Los amigos rockeros con los Julio Mario Santo Domingo Jr. se enloquecía

El yate de su papá fue testigo de salvajes fiestas con los Rolling Stones y Lenny Kravitz. Al millonario heredero le importaba más vivir que acumular fortuna

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diciembre 17, 2020
Los amigos rockeros con los Julio Mario Santo Domingo Jr. se enloquecía

En el verano del 2000 Mick Jagger descansaba en Ibiza de una serie de conciertos con los que su banda, los Rolling Stones, habían cerrado el siglo. Una fiesta de tres días en el yate Medusa, propiedad de Julio Mario Santo Domingo, fue el lugar elegido para parrandear sin parar. Entre sus distinguidos invitados estaba uno de sus amigos más íntimos, Julio Santo Domingo Jr, a quien conocía desde inicios de la década del setenta.

La amistad entre el hijo mayor del hombre más rico de Colombia y el líder del Stones data desde que Jagger decidió aceptar la oferta de Atlantic, la disquera que es dueña de su legado musical y propiedad de Ahmet Ertegun. Este productor turco afincado desde los años cuarenta en Estados Unidos estudió en Georgestown con Julio Mario Santo Domingo y le presentó a la princesa Soraya de Irán con quien saldría a bailar salsa al Palladium cuando esa música ni siquiera se llamaba así. Eran tan íntimos que cuando nació su primer hijo y le puso su nombre, su compadre fue él en julio de 1958 en Panamá.

Por Ertegun y por su pinta de rockero rebelde y hermoso, Julio Mario Junior entró a los camerinos de los New York Dolls, quienes fueron los teloneros de los Stones en la famosa gira que dieron por Estados Unidos en 1975, cuando apenas tenía 17 años. En una rumba incontenible de cocaína, anfetas, LSD, y Jack Daniels, el hijo del magnate se hizo íntimo de Keith Richards, el más salvaje de los Rolling Stones. Las rumbas de Richards pueden ser las más famosas del rock. Cuando lo conoció, a finales del 75, Richards mantenía su batalla más decisiva contra la heroína. La amistad superó incluso el celo furioso de Jagger, ese gran acaparador Fanzy. Si, en espíritu, el colombiano era más cercano a la anarquía del guitarrista. En esa época grandes dosis de cocaína, LSD, anfetas, hicieron parte de una dieta que no tenía nada que ver con la que debería tener el heredero de un patrimonio de más de USD$8.500 millones de dólares.

En la biografía no autorizada del periodista colombiano Gerardo Reyes se cuenta la molestia que le daba a su padre verlo llegar, después de una rumba demoledora, a una junta con los socios del Grupo Santo Domingo. Todavía quedan testigos de la furia del viejo magnate al ver cabecear o literalmente quedarse dormido en plena reunión. En el año 2.000, justamente por los días de la fiesta del Medusa con Jagger, su papá le dijo que nunca más volvería a invitarlo a una junta.

En los últimos años de su vida se dedicó a coleccionar objetos de la contracultura. Hijo de los sesenta, íntimo amigo de íconos como Andy Warhol, Santo Domingo Braga pudo entregarle parte de su colección de objetos de la última época vibrante de la humanidad a Harvard poco después de su muerte ocurrida en el 2009 por un cáncer agresivo que le empezó en un pulmón y se le extendió a otros órganos. Estudiante de literatura comparada en Columbia, se aficionó a comprar rarezas como primeras ediciones de Rimbaud, Baudelaire, que también fueron a dar a la prestigiosa universidad. Esa vena literaria, bohemia, la sacó de su papá, integrante del Grupo de Barranquilla, íntimo amigo de Gabriel García Márquez, Alfonso Fuenmayor y Obregón, incluso intentó escribir un libro de cuentos con poco éxito. Santo Domingo Braga sí pudo realizar un suceso literario de alta estima: el libro compilatorio de los mejores momentos del Festival de Jazz de Montreaux.

En sus últimos años, cuando la enfermedad lo redujo a su amplio apartamento en la Quinta Avenida de Nueva York, fue visitado por estrellas del rock como Lenny Kravitz o su íntima amiga Yoko Ono, quien, cuando él murió, le ofreció el más hermoso de los arreglos florales.

Julio Mario Santo Domingo Braga murió a los 51 años y es el papá de dos figuras del jet set mundial: Julio Mario Santo Domingo III, reconocido DJ, y Tatiana Casiraghi, miembro de la familia real de Mónaco.

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