Shakira se ha convertido en una de las artistas más relevantes no solo de Colombia, sino de toda Latinoamérica. La exitosa gira Las mujeres ya no lloran, de la barranquillera, no deja de darle reconocimiento a nivel internacional. Sin embargo, hay una faceta muy poco conocida de la colombiana que, hace más de una década, intentó explotar sin lograr los resultados esperados. Se trata de una isla privada que la artista adquirió cuando tenía una relación con Antonio de la Rúa. Este espacio, llamado Bonds Cay, está ubicado en las Bahamas y pintaba para convertirse en un megaproyecto dedicado a celebridades.
El negociazo que Shakira quería montar con su isla privada en el Caribe; nunca se concretó
Según varios medios especializados, la cantante habría adquirido esta isla privada en 2006. No era una compra al azar: con ella, Shakira buscaba establecer allí un complejo hotelero de lujo enfocado en celebridades y grandes fortunas. Tal era la magnitud del plan que algunas figuras del entretenimiento decidieron involucrarse como inversionistas. Entre ellas estaba Roger Waters, integrante de Pink Floyd.

El lugar reunía todas las condiciones para convertirse en un destino exclusivo. Ubicado a pocos kilómetros de Florida, ofrecía un entorno paradisíaco con más de 260 hectáreas de bosque nativo y cerca de 21 kilómetros de playas de arena blanca. Incluso, contemplaba accesos privados por barco y helicóptero, detalles que reforzaban la idea de un refugio de lujo pensado para huéspedes de alto perfil.
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Sin embargo, el proyecto nunca logró materializarse y aquel complejo hotelero para famosos jamás se construyó. La iniciativa se fue diluyendo con los años y, finalmente, Shakira habría tomado la decisión de desprenderse de la propiedad, que permaneció en su poder por más de una década sin desarrollo alguno. Según reportes del sector inmobiliario internacional, la isla estaría actualmente avaluada en unos 33 millones de dólares.
Se estima que el valor original pagado por la artista rondó los 16 millones de dólares, por lo que la eventual venta representaría una ganancia considerable por un activo que permaneció inactivo durante años. Hoy, además, Shakira atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera reciente, impulsado por su nueva música y su gira global, por lo que este antiguo proyecto inmobiliario ha quedado en un segundo plano dentro de sus prioridades.
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