En la última década, las bebidas energéticas han ganado popularidad entre jóvenes que buscan mejorar su desempeño físico y mental. Estas bebidas contienen principalmente cafeína, taurina, azúcares y vitaminas del complejo B, lo que las convierte en estimulantes potentes. Diversos estudios señalan que el consumo frecuente puede tener efectos adversos sobre la salud cardiovascular, el sueño, la conducta, el bienestar emocional y la interacción social.
El objetivo de este estudio es evaluar el impacto del consumo de bebidas energéticas en la salud, el rendimiento cognitivo, la conducta, los hábitos alimentarios y las actitudes sociales de estudiantes de colegios públicos urbanos, aportando información relevante para la prevención y promoción de hábitos saludables y autocuidado.
Composición de las bebidas energéticas
Cafeína y taurina: Estimulantes que aumentan la atención y el estado de alerta. El exceso puede alterar el ritmo cardíaco, generar euforia y movimientos descoordinados.
Azúcares y carbohidratos: Fuente rápida de energía, pero relacionados con obesidad y problemas metabólicos (Higgins et al., 2010).
Vitaminas y otros suplementos: Aportan micronutrientes, aunque en dosis variables.
Efectos en la salud
Positivos: Aumento temporal de concentración y energía.
Negativos: Alteraciones del sueño, ansiedad, hipertensión, riesgo de dependencia y cambios en el comportamiento.
Autocuidado: Pender (2015) destaca la importancia de que los jóvenes reconozcan límites físicos y emocionales, evitando el exceso de estimulantes y promoviendo hábitos saludables.
Impacto en el rendimiento cognitivo, la conducta y los hábitos alimentarios
La cafeína puede mejorar la atención y la memoria a corto plazo, pero también provocar euforia, conductas impulsivas y descoordinación motora.
Algunos estudiantes con consumo frecuente muestran alteraciones en hábitos alimentarios: sustituyen comidas balanceadas por bebidas energéticas, presentan desánimo o síntomas asociados al bajo estado de ánimo.
Ante estos comportamientos, algunos estudiantes reciben atención inmediata de docentes y psicorientadores, quienes actúan para orientar y mantener un ambiente seguro en el aula.
Alimentación variada como estrategia de autocuidado
Se recomienda consumir cereales, carnes, lácteos, frutas, verduras y grasas saludables, asegurando un aporte suficiente de vitaminas, proteínas e hidratos de carbono. Una alimentación equilibrada favorece energía natural, concentración y bienestar emocional, y previene la dependencia de estimulantes artificiales.
Los adolescentes son especialmente vulnerables a los efectos conductuales, fisiológicos y emocionales de estas bebidas. La promoción del autocuidado implica educación sobre hábitos saludables, límites de consumo y desarrollo de habilidades socioemocionales.
Metodología
Diseño: Descriptivo y transversal.
Población: 200 estudiantes de colegios públicos urbanos, entre 14 y 18 años.
Instrumento: Encuesta sobre frecuencia de consumo, efectos percibidos, hábitos de salud y conducta, complementada con observación directa.
Análisis: Estadística descriptiva y correlacional mediante gráficos y tablas.
Resultados
Tabla 1. Frecuencia de consumo de bebidas energéticas (N = 200)
| Frecuencia | Número de estudiantes | Porcentaje (%) |
|---|---|---|
| Nunca | 40 | 20 |
| 1 vez/mes | 30 | 15 |
| 1 vez/semana | 50 | 25 |
| 2–3 veces/semana | 45 | 22,5 |
| Más de 3 veces/semana | 35 | 17,5 |
| Total | 200 | 100 |
Tabla 2. Efectos percibidos al consumir bebidas energéticas
| Efecto | Número de estudiantes | Porcentaje (%) |
|---|---|---|
| Aumento de energía | 140 | 70 |
| Dificultad para dormir | 90 | 45 |
| Ansiedad o nerviosismo | 40 | 20 |
| Dolores de cabeza | 30 | 15 |
| No experimenta efectos | 20 | 10 |
Se observaron cambios conductuales como euforia, risas frecuentes y movimientos descoordinados. Algunos estudiantes indicaron descuido en la alimentación y estados de desánimo.
Tabla 3. Combinación de bebidas energéticas con alcohol
| Combinación | Número de estudiantes | Porcentaje (%) |
|---|---|---|
| Sí | 60 | 30 |
| No | 140 | 70 |
| Total | 200 | 100 |
Discusión
El consumo de bebidas energéticas produce efectos mixtos: mejora temporal de atención y energía, pero también alteraciones conductuales y emocionales. La combinación con alcohol representa un riesgo adicional en la población adolescente.
La intervención de docentes y psicorientadores evidencia la importancia de estrategias de apoyo y contención emocional para regular conductas impulsivas y fortalecer habilidades socioemocionales.
Estos hallazgos refuerzan la necesidad de educación preventiva, promoción de hábitos alimentarios saludables y autocuidado integral.
Conclusiones
- Las bebidas energéticas pueden mejorar temporalmente la atención y la energía.
- El consumo excesivo representa riesgos para la salud física, emocional y conductual.
- Se recomienda consumo moderado, educación preventiva e intervención educativa.
- Futuras investigaciones deben explorar efectos a largo plazo y estrategias menos riesgosas para mejorar bienestar y rendimiento en jóvenes.
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