo día. Demorado bloqueo en Puerto Araujo, y más tarde antes de Puerto Boyacá. La o las empresas que trabajan en la doble calzada siempre traen volquetas y personal de fuera a operar en la en construcción, nunca contratan personal local. La gente quiere trabajo, no ve otro recurso que tapar la vía para que la escuchen. En esas condiciones me pongo a escribir esta columna, sobre una nota que vi de prisa en la televisión mientras alistaba mi salida.
Los presentadores de NTN24 celebraban la producción de un video musical que aseguraban se había vuelto viral. Y difundían sus escenas. Explicaban que tras la operación de la Fuerza Delta que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela, mucha gente se preguntaba dónde habían quedado Rusia y China, que no habían hecho absolutamente nada por ayudar a su aliado de Caracas. Una burla abierta, hasta en el título, ¿Dónde están los comunistas?
Se veía a Vladimir Putin y a Xi Jinping en diferentes imágenes, en su mayoría creadas por inteligencia artificial, con rostros de aburrimiento y procurando pasar su mala hora. También aparecía Trump, bailando feliz en regocijo por su triunfo, y por turnos Nicolás Maduro, vestido con el uniforme naranja de prisionero y encerrado en su celda. Una música pretendidamente pegajosa lo animaba todo. El noticiero aseguraba que se trataba de un hit mundial.
Nunca lo había visto, así que la afirmación me pareció simple propaganda. Temas como el Boom boom Tel Aviv, que alguien creó para destacar el apuro de Netanyahu con los misiles iraníes en junio del año pasado, le dieron la vuelta al mundo en cuestión de horas y no había espacio en las redes en el que no se lo viera. Así que el afán de publicitar un video sobre la grandeza de Donald Trump parecía más bien un mandado, una caricatura forzada.
Venezuela, guste o no, es un país soberano, independiente, respetable, como todo miembro de la Organización de Naciones Unidas. Los Estados Unidos, al bloquear su espacio marítimo y bombardear su espacio terrestre cometieron un crimen internacional, agravado además por el secuestro del presidente y su esposa. El propio departamento de justicia manifestó que el cartel de los soles no existía, así que la arbitrariedad de la acción es absoluta.
Los del canal televisivo deberían saber que ni Vladimir Putin ni Rusia son comunistas
.¿No era que celebraban la caída del muro de Berlín y el colapso de la URSS? Los nazis, valga recordarles, mataron, ellos sí, 27 millones de rusos en la Segunda Guerra Mundial, por comunistas. Los Estados Unidos asesinaron con bombas y operaciones terrestres a millones de habitantes del sudeste asiático, porque estaban convencidos de que eran comunistas.
Como los paramilitares de aquí asesinaron centenares de miles de colombianos y desplazaron a millones acusándolos de comunistas. Los falsos positivos fueron concebidos para matar comunistas. Los ejércitos latinoamericanos en un pasado reciente, incluido el colombiano, mataron, desaparecieron, torturaron y aterrorizaron a sus pueblos con el solo fin de extinguir los comunistas. A Petro y a Cepeda los acusan de comunistas.
El consejo de Estado tumbó el aumento del salario mínimo porque en el fondo es obra de comunistas. Como se condena a millones de cubanos a morir de hambre porque son comunistas. Y se estigmatiza y asesina a los firmantes de paz porque son comunistas. Se odia el Acuerdo de Paz de La Habana porque fue un pacto de comunistas. En la realidad, se justifica el genocidio contra los palestinos porque se sabe o sospecha que son comunistas. Al fin y cabo, como los iraníes, cuentan también entre sus aliados cercanos a los rusos y los chinos.
Celebrar, como lo hace NTN24, el empleo de la violencia extrema en una acción ilegal a la luz del derecho internacional, equivale a ponderar el uso de la fuerza bruta como el más legítimo recurso para solucionar diferencias. Ni más ni menos que la puerta abierta a la barbarie. Seguro que los inspiradores y patrocinadores del tal noticiero celebrarían el bombardeo de todos los asentamientos humanos de donde sale la gente a protestar en las carreteras.
Una excelente solución para los bloqueos de vías, así la gente escarmentaría. Y los grandes concesionarios podrían hacer tranquilamente más dinero. Lo que no entiende toda esa gentuza comunista que insiste en reclamar derechos y pedir justicia.
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