Roy Leonardo Barreras Montealegre y Miguel Abraham Polo Polo, en la actual coyuntura política mediática son las dos figuras políticas más criticadas, y a la vez, más odiadas en el país por sus acrobacias políticas y étnicas, ambos han entrado a disputarle ese honorifico lugar al expresidente Álvaro Uribe.
Dos personajes representativos de las más caracterizadas estirpes de políticos especializados en cabriolas políticas. Hacen parte de las cosechas de oportunistas, calculadores y avivatos políticos que sin ningún tipo de pudor saltan de una orilla política a otra y de una identidad étnica a otra sin el menor espasmo.
Roy Barreras en sus 63 años ha trasegado de liberal galanista a miembro de Cambio Radical, de miembro de Cambio Radical a las filas de Partido de la U; del Partido de la U a uribista, de uribista consumado salto a entusiasta santista y de santista a petrista.
Barreras como buen trapecista en la campaña presidencial pasada de un salto en polea cayo en las toldas del Pacto Histórico y se sumó a la campaña del presidente Gustavo Petro, convirtiéndose en uno de sus escuderos. Ahora como buen trapecista político vuelve a saltar de las toldas del petrismo a lazarillo de la derecha con una estrategia política que tiene aturdida y desconcertada a gran parte de la izquierda colombiana.
En ese periplo viajó a Washington para reunirse con el senador republicano de origen colombiano Bernie Moreno, un seguidor del presidente Donald Trump en el Senado estadounidense. El propósito de la visita “desmantelar las mentiras contra Petro, pero se ha revelado que su viaje fue para buscar respaldo del gobierno estadounidense para llegar a la Casa de Nariño.
La movida con el legislador Moreno, opositor del presidente Petro, empezó a tener tropiezos cuando en la reunión en la Casa Blanca de Trump y Petro, Trump se enteró que Moreno no era de origen italiano sino colombiano. Lo que siguió fue que Petro se burló de Moreno y luego Moreno contraatacó con revelaciones sobre los compromisos en la Casa Blanca que serán la comidilla política en los próximos días.
Pese a dicho tropiezo, Barreras y sus aliados lograron que el Consejo Electoral excluyera de la consulta de la izquierda al candidato del petrismo Iván Cepeda y habilitara como candidato al exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, una ficha con nexos políticos con los expresidentes César Gaviria y Juan Manuel Santos. De hecho, una jugada política del trapecista Barreras con el fin de dividir a las fuerzas políticas alternativas y así allanar el terreno para que gane la elección presidencial la derecha.
En el caso de Polo Polo, se ha vestido con las banderas étnicas de indígena, negro, zambo, chombo, mulato y blanco. Es un líder político que se ha caracterizado por ser un negro sin identidad étnica y como Representante a la Cámara por la circunscripción electoral para las Comunidades Negras se ha convertido un Caballo de Troya del uribismo en el movimiento político afrocolombiano.
Polo Polo y Barreras son dos auténticos representantes del trasfuguismo étnico y político, pero en ese aspecto no son los únicos, como ellos existen miles en el país. Cuando Álvaro Uribe llegó al poder varios militantes de izquierda (M-19 y el EPL) saltaron en poleas y cayeron en las toldas del uribismo.
Igualmente sucedió en el gobierno de Juan Manuel Santos con el exministro Néstor Humberto Martínez Neira, quien como acróbata político de la misma estirpe de Roy Barreras, saltó de samperista a pastranista, de pastranista a vargasllerista, de vargasllerista a uribista y de uribista a santista.
En la campaña presidencial pasada, observamos en las redes sociales caracterizados personajes defendiendo las campañas políticas de candidatos de derecha y de centro derecha como Federico Gutiérrez, Sergio Fajardo (Luis Gilberto Murillo) y de Rodolfo Hernández. Personajes que durante la campaña le dieron palo a la campaña de Petro con toda clase de descalificaciones.
Pero tan pronto ganó la Presidencia Petro, esos críticos que le daban palo, saltaron en garrocha y aterrizaron en su gobierno. Lo curioso de la espantosa metamorfosis de esos oportunistas es que pasaron de ser furibundos críticos a furibundos áulicos hasta el punto que hoy fungen como los más aguerridos petristas y furibundos defensores de Petro y del gobierno. Definitivamente en la política del país hay demasiados trapecistas como Roy Barrera y renegados como Polo Polo.
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